Cómo tener un hotel y ser feliz

Un post de David Carrizo Menéndez, en Hoteles y alojamientos

15 de Julio del 2016

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Durante este tiempo viajando, conociendo y trabajando con los propietarios de los hoteles, he identificado algunos de los patrones que se cumplen en aquellos propietarios/as de hoteles que son más felices y cuyos establecimientos tienen más éxito. Y es que, a pesar de que tener un hotel implica muchos sacrificios, existen unos principios que harán que puedas hacerlo disfrutando de la vida, de la familia y de tu trabajo.

Hablo de hoteles independientes en los que los propietarios/as trabajan en ellos ,que son con los que trabajo, ya que no todos son extrapolables al resto de alojamientos. Son los siguientes:

Créalo allí donde desees vivir. Uno de las mejores cosas de tener un hotel es que puedes elegir el sitio donde vas a vivir. Elige el lugar más te guste a ti (en el caso de que lo abras tu solo/a) o en consenso con tu socio, pareja o familia. Cualquier sitio, tiene su belleza, sus actividades, su gastronomía y su gente, si a ti te gusta tanto como para elegirlo entre el resto de lugares, te será más fácil transmitirlo y seguramente las personas que te visiten lo hagan buscando algo parecido a lo que a ti te apasiona de ese lugar.

Establece relaciones con la comunidad. Conoce a tus proveedores, prueba los restaurantes de la zona, vete a los mercados, invita a gente de la zona a que conozcan tu hotel, practica aquellas actividades que ofrecen en la zona que te resulten interesantes… Hay muchas maneras de estar en contacto con tu entorno y es algo vital para que sigas aprendiendo y divirtiéndote.

Consigue un buen equipo y cuídalo. En esto al igual que en cualquier otra empresa las personas que la forman son lo más importante, pero además en el caso de los hoteles son una parte muy visible. Trata de rodearte de personas en las que puedas confiar y cuéntales porque has creado ese lugar, exígeles en su trabajo, escúchales y recompénsales en lo que puedas, ellos cuidaran del hotel como si fuese suyo.

Habla con tus clientes. En este tipo de hoteles el trato es bastante cercano y a muchos de los que vamos nos gusta conocer a sus propietarios. Además de contarles tu historia, interésate por ellos, pregúntales, ayúdales en lo que necesiten y asegúrate de que están a gusto. Si se hace de manera honesta por ambas partes es muy valioso.

Organiza eventos. Cursos de cocina, exposiciones de arte, meditación, ceremonia del té, cursos de pintura, observación de estrellas, proyección de películas… todo aquello que a ti te guste y que piensas que pueda interesar a otras personas. Es una buena forma de diferenciarte y atraer a las personas que comparten pasiones contigo, además de que puede ser divertido y enriquecedor.

Descansa. Como decía antes tener un hotel es muy sacrificado y a veces supone estar muchas horas al “pie del cañón”. Por eso fija unos periodos de cierre y cúmplelos, te ayudarán a no quemarte y seguir desfrutando del lugar en la intimidad.

Viaja. Aprovecha estos descansos para conocer otros lugares, probar nuevos sabores, compartir opiniones con otros propietarios, observar cómo lo hacen, quedarte con lo que te guste e implementarlo en tu hotel. Estos encuentros harán que este crezca y evolucione de forma natural.

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