Las compañías aéreas comienzan el nuevo año con buenas previsiones: alcanzarán beneficios récord en 2026, aunque su rentabilidad se estanca. Con un 3,9% previsto para este ejercicio, "el sector aéreo sigue siendo una de las industrias con menor margen, sin haber registrado nunca un margen de beneficio neto superior al 5%", afirma Marie Owens Thomsen, vicepresidenta sénior de Sostenibilidad y economista jefe de IATA (Asociación Internacional del Transporte Aéreo). A pesar de las buenas expectativas, la industria aérea no se libra de los cinco principales riesgos que presenta este nuevo año para la economía mundial, a juicio de Owens.
Marie Owens Thomsen destaca cinco áreas que, en su opinión, se perfilan como especialmente importantes y sostiene que es fundamental entender sus posibles consecuencias "para la planificación y la toma de decisiones, así como su posible impacto en las aerolíneas", agrega. Recuerda que industria aérea genera 87 millones de empleos y representa el 4% del PIB mundial.
Fragmentación de políticas
La fragmentación más visible se produce en el comercio internacional, con la implementación de políticas centradas en "el yo primero", sin valorar su impacto en las redes globales, ya sean cadenas de suministro o industrias como el transporte aéreo.
Una tendencia que afecta incluso a las instituciones internacionales, "lo que amenaza con desmantelar los 80 años de armonización global de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI)", sostiene Owens. Destaca, además, que diferentes marcos normativos compiten para determinar cómo abordar las emisiones de CO2 del transporte aéreo y que las políticas fiscales fragmentadas introducen graves distorsiones competitivas que se extienden a toda la red global.
Interrupciones en la cadena de suministro
Aunque el problema relacionado con la acumulación de pedidos de aeronaves, que alcanza cifras récord, comienza a mejorar, no se prevé que el desajuste entre las necesidades de las aerolíneas y la producción se resuelva antes de 2031-2034.
Los retrasos en la entrega de aviones limitan el crecimiento de la industria, pero protegen la rentabilidad, ya que los factores de ocupación de las aeronaves alcanzan el nivel más alto en la historia de la aviación
Lo más grave de esta circunstancia es, según la directiva de IATA, que se "ha frenado el progreso en la mejora de la eficiencia del combustible en toda la flota mundial y ralentiza la descarbonización de la industria".
La industria aérea es uno de los sectores con menor margen de beneficios. Fuente: Adobe Stock
Interrupciones relativas al cambio climático
La reducción del compromiso para abordar los problemas climáticos de forma coordinada en todo el mundo ralentizará el progreso en todos estos frentes, ya que "una transición energética exitosa para las aerolíneas que buscan cero emisiones netas de carbono para 2050 requiere políticas estables y una financiación fiable", comenta.
Por otro lado, teniendo en cuenta que se prevé un incremento de la migración, al tiempo que se incrementa la hostilidad hacia estos movimientos, "la decisión de los países de acoger o no a los migrantes ejercerá presión sobre las fronteras y los sistemas de apoyo, lo que afectará a los pasajeros aéreos internacionales".
La amenaza digital y la inteligencia artificial
Se incrementan las amenazas cibernéticas, al tiempo que la inteligencia artificial mejora las capacidades de los atacantes, la inestabilidad geopolítica proporciona un terreno fértil y la dependencia digital expone a las organizaciones a mayores riesgos. En este contexto, la dependencia del transporte aéreo de infraestructuras críticas incrementa su exposición, al igual que todas las demás industrias de redes.
A juicio de Marie Owens Thomsen, "la IA añade riesgos relacionados con la desinformación, la pérdida de privacidad y la erosión de la confianza, además de los que podrían generar disrupciones económicas, pérdida de empleos y mayor desigualdad. Las pruebas de que la IA genere ganancias sustanciales y un aumento de la productividad son escasas y podrían tardar años en materializarse".
En la actualidad compiten diferentes marcos normativos para determinar cómo abordar las emisiones de CO2 del transporte aéreo. Fuente: Adobe Stock.
Las perspectivas macroeconómicas
Es probable que en 2026 continúe la depreciación del dólar estadounidense y con esta moneda más débil se beneficien los países que no tienen su base en la misma, por lo que "pagarán menos en moneda local por su deuda y comercio denominados en dólares estadounidenses. Esto es, por supuesto, importante para el transporte aéreo, donde más del 50% de la base de costos se factura en dólares estadounidenses", sostiene la economista jefe de IATA.
También está cambiando el mercado del petróleo por la creciente electrificación y al mayor uso de gas natural licuado en el transporte por carretera. Los cambios geopolíticos también influirán al tiempo que "la oferta se expande incluso cuando la demanda se desacelera, lo que genera una acumulación de inventarios y presiona los precios a la baja; nuevamente, buenas noticias para las aerolíneas", asevera.
"El riesgo de una desaceleración económica severa en 2026 parece limitado", señala. No obstante, "este no es un entorno particularmente favorable para el crecimiento y es improbable que el crecimiento del PIB mundial se acelere"
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