¡Vaya título!. Se trata de la idea sobre managament que más me ha impresionado últimamente. Sus autores, W. Chan Kim y Renée Mauborgne, tratan de enseñarnos “Cómo crear en el mercado espacios no disputados en los que la competencia sea irrelevante”. ¿Ambicioso, utópico, o práctico? Práctico e interesante diría yo. El libro, Blue Ocean Strategy, diferencia entre dos posibles entornos en los que se puede mover una compañía con respecto al mercado: El Océano Rojo y el Océano Azul. En El Océano rojo, la demanda es muy disputada y suele ser estática o decrece. Las empresas basan sus estrategias de diferenciación enfrentándose a la competencia, apuntando a las variables que todo apuntan y creando inercias destructivas como las sangrientas guerras de precio por citar algunas. El Océano Azul en cambio, es la creación de un espacio donde la competencia se vuelve irrelevante y la demanda adopta una dimensión distinta, mucho más amplia. Ja, Ja, Ja Eso pensé yo ¿Cómo alcanzar este paraíso?. Bien, haciendo un esfuerzo insuficiente de síntesis, y cómo idea fuerza diría que se trata de aumentar el valor para el cliente y reducir la estructura de costes, sustituyendo las variables por las que compite una industria por otras que el cliente valore más y que no estén disputadas. Para ello es necesario una perspectiva poliédrica y creativa del mercado. Pongamos los pies en la tierra: Para muestra un botón; En su momento, Southwest Airlines, pionera entre las compañías de bajo coste, creo un Océano Azul, que por supuesto después se volvió a teñir de rojo.(Una vez que de nuevo concurren muchas empresas en el Océano Azul se vuelve al Océano Rojo y se deben crear nuevos Océanos Azules). Southwest creo un Océano Azul terminando con la disyuntiva de elegir entre la velocidad de los aviones y la flexibilidad y el bajo precio de viajar en coche. Para ello ofreció trasporte de alta velocidad, con salidas frecuentes y a bajo coste. Si trazaramos tres curvas de valor, Southwest se separaría de la gráfica de las compañías aéreas y se acercaría a la del sector de transporte en automóvil. Crea una demanda nueva, sustituye las variables por las que competía en el Océano Rojo y empieza a competir por otras, las de la industria del transporte en automóvil aumentando el esfuerzo en variables nuevas y reduciendo costes en otras variables a las que la nueva demanda no da valor. El libro, a través de una metodología eficaz y un sinfín de ejemplos que no dejan indiferente, aporta una perspectiva innovadora y práctica sobre las posibilidades de cualquier empresa en cualquier sector. El Cirque du Soleil, appel, Yellow Tail, Curves, Harley Davison, son otros buenos ejemplos de creación de Oceanos Azules. ¡¡A por nuestro Océano Azul!! |