Nuevo servicio de vacaciones efímeras del proveedor de viajes de lujo Black Tomato

Hoteles pop-up para turismo de lujo

La personalización llevada a sus últimas consecuencias

El turista de alta gama ya no necesita recurrir a Instagram para inspirarse y elegir destino para sus próximas vacaciones, porque Blink, el nuevo servicio de vacaciones efímeras que ha lanzado el proveedor de viajes de lujo Black Tomato, le lleva a donde no ha estado nunca nadie antes, en un viaje que nadie ha hecho… y que no volverá a hacer jamás. Son los hoteles pop-up, una adaptación al mundo hotelero del concepto que ya se practica en tiendas e incluso establecimientos en Madrid como el Only You Atocha y su colaboración con la marca Seagrams, como publicó HOSTELTUR noticias de turismo en ‘Nueva York inspira a los hoteles de Madrid’.

Así es como funciona: el cliente elige un país o una región y Black Tomato localiza una parcela de tierra virgen en la que construir un hotel pop-up totalmente personalizado con personal, comidas y excursiones. El huésped puede elegir todo, desde las vistas a la ropa de cama y las botellas en la bodega pop-up. Es la oferta hecha a medida de la manera más literal nunca vista antes.

Las experiencias temporales, según explica Tom Marchant, cofundador de Black Tomato, “realmente excitan a la gente porque crean una sensación de urgencia”. Y es que en su opinión ésa es la tendencia hacia la que se encamina el turismo de lujo. Marchant define el lujo como algo realmente único que no puede ser copiado, lo que en los hoteles tradicionales se traduce en artículos de aseo cuyo diseño se adapta a los gustos de los gestores y no de sus clientes, o excursiones personalizadas que en realidad sólo son adaptaciones de itinerarios ya probados con otros clientes, advierte.

Sin embargo, aquellos que elijan los servicios de Blink tienen, según los cálculos de Marchant, 751.074.508.800 posibles combinaciones para elegir entre los múltiples detalles que se les ofrecen a la hora de diseñar su estancia.

Hoteles pop-up en las salinas de Bolivia. Cuatro días para un grupo de seis personas puede costar 167.800 euros, vuelos aparte.Hoteles pop-up en las salinas de Bolivia. Cuatro días para un grupo de seis personas puede costar 167.800 euros, vuelos aparte.

Lo primero es la localización. Black Tomato se ha hecho famoso por facilitar el acceso a lugares remotos, y su equipo ha pasado 18 meses sentando las bases de este nuevo proyecto. De este modo, según asegura Marchant, “Blink está disponible en todo el mundo”, incluyendo el Ártico, las salinas de Bolivia, la región de Kimberly en Australia, los safaris en Namibia o el Kalahari, Rajastán o el Lago Inle de Myanmar, viajes de esquí a Suiza, a observar las auroras boreales en Islandia o atravesar las dunas del desierto marroquí, entre los destinos favoritos de Marchant.

Una vez que el destino está elegido, los viajeros pueden acceder a la experiencia única de diseñar su hotel pop-up desde sus cimientos. Con el objetivo de no dejar ni rastro, Marchant ha seleccionado tiendas de campaña semipermanentes pero de diseño como formato para todos sus “establecimientos”, aunque de múltiples estilos: de lienzo, cúpulas, burbujas, tiendas tropicales, etc. A partir de ahí todo, desde el diseño de las camas a los patrones de los cojines de los asientos y la marca de los artículos de baño, responde al capricho personal del cliente.

El proceso puede desarrollarse online, de manera similar a como se elige un menú del servicio de habitaciones, o al habla por teléfono con un experto, aunque también aclara que los clientes pueden implicarse en el proceso en el grado que ellos deseen. (Incluso el proceso de personalización es personalizable).

Dependiendo de lo remoto de la localización y de la presencia de Black Tomato en la región, ejecutar la visión del cliente puede llevar de tres a cinco meses, no sólo para hacer realidad sus preferencias en la nueva instalación, sino para dotarla del personal necesario, ya sean empleados para realizar las tareas domésticas, guías, sumiller, chef o incluso un astrónomo para instruirles en la observación de las estrellas. Los viajes de Blink son todo incluido, desde las comidas y excursiones hasta los transfers. “Creamos el paquete completo”, explica Marchant.

Sólo para unos pocos

A Blink le ha supuesto mucho trabajo poder iniciar su actividad, pero Marchant espera que pronto funcione como una máquina bien engrasada. Black Tomato confía en comenzar organizando 10 o 20 viajes en su primer año de actividad para posteriormente poder alcanzar centenares porque “disponemos de la infraestructura para soportar ese crecimiento”, aunque reconoce que no son viajes para cualquiera: “No son viajes de masas, sino dirigidos a la persona adecuada en el momento y lugar adecuados”.

Los precios son también a medida, pero pueden oscilar entre 65.784 dólares (62.157 euros) para un grupo de seis personas que quieran pasar tres noches en Marruecos, a 177.600 dólares (167.800 euros) para el mismo número de personas que disfruten de cuatro noches en las salinas de Bolivia. Todo ello sin incluir el transporte aunque, como destaca Marchant, “Black Tomato puede organizar vuelos a cualquier lugar del mundo”.

Su público objetivo también está constituido por parejas para propuestas de matrimonio o luna de miel, así como grupos familiares que quieran celebrar un cumpleaños o evento importante, o de amigos que quieran organizar una escapada para disfrutar del tiempo juntos, según apunta Marchant.

Una vez que el cliente se ha marchado, se desmantela el campamento y nunca se vuelve a construir en el mismo lugar. En otras palabras, “parpadea (blink en inglés) y te lo perderás”. Marchant concluye que ahora los viajeros sólo hablan de hoteles y de Airbnb, pero que en 10 años hay una posibilidad de que la gente hable en su lugar de estas tiendas semipermanentes.

La información de referencia se encuentra disponible en Skift.

 

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