Los retos del mundo turístico son tantos y tan viarados que se hace necesario un debate mundial, participativo y con el objetivo de encontrar respuestas y aplicarlas. Parece que este debate mundial ha sido iniciado por la OMT en el Algarve portugués, según el autor de este post, Alfonso Vargas. Esta es su visión de "El Forum de la OMT".

Taleb Rifai, secretario general de la OMT, en un foro anterior, en Andorra.
Taleb Rifai, secretario general de la OMT, en un foro anterior, en Andorra.

La "Knowledge Network" de la UNWTO acaba de celebrar en el Algarve portugués (concretamente en el núcleo turístico de Vilamoura) su primer Forum, con una amplia participación de sus organizaciones miembros. Del 1 al 3 del presente mes se han tratado, bajo el tópico "Tourism and Science. Bridging Theory and Practice", fundamentalmente tres temas: desarrollo y competitividad, cambio climático y sostenibilidad, y gobernanza y política turística. Sin perjuicio del documento oficial de conclusiones que pronto será dado a conocer, me permito en estas líneas recoger algunas de las ideas que más me han llamado la atención:

1.-Resulta muy positivo constatar que la iniciativa reciente de la OMT de articular una potente red generadora de conocimiento al servicio de las políticas turísticas, tanto a escala global como local -el llamado enfoque glocal-, va tomando cuerpo. No es posible el progreso si no se articulan vehículos eficaces para poner el conocimiento acumulado en universidades y otros centros de investigación al servicio de los agentes públicos y privados del sector. Esta "Knowledge Network" puede ser un puente eficaz entre ambos "mundos". Ahora que existe ese puente, ha de ser alimentado de tráfico en ambos sentidos, para lo cual hemos de dejar de vernos como ellos y nosotros; el verdadero enfoque que aporta valor es el de nosotros y nosotros, el de trabajar al unísono, coordinados. Y esto es cosa de dos, y ambas partes han de participar y estar convencidas. En mi opinión, en España, desde luego, queda aún mucho por hacer en este aspecto. Las universidades se están esforzando cada vez más, pero los empresarios no terminan de estar decididamente por la labor; siguen, en general, sin interesarse por la investigación científica y sus resultados.

2.-El desarrollo no se puede entender como crecimiento económico; no son sinónimos. Esta es una visión arcaica y reduccionista que ha de ser superada. En esta línea, el desarrollo del turismo no puede ser medido, solamente, a través del número de turistas internacionales, del número de pernoctaciones y otros indicadores similares. Los indicadores cuantitativos deben ser complementados con otros de carácter cualitativo, que abarquen de una forma integral las dimensiones varias del desarrollo humano en las comunidades receptoras. El turismo debe visualizarse no sólo como un negocio, sino como un instrumento potente para mitigar la pobreza y reducir las desigualdades, así como para transmitir valores esenciales para la convivencia en diversidad.

3.-No cabe concebir la gobernanza sin unos valores que la sostengan. Esos valores han de hacerse explícitos y han de ser ampliamente compartidos. A tal fin, los códigos de conducta son esenciales.

4.-Los destinos turísticos necesitan dotarse de estructuras operativas y eficaces que posibiliten la coordinación institucional y el trabajo conjunto de administraciones públicas, empresas y sociedad civil, vertebrando el modelo de desarrollo que se desea para el territorio en cuestión. Y ello tanto a nivel nacional como regional y local. El "management" (profesional, claro) es un factor clave para su éxito.

5.-Desde una visión a largo plazo de los destinos turísticos y la sostenibilidad de los mismos, los posibles efectos del cambio climático han de ser tenidos en cuenta en los procesos de planificación/ordenación del territorio.

6.-La educación en turismo, como vía para fortalecer el capital humano de los destinos, es clave. El modelo educativo ha de girar hacia fórmulas que hagan posible un mayor apoyo de la industria. Este apoyo, junto a la calidad de los estudiantes (bien seleccionados), la cualificación del profesorado y un apoyo institucional capaz de proporcionar los recursos necesarios, configuran el llamado modelo del diamante, en el que la industria (las empresas, los empleadores) y los estudiantes son considerados como "socios" de las universidades y centros de formación. En este sentido Asia está aportando un aire fresco y un dinamismo que nos hace pensar, quizás, en un nuevo liderazgo, tras las olas europea y norteamericana que dominaron en el pasado.

Esta es mi síntesis, extraordinariamente breve, pensada más bien para animar a seguir la pista a los documentos que serán disponibilizados en breve como resultado de estos primeros trabajos (unificados bajo la denominación de declaración del Algarve), que no son sino el principio de un camino que seguro será largo y ojalá que también fructífero. En mi caso, como representante de la Universidad de Huelva en la OMT, atisbo un futuro muy prometedor a esta red, en la que se comparte, se socializa y se genera conocimiento nuevo, con fundamentos científicos rigurosos pero también con vocación de aplicación a los problemas reales, de reflexión y de acción.

Modestamente, esta es una obsesión personal antigua, para el caso de la provincia de Huelva. Infelizmente no he encontrado eco suficiente ni a nivel de las instituciones públicas ni de las empresas. Aún estamos muy verdes por estos pagos.

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