Xabier de Irala, en su última intervención ayer como presidente de Iberia, ha confirmado que los resultados del ejercicio 2002 “han estado marcados por las consecuencias del 11 de septiembre aunque la aplicación del plan anticrisis puesto en marcha en el año 2002 ha permitido a la compañía mantenerse estable”. Los ingresos de explotación de grupo Iberia en 2002 fueron de 4.699 millones de euros, un 0,8% inferior a los de 2001 a pesar de la reducción de capacidad de un 5,2% realizada para adecuarse a la demanda. Por su parte, los gastos de explotación disminuyeron un 6% con una cifra de 4.450 millones. Estos datos suponen una reducción de los costes unitarios del 0,3%. Los beneficios de explotación del grupo se han situado en 249,1 millones de euros frente a los 4,9 millones del año 2001. Por su parte, el beneficio consolidado ascendió a 159,8 millones de euros, tres veces superior a los 53,1 millones del año anterior, por lo que la compañía repartirá dividendos entre sus accionista por quinto año consecutivo y que será de 4 céntimos de euro por acción. El EBITDAR (resultado de explotación antes de amortizaciones y alquileres de flota) ha sido de casi 805 millones de euros, un 23% por encima del obtenido en el año 2001, lo que sitúa la rentabilidad media en margen sobre ingresos en el 17,1%, lo que significa un incremento de 3,3 %. IATA anunció que las compañías aéreas han perdido entre 2001 y 2002 alrededor de 30.000 millones de dólares, la clave de que Iberia no haya sufrido estas pérdidas está, en opinión de Irala, “en la reducción de capacidad y los gastos relacionados y esto lo hemos podido hacer porque tenemos flexibilidad”. Efectivamente la capacidad se ha reducido en un 5,2% lo que ha hecho mejorar el coeficiente de ocupación en 2,3 puntos hasta situarse en un 73%, y la utilización media de la flota ha aumentado un 5,3% al situarse en 8,7 horas bloque por avión y día. Durante la Junta General la compañía ha informado a los accionistas del Plan Director para el periodo 2003-2005, diseñado para afrontar la situación de incertidumbre que vive el sector. El plan contempla el aumento de la oferta para mantener y reforzar el liderazgo en los hubs de Madrid y Barcelona, disponer de flexibilidad operativa y financiera para ajustar el crecimiento a la evolución del mercado así como mejorar la competitividad mediante una fuerte reducción de costes unitarios. Respecto a los canales de distribución la compañía espera implantar una estrategia que reduzca los costes de comercialización. Según quiso aclarar Irala “se va a modificar el sistema de retribución de la agencia que va a ser retribuida por el cliente y no por la compañía aérea”. Actualmente los costes de distribución de la compañía rondan el 8% y el objetivo de Iberia es no superar el 5%. El Plan también contempla implantar un nuevo modelo de servicio a bordo, aumentar la puntualidad, mantener una visión de cartera en la gestión de los negocios, reducir el coste de los recursos controlando los riesgos operativos y financieros, reforzar la competitividad de los recursos humanos y aprovechar las alianzas para fortalecer la posición competitiva. A pesar de la situación internacional, Iberia ha obtenido resultados positivos durante los cinco primeros meses del año. La compañía ha continuado su ajuste de capacidad por lo que la oferta ha sido inferior a la del mismo periodo del año anterior en un 2,4% mientras que la demanda ha aumentado un 0,1%. Por tanto el coeficiente de ocupación se ha mantenido en el 72% lo que supone una mejora del 1,8%. Sin embargo los ingresos unitarios se han reducido en todos los mercados, especialmente en los de corto y medio radio. Esta caída de los yields (ingreso medio por pasajero) tiene su origen en la crisis económica, la incertidumbre, la sobreoferta en muchos mercados, la presión a la baja de las tarifas y en la variación de la paridad euro/dólar. Ángel Mullor afirmó que en este año no va a haber crecimiento y que la oferta se está reduciendo entre un 5 y un 6%. (Eva Carrasco/Hosteltur Madrid)
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