Cuatro ejemplos que integran paisaje, cultura y sostenibilidad
El impacto del destino en el diseño del hotel: casos de éxito en Costa Rica
Cómo los establecimientos trasladan el territorio al diseño y a la gestión sostenible
Publicada 01/02/26
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El diseño hotelero en los hoteles de Marriott International en Costa Rica ha evolucionado hacia modelos que integran territorio, cultura y sostenibilidad como parte central de la experiencia. Desde la selva del Pacífico Central hasta las costas de Guanacaste, proyectos como Santa Lucía Jungle Hacienda, W Costa Rica Reserva Conchal, The Westin Reserva Conchal y El Mangroove Autograph Collection muestran cómo el destino condiciona la arquitectura, el relato y el impacto social y medioambiental del hotel.
En Costa Rica el diseño hotelero ha dejado de ser un elemento puramente estético para convertirse en una herramienta narrativa que conecta al viajero con el territorio. El entorno natural, la biodiversidad y la herencia cultural del país se trasladan a la arquitectura, los materiales y la experiencia espacial de los hoteles, generando proyectos donde el destino no es un contexto, sino el eje del concepto.
Un ejemplo reciente es Santa Lucía Jungle Hacienda Autograph Collection, inaugurado este enero en Tárcoles, Puntarenas, en una zona de transición entre bosque seco y húmedo, a orillas del río Tárcoles y junto al Parque Nacional Carara. El proyecto se concibe como un “pueblo de antaño imaginado”, inspirado en antiguas haciendas y asentamientos de la región.
Su arquitectura se despliega de forma orgánica, con edificaciones separadas por senderos, plazas abiertas y espacios sociales que sustituyen los pasillos tradicionales. La orientación del huésped responde a estímulos naturales como el sonido del río o la luz filtrada entre los árboles, reforzando la inmersión en el entorno.
La narrativa del hotel se apoya además en leyendas locales, exploradores y relatos populares vinculados a la zona, integrando el imaginario histórico del territorio como parte de la experiencia. Este enfoque se extiende a sus 84 habitaciones, cuyo diseño combina referencias a la arquitectura tradicional costarricense con una interpretación contemporánea alineada con el carácter independiente de Autograph Collection.
En Guanacaste, W Costa Rica Reserva Conchal adopta un enfoque distinto, pero igualmente ligado al destino. Ubicado dentro de una reserva natural de 930 hectáreas, entre manglares y bosques tropicales, el resort traslada la identidad guanacasteca a un lenguaje de diseño contemporáneo. El proyecto interpreta elementos culturales y naturales del territorio a través de formas, texturas y símbolos que recorren todo el hotel: referencias a la marimba, la cerámica chorotega, los bosques secos de la región o la cultura del surf, presente incluso en el diseño de las habitaciones.
El diseño del complejo integra estos elementos en sus 151 habitaciones, suites y residencias, incorporando el paisaje circundante como parte activa de la experiencia. El resultado es una lectura actual del destino que conecta patrimonio cultural, naturaleza y arquitectura sin perder el carácter distintivo de la marca.
Sostenibilidad ambiental y social
Más allá de la arquitectura, la sostenibilidad se consolida como un segundo eje clave en estos proyectos, especialmente en Guanacaste, donde The Westin Reserva Conchal ha desarrollado un modelo que vincula bienestar, conservación y gestión responsable. El resort es el primer todo incluido de América certificado como carbono positivo, al superar sus emisiones con sus compensaciones, un hito dentro del segmento.
Su enfoque medioambiental se articula a través de iniciativas como el Refugio Nacional de Vida Silvestre Mixto Conchal, integrado en el Área de Conservación Tempisque, que combina educación ambiental, investigación y ecoturismo. A ello se suman programas de monitorización de la biodiversidad, estudios de desempeño ambiental y el desarrollo del Corredor Biológico Baulas-Conchal, que facilita el movimiento natural de especies y la regeneración de ecosistemas.
En el ámbito social, el resort impulsa proyectos como Astro Desarrollo, orientado a reducir la pobreza multidimensional entre colaboradores y sus familias mediante apoyo educativo y social; o el Programa de 1 dólar, que canaliza aportaciones voluntarias de los huéspedes hacia infraestructuras comunitarias, sanidad y educación. Iniciativas como el huerto interno, que genera empleo y abastece a W Costa Rica y The Westin, o la construcción de la nueva escuela de Brasilito, refuerzan el impacto local del proyecto.
La sostenibilidad como experiencia compartida también está presente en El Mangroove Autograph Collection, en Playa Panamá. A través de “Leave your leaves”, el hotel invita a los huéspedes a participar activamente en acciones de conservación plantando especies nativas que, tras una primera fase como mural vivo en el lobby del hotel, se trasladan a la Estación Experimental Horizontes para continuar su crecimiento. El gesto transforma la estancia en una acción tangible de impacto ambiental y memoria colectiva.
Un modelo que conecta territorio, diseño e impacto
En conjunto, estos cuatro hoteles reflejan una tendencia clara en Costa Rica: el diseño ya no se concibe sin el destino, y la sostenibilidad deja de ser un añadido para integrarse en el relato, la operación y la relación con la comunidad. Selva, cultura local y compromiso social se convierten así en los pilares de una hotelería que busca diferenciarse desde el lugar que habita.
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