El sindicato Unite, que representa al personal de cabina de British Airways (BA), anuncia el aplazamiento de la votación para decidir si van de nuevo a la huelga, luego de haber recibido una nueva oferta de la empresa, propuesta que someterá a consulta entre sus afiliados.
El sindicato se proponía comenzar la votación mañana martes en torno a una nueva acción de protesta, que se sumaría a los 22 días de huelga anteriores que han costado ya a la aerolínea unos 190 millones de euros.
El viernes pasado, BA presentó una nueva oferta que incluye, entre otras cosas, la garantía de que se les subirá el salario básico a los empleados durante dos años a partir del próximo febrero. La aerolínea se ha comprometido también a que el personal de cabina de la actual plantilla reciba unas dietas mínimas para viajes, algo con lo que no contarán, sin embargo, los contratados a partir del próximo otoño.
La disputa entre la empresa y el personal estalló el año pasado después de que British Airways anunciara que iba a disminuir el número de azafatas y auxiliares de vuelo en las rutas de larga duración. El sindicato Unite se opuso a esa medida al considerar que suponía una modificación del contrato laboral que no había sido debidamente consultada con los afectados.
La primera compañía británica respondió a los paros anteriores del personal retirándoles a los huelguistas algunas de las ventajas de las que disfrutaban como los vuelos gratuitos o a precio reducido.
La votación que estaba prevista para mañana martes sobre una nueva huelga suponía una respuesta a las medidas disciplinarias adoptadas por el presidente de la aerolínea, Willie Walsh, a quien el sindicato acusa de "vengativo".
El viernes pasado, BA presentó una nueva oferta que incluye, entre otras cosas, la garantía de que se les subirá el salario básico a los empleados durante dos años a partir del próximo febrero. La aerolínea se ha comprometido también a que el personal de cabina de la actual plantilla reciba unas dietas mínimas para viajes, algo con lo que no contarán, sin embargo, los contratados a partir del próximo otoño.
La disputa entre la empresa y el personal estalló el año pasado después de que British Airways anunciara que iba a disminuir el número de azafatas y auxiliares de vuelo en las rutas de larga duración. El sindicato Unite se opuso a esa medida al considerar que suponía una modificación del contrato laboral que no había sido debidamente consultada con los afectados.
La primera compañía británica respondió a los paros anteriores del personal retirándoles a los huelguistas algunas de las ventajas de las que disfrutaban como los vuelos gratuitos o a precio reducido.
La votación que estaba prevista para mañana martes sobre una nueva huelga suponía una respuesta a las medidas disciplinarias adoptadas por el presidente de la aerolínea, Willie Walsh, a quien el sindicato acusa de "vengativo".
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