El sindicato de pilotos pide reforzar los programas de asistencia y apoyo a los pilotos

Las medidas en caliente causan un daño mayor al que se quiere evitar, alerta el Sepla

"No criminalizar a quien en realidad es víctima de una enfermedad"

El Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla) considera positiva la publicación del informe de la BEA sobre el accidente de Germanwings ocurrido hace casi un año. "Nuestros recuerdos y nuestro dolor siguen aún en los Alpes franceses con todas las víctimas de un terrible suceso, más doloroso si cabe por haber sido causado por la acción de un compañero de profesión. Aún somos incapaces de entender cómo es posible que una persona con un trastorno psiquiátrico tan severo pudiera estar a los mandos de un avión de pasajeros".

El organismo francés de investigación de accidentes aéreos, el Bureau d'Enquêtes et d'Analyses pour la Sécurité de l'Aviation Civile (BEA) ha publicado este domingo el informe técnico definitivo sobre el siniestro. Un año después, las conclusiones del informe reafirman los problemas de salud mental del copiloto Andreas Lubitz, del que un medico había llegado incluso a recomendar su internamiento en un hospital psiquiátrico.

El Sepla destaca que "el informe establece una serie de recomendaciones de seguridad para evitar que una persona con problemas de salud mental tan graves pueda pilotar un avión (ver: Las recomendaciones de seguridad tras el siniestro del avión de Germanwings y el informe completo). Según el propio informe, la efectividad de estas medidas dependerá de que se implementen todas juntas como un paquete, insistiendo en que su tratamiento por separado o la implementación de tan solo una parte de ellas podría ser contraproducente y no proporcionarían las ventajas de seguridad esperadas”.

Las medidas en caliente causan un daño mayor al que se quiere evitar, alerta el SeplaLas medidas en caliente causan un daño mayor al que se quiere evitar, alerta el Sepla

El Sepla recuerda que desde el mismo momento del accidente, la industria aeronáutica ha centrado sus esfuerzos en adoptar soluciones que ayuden a evitar siniestros parecidos. "Con ese afán se han tomado decisiones en caliente como la recomendación de la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) de que haya siempre dos personas como mínimo en las cabinas de los aviones. Entendemos que esta recomendación no fue fruto del resultado de un análisis de riesgo anterior a su implementación, y podría tener el potencial de generar unas consecuencias negativas superiores al beneficio que intentaban obtener".

Continúan que las medidas adoptadas posteriormente, tanto por las autoridades aeronáuticas europeas como por las nacionales, han ido encaminadas a identificar posibles problemas psicológicos de los pilotos para evitar que puedan desempeñar su trabajo en los casos más críticos, como fue el del propio Lubitz. "El debate sobre cómo detectar los problemas de salud mental de los trabajadores -en especial de aquellos que llevan la vida de otras personas en sus manos- es sano y necesario, más en un escenario tan trágico como el actual. Sin embargo, es necesario evaluar si las consecuencias de la implementación de ciertas recomendaciones no supondrán un daño mayor de aquél que se pretende evitar".

En tal sentido, el Sepla destaca que hay que ser especialmente cuidadoso a la hora de plantear medidas "como la opción de romper el secreto médico-paciente, ya que podría inhibir a este último de informar a los médicos de su verdadero estado de salud, ocultando información imprescindible para su diagnóstico". Asimismo, cosnideran que cualquier medida que pueda suponer un perjuicio profesional o económico para un profesional va en contra de los principios de la cultura justa, pilar fundamental en la seguridad aérea que se basa en el libre intercambio de información entre profesionales y empresas.

Por ese motivo, Sepla enfatiza en la necesidad de implantar en el seno de las compañías programas de apoyo a los pilotos que hayan manifestado problemas de salud mental, que se basen en protocolos de actuación más proactivos. En España, Sepla lleva cuatro años poniendo en práctica un programa de este tipo (CIRP, Critical Incident Response Program), que se basa en buscar apoyo entre pilotos que sepan gestionar situaciones de estrés; un programa que consideran "puede ser extrapolable a otras situaciones en las que se detecte que un compañero pueda estar viviendo una situación de estrés”.

Sepla apunta que pone al servicio de autoridades médicas y aeronáuticas, de compañías o de quien pudiera requerirlo, su experiencia y conocimientos para fomentar este tipo de programas en el seno de las organizaciones. “Hay que tratar de no criminalizar a quien en realidad es víctima de una enfermedad. Ayudarle a gestionar su problema y apartarle de su trabajo hasta su plena recuperación, evitando en todo momento el estigma que supone ser reconocido como un enfermo mental y, lo que es peor, un potencial peligro”.

 

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