Entrevista a Oswaldo Betancort, presidente del Cabildo de Lanzarote y La Graciosa
Lanzarote: "El sobreturismo se combate con datos, planificación y priorización del interés general"
Estas islas "no quieren seguir creciendo en volumen, sino mejorar la experiencia turística, el retorno social y el respeto al territorio"
Publicada 26/12/25
- "En Lanzarote, la sostenibilidad nunca se ha entendido como un eslogan, sino como una visión transversal"
- La isla "ha inspirado a otros destinos y ha contribuido a generar mayor conciencia sobre la necesidad de equilibrar desarrollo turístico"
- "No basta con identificar los problemas: hay que afrontarlos con gobernanza, con decisiones valientes y con compromiso real"
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Lanzarote fue pionera, en 1995, en la introducción del concepto de sostenibilidad aplicado al turismo, gracias a la adopción de la primera Carta Mundial de Turismo Sostenible. Treinta años después, la isla vuelve a marcar el camino para avanzar en ese compromiso. En la Conferencia Mundial de Turismo Sostenible, celebrada en la isla a finales de noviembre, renovó esa adhesión con un nuevo documento: la Carta +30, la hoja de ruta para los próximos años. Una decisión que obedece al convencimiento de que "el destino turístico no puede desarrollarse al margen del territorio, de la cultura ni de la comunidad que lo habita", afirma el presidente del Cabildo de Lanzarote y La Graciosa y consejero de Turismo Oswaldo Betancort. Se muestra partidario de abrir un debate sobre los límites a la llegada de visitantes: "No solo es necesario, es imprescindible. Hablar de límites no es ir contra el turismo, es protegerlo".
Lanzarote acaba de actualizar la Carta Mundial de Turismo Sostenible, que se adoptó por primera vez en 1995. Cuando apenas se hablaba de sostenibilidad, la isla dio un paso decisivo al aplicar el concepto de sostenibilidad al turismo. ¿Qué ha supuesto esta apuesta para la isla?
Ha supuesto, y sigue suponiendo, una auténtica declaración de principios. En 1995, Lanzarote entendió algo que hoy es evidente: que el destino turístico no puede desarrollarse al margen del territorio, de la cultura ni de la comunidad que lo habita. Aquella decisión nos permitió anticiparnos a debates que ahora son globales y construir un modelo propio, reconocido internacionalmente, basado en el respeto al paisaje, en la ordenación del crecimiento y en el equilibrio entre actividad económica y protección ambiental.
La Carta no fue un gesto simbólico; fue una herramienta para decidir cómo queríamos crecer y, sobre todo, cómo no queríamos hacerlo
¿Qué pasos han ido dando en estos años en Lanzarote para poner en marcha ese compromiso?
Han sido pasos firmes, continuados y, en muchos casos, valientes. Desde la protección del territorio y la planificación urbanística hasta la integración de la sostenibilidad en la promoción turística, en la gestión de los centros de arte, cultura y turismo o en políticas clave como la movilidad, el agua o la energía. En Lanzarote, la sostenibilidad nunca se ha entendido como un eslogan, sino como una visión transversal que exige coherencia, constancia y decisiones a largo plazo, incluso cuando no son las más fáciles de tomar.
¿Considera que la Carta Mundial de Turismo Sostenible ha conseguido generar una mayor concienciación, tanto a nivel nacional como internacional?
Sin duda. La Carta situó a Lanzarote en el mapa internacional como un laboratorio de ideas y como un territorio comprometido con un modelo turístico responsable. Ha inspirado a otros destinos y ha contribuido a generar una mayor conciencia sobre la necesidad de equilibrar desarrollo turístico, bienestar social y protección ambiental. Lanzarote ha sido referente porque no se limitó a firmar un documento, sino que lo llevó a la práctica.
Treinta años después, a nivel general, ¿hemos avanzado mucho? ¿Estamos más comprometidos?
Hemos avanzado mucho en conocimiento y en discurso, pero no siempre al mismo ritmo en la acción. Hoy conocemos mejor los impactos del turismo, el cambio climático y los límites del territorio, y ese conocimiento nos obliga a actuar con mayor responsabilidad. La Carta +30 nace precisamente para recordarnos que no basta con identificar los problemas: hay que afrontarlos con gobernanza, con decisiones valientes y con compromiso real.
De nuevo, Lanzarote vuelve a marcar el camino al promover la Carta +30, la hoja de ruta para los próximos años, con 11 nuevos principios. ¿Cree que ahora estamos más preparados para asumirlos y aplicarlos?
Estamos más preparados en términos de conciencia, herramientas y datos, pero el gran reto sigue siendo la voluntad. La Carta +30 introduce principios como la regeneración, la justicia social, la innovación o el reconocimiento de los límites, conceptos que hoy forman parte del debate internacional y que encajan plenamente con el ADN de Lanzarote. El desafío será convertir esos principios en políticas públicas, normas claras y una gestión rigurosa del destino.
Entre esos principios se habla de “limitar el sobreturismo y sus efectos perniciosos”. Desde la gestión, ¿qué medidas concretas se pueden implementar?
La primera medida es planificar y ordenar. Controlar la capacidad de carga, regular las plazas alojativas, actuar sobre la vivienda vacacional, diversificar la oferta y redistribuir flujos. Pero también es clave medir, evaluar y corregir.
El sobreturismo no se combate solo con discursos: se combate con datos, planificación y decisiones que prioricen el interés general y la calidad de vida de la población residente
El documento se propone establecer “códigos de conducta, instrumentos y marcos proactivos” para asegurar la sostenibilidad del turismo. ¿Cómo lograrlo de forma coordinada entre destinos?
A través de la cooperación y del compromiso compartido. Los destinos no pueden competir únicamente en volumen, deben colaborar en valores. La Carta +30 es una invitación a crear alianzas, a compartir buenas prácticas y a establecer estándares comunes que permitan avanzar hacia un turismo más responsable, medible y evaluable. La coordinación institucional y la implicación del sector privado son esenciales.
En ese equilibrio, muchos destinos sitúan ahora al residente en el centro de la estrategia turística. ¿Cómo se trabaja este desafío en Lanzarote?
En Lanzarote tenemos claro que sin bienestar social no hay turismo sostenible. El residente no puede sentirse desplazado ni ajeno al modelo turístico. Por eso trabajamos para que el turismo genere oportunidades reales, empleo de calidad y servicios, y no tensiones. Escuchar a la ciudadanía, planificar con criterios sociales y proteger el acceso a la vivienda son líneas prioritarias de nuestra acción política.
En la Conferencia Mundial de Turismo Sostenible, usted anunció que en enero presentarán un avance del Plan Insular de Ordenación de Lanzarote. ¿Cuáles serán sus ejes principales?
Será un plan basado en la contención, la ordenación y la sostenibilidad. Apostará por proteger el territorio, ordenar los usos, garantizar servicios públicos adecuados y definir con claridad el modelo de isla que queremos para las próximas décadas. No se trata solo de crecer, sino de hacerlo bien, con coherencia y pensando en las futuras generaciones.
Han retirado del mercado más de 150 viviendas vacacionales y apuestan por no crecer en camas, sino en calidad. ¿Cómo plantean ahora la gestión del destino?
Con un enfoque muy claro: calidad frente a cantidad. Lanzarote y La Graciosa no quieren seguir creciendo en volumen, sino mejorar la experiencia turística, el retorno social y el respeto al territorio. Eso implica regular, ordenar y apostar por un turismo que valore la singularidad de la isla, su cultura y su paisaje, y que contribuya de forma real al desarrollo sostenible.
¿Cree necesario abordar un debate sobre los límites a la llegada de visitantes?
No solo es necesario, es imprescindible. Hablar de límites no es ir contra el turismo, es protegerlo. Lanzarote tiene límites físicos, ambientales y sociales, y reconocerlos es un acto de responsabilidad. El verdadero debate no es cuántos visitantes llegan, sino cómo llegan, para qué y con qué impacto. Y ese debate debemos afrontarlo con rigor, serenidad y visión de futuro.
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