La convocatoria de huelga, de 24 horas, lanzada por nueve sindicatos de Air France, no tendrá ningún impacto en el tráfico de la aerolínea, dijo ayer a EFE un portavoz de la compañía aérea. Sobre la incidencia del paro convocado por varios sindicatos de controladores aéreos, Air France remitió a la Dirección General de Aviación Civil (DGAC), pero cree que las perturbaciones serán "mínimas". La DGAC no ha previsto un servicio mínimo para mañana. Indica que puede haber "dificultades puntuales en ciertos aeropuertos, que conlleven retrasos" e invita a los viajeros a informarse ante las aerolíneas y los aeropuertos. La situación de los ferrocarriles y del transporte urbano se perfila muy complicada. La empresa nacional de ferrocarriles (SNCF), que ha prometido llevar hoy, lunes festivo de Pentecostés, a todos los viajeros hasta su destino pese a los paros parciales, prevé en promedio uno de cada tres trenes para el martes. La compañía aconsejó aplazar los viajes en las grandes líneas a los usuarios que puedan hacerlo. Prevé que circulen dos de cada tres trenes de alta velocidad (TGV) hacia el Norte y Burdeos, y uno de cada tres en el resto del país. Y para los trenes regionales, la tendencia será de uno de cada tres o cuatro trenes, aunque hay regiones como Marsella, Montpellier, Toulouse y Tours donde habrá aún menos. Para los usuarios en París este martes será otra jornada negra, con uno de cada cuatro trenes de cercanías, y "fuertes perturbaciones" previstas en el metro y los autobuses por parte de la empresa municipal de transportes urbanos (RATP). La jornada nacional de movilización afectará también la educación, Correos, France Telecom, Hacienda, Cajas de Ahorros y Banco de Francia, Sanidad, formación, Agencia Nacional para el Empleo, etc. La mayoría de los sindicatos han llamado a manifestaciones y paros laborales coincidiendo con el inicio del examen parlamentario del proyecto de reforma de las pensiones impulsado contra viento y marea por el Gobierno de centroderecha de Jean-Pierre Raffarin. Raffarin y varios ministros se reúnen hoy en la sede del Gobierno para ver qué gestos pueden ofrecer a los sindicatos de docentes en la "mesa redonda" del martes y evitar la amenaza de huelga que planea sobre el comienzo, el jueves, de los exámenes de fin de secundaria y de entrada en la universidad. Además de la reforma de las pensiones, los docentes protestan contra el plan de descentralización en el enseñanza y los recortes presupuestarios y de efectivos. En víspera de la movilización en el sector público, el secretario general del sindicato CGT, Bernard Rhibault, acusó al Gobierno de tratar a los manifestantes como "adversarios "políticos" y de recurrir a "un método brutal" para imponer su reforma de las pensiones. "Ustedes tienen las palancas del poder pero los sindicatos tienen la legitimidad social mediante la expresión de los asalariados", dijo Thibault en un debate, en el vespertino "Le Monde", con el portavoz del Gobierno, Jean-Francois Copé. Copé, por su parte, defendie el proyecto, que aspira a "salvar" el sistema de pensiones por reparto.
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