El turismo de aventura, en el sentido más amplio del concepto, ampliará su base de negocio durante los próximos años diversificando su oferta y llegando cada vez a más viajeros. Así lo apunta un estudio encargado por Adventure Travel Trade Association, la asociación internacional de empresas especializadas en este segmento. En España, las perspectivas también son favorables.

El crecimiento del turismo de aventura se basará sobre todo en la mayor demanda de actividades conocidas como "soft adventure", es decir de menor riesgo y exigencia física. En cambio el número de practicantes de escalada, montañismo, espeleología, etc. -"hard aventure"- se mantendrá estable.

Esta es una de las principales conclusiones del informe “Adventure Tourism Market Report”, elaborado por la escuela de negocios de la George Washington University, la firma consultora Xola y la Adventure Travel Trade Association. El citado estudio se realizó en seis países: Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, España, Brasil y Argentina. Los autores del informe consideraron "turismo de aventura" como cualquier viaje doméstico o internacional que incluyera al menos dos de las siguientes tres características: actividad física, interacción con la naturaleza y aprendizaje o intercambio cultural.
De hecho, el informe apunta que sólo el 2% de los viajeros de estos países entraría dentro de la categoría de "hard adventure". Es decir, personas amantes de actividades consideradas de "alto riesgo" y cuya práctica exige un alto nivel de habilidades especiales.
Por el contrario, el número de salidas turísticas relacionadas con el segmento "soft adventure" representaría un 25% de los viajes internacionales en los mercados emisores objeto del estudio. Y un dato muy valioso: "estos viajeros son más propensos a probar diferentes actividades y destinos en comparación con los practicantes de las actividades de alto riesgo", según explican los autores del informe. También es más probable que respondan favorablemente a las acciones de márketing dirigidas especificamente a ellos, añaden.
Y lo más importante, la demanda del turismo de aventura "soft" continuará creciendo en los próximos años, tal como reflejan las encuestas realizadas. En este sentido, el 43% de los viajeros europeos consultados para este informe indicó que en sus próximas vacaciones realizaría algún viaje de este tipo.
"El turismo de aventura ha demostrado una mayor resistencia a la crisis y la tendencia apunta a un crecimiento incluso en épocas económicas difíciles. La aventura se está expandiendo a un abanico más amplio de actividades", explican los autores del informe.
El estudio revela además que el gasto total vinculado al turismo de aventura, a nivel mundial, asciende a 67.000 millones de euros al año, si bien aquí se incluyen todas las compras de equipamientos, utensilios y vestuarios especiales necesarios para la práctica de las diferentes actividades. El gasto medio del viajero "hard aventure" ronda los 350 dólares -excluyendo la tarifa aérea- si bien el 87% de este gasto se destina a la compra de equipamiento especial y se trata de un viajero menos propenso a contratar los servicios de una agencia de viajes. El gasto medio del viajero "soft adventure" es de 625 euros -excluyendo transporte aéreo- y un 42% de este importe se dedica a equipamiento.
El perfil del viajero de aventura corresponde al de una persona de 35 a 47 años, hombres y mujeres en igual proporción.
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