Análisis del socio de la consultora PHG Hotels & Resorts y vicepresidente de ISHC
Ivar Yuste desentraña el "engañoso" ratio facturación/empleado de las cadenas
El experto analiza cómo interpretar el ratio de facturación por empleado en cadenas españolas
Publicada 16/12/25
Escucha la noticia
Análisis/En este segundo análisis de los resultados de los Rankings Hosteltur de cadenas hoteleras realizados por expertos del sector, Ivar Yuste, socio de la consultora PHG Hotels & Resorts y vicepresidente de ISHC (International Society of Hospitality Consultants), constata cómo el ratio de facturación por empleado es útil, pero “no mide exclusivamente productividad laboral”. Su interpretación adecuada requiere analizar variables estructurales como el segmento, el modelo operativo y la intensidad de servicio -en productos de Alimentos y Bebidas (F&B, por sus siglas en inglés) o MICE (reuniones, incentivos, conferencias y ferias), por ejemplo-, ya que un ratio bajo no implica necesariamente ineficiencia, sino que puede mostrar un mayor valor añadido.
“El ratio de facturación por empleado es uno de los indicadores más utilizados para evaluar la eficiencia de cualquier negocio. Su aparente sencillez lo convierte en una métrica atractiva: relaciona la capacidad de generar ingresos con el tamaño de la plantilla. Sin embargo, cuando se analiza un ranking que compara a diferentes perfiles de grupos hoteleros como el Ranking Hosteltur: las cadenas hoteleras con mayor facturación por empleado, publicado por HOSTELTUR noticias de turismo, resulta imprescindible introducir matices.
En realidad, la facturación por empleado no mide exclusivamente productividad laboral. Refleja la combinación de múltiples variables estructurales: el segmento en el que opera la cadena, su modelo de negocio, su grado de diferenciación, el tipo de destinos donde está presente, la intensidad de servicio del producto (habitaciones, F&B, wellness, MICE, etc.), el tamaño de sus hoteles, etc. Por tanto, su correcta interpretación exige ir más allá del dato agregado.
El primer factor determinante es el segmento y posicionamiento del producto. Las cadenas del segmento económico y select service suelen registrar ratios de facturación por empleado elevados, ya que operan con estructuras de personal muy ajustadas y una oferta de servicios limitada. Hotelatelier, situado en el segundo puesto, representa claramente este tipo de enfoque. Por el contrario, las cadenas vacacionales y, especialmente, las de lujo, como por ejemplo Hidden Hotels, con 4 llaves Michelin, presentan un mayor ratio de empleados por habitación pero, en el caso de este operador de lujo, su margen de GOP resulta muy elevado.
Restauración, animación, wellness, negocio MICE o experiencias personalizadas incrementan también la facturación, pero estos servicios exigen plantillas más amplias. Un ratio más bajo en estos casos no implica menor eficiencia, sino un modelo de servicio más complejo y orientado a generar mayor valor añadido. Esta estrategia, si se ejecuta correctamente, conlleva niveles de GOP más elevados.
En un punto intermedio se sitúan los productos de nicho o especializados: cuentan con menor competencia en un segmento de alta capacidad de gasto y pueden generar ratios de facturación por empleado más elevados que la media. Un buen ejemplo de este caso es Axel Hotels, que en 2024 lidera el ranking de Hosteltur.
Modelo operativo y mix de ingresos
El modelo operativo es otro aspecto clave. No todas las cadenas consolidan de la misma forma su estructura laboral. Los grupos con una elevada proporción de hoteles en franquicia (mayoritariamente internacionales) o bajo contratos de gestión suelen presentar ratios de facturación por empleado más altos, ya que parte del personal operativo puede quedar fuera de su perímetro de consolidación. Sercotel ilustra bien este caso con €125.523 de facturación.
En cambio, las cadenas con un mayor peso de gestión directa y propiedad reflejan con mayor fidelidad la realidad completa de la operación, lo que tiende a reducir el indicador de facturación por empleado. Este último caso sería el de Riu Hotels & Resorts (€107.266) y H10 Hotels (€94.286).
También influye de manera significativa el mix de ingresos. Dos cadenas con niveles de ocupación y ADR similares pueden arrojar ratios muy distintos en función del peso del negocio de F&B, MICE, spa, etc. La diversificación de fuentes de ingresos suele incrementar las sinergias del negocio y el valor de los activos donde se desempeña la gestión, aunque a costa de una mayor complejidad operativa y de una menor eficiencia aparente desde el punto de vista de este ratio. Un ejemplo de este caso sería la diferencia existente entre los €71.967 que factura MedPlaya por empleado y los €65.685 que factura Princess.
Tipo de destino y estacionalidad
El tipo de destino y la estacionalidad son especialmente relevantes en el caso de países mediterráneos como España. Los destinos urbanos, con una demanda más estable a lo largo del año, permiten optimizar plantillas y absorber mejor los costes laborales. En cambio, los operadores con mayor presencia en destinos vacacionales, sometidos a fuertes picos de demanda, requieren estructuras de personal más flexibles y estacionales, lo que penaliza el ratio en términos anuales sin que ello refleje necesariamente una peor gestión. Viva Hotels o Guitart Hotels entrarían dentro de esta categoría.
A todo ello se suma el grado de presencia internacional de algunas cadenas. Los grupos con presencia en múltiples países operan en entornos laborales, salariales y regulatorios muy distintos. La facturación por empleado puede verse influida por mercados con menores costes laborales o estructuras operativas diferentes, dificultando la comparación directa con cadenas concentradas únicamente en España. Meliá Hotels International con €70.960 o Catalonia Hotels & Resorts con €65.331 ilustran esta situación.
Grado de digitalización
Por último, el grado de digitalización y estandarización, o el tamaño de la cadena o de los hoteles, juegan un papel cada vez más determinante. La automatización de procesos, la centralización de funciones de soporte, el uso intensivo de herramientas de revenue management o el outsourcing de determinados servicios (pisos, limpieza, F&B) permiten reducir la necesidad de internalizar determinado personal a nivel propiedad, elevando así el ratio de facturación por empleado, en mayor medida en cadenas urbanas y económicas.
SmartRental, en el quinto puesto, representa bien este modelo de negocio más digitalizado. Por otro lado, Alda Hoteles con una facturación de €50.000 por empleado es prácticamente un modelo único de cadena de hoteles pequeños (menos eficientes) que opera en mercados de ADR moderado y con crecimiento interanual elevado (mayor necesidad de tiempo para optimizar resultados).
En definitiva, el Ranking de facturación por empleado constituye una herramienta extremadamente útil para analizar la lógica operativa de las cadenas hoteleras y pone de relieve la diversidad de modelos de negocio existentes en el sector en España. Entender el contexto en el que opera cada cadena es la clave para extraer las conclusiones más relevantes en cada caso”.
Para comentar, así como para ver ciertos contenidos de Hosteltur, inicia sesión o crea tu cuenta
Inicia sesiónEsta noticia no tiene comentarios.