Dónde se celebran los carnavales más antiguos de Europa y España

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Publicada 08/02/26

El Carnaval precede al calendario cristiano y desborda cualquier frontera cultural, pero antes de convertirse en desfile, disfraz y espectáculo urbano, fue rito, inversión social y celebración del tránsito entre estaciones. Rastrear cuál es el carnaval más antiguo del mundo obliga a recorrer milenios de historia y a distinguir entre origen ritual, continuidad ancestral y documentación escrita, en un viaje que va del Antiguo Egipto a la Europa medieval y que confirma a esta fiesta como una de las expresiones culturales más persistentes de la humanidad.

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El Carnaval es una de las manifestaciones festivas más antiguas de la humanidad y, al mismo tiempo, una de las más difíciles de fechar con precisión. Su presencia se extiende por continentes y culturas, adopta formas diversas y responde a una lógica común: la ruptura temporal del orden establecido antes del inicio de un nuevo ciclo.

Lejos de ser una celebración menor o meramente lúdica, el Carnaval constituye un fenómeno cultural de larga duración, cuyas raíces se hunden en civilizaciones anteriores incluso a la aparición del cristianismo.

Los orígenes del Carnaval son objeto de debate historiográfico, una de las teorías más aceptadas sitúa su germen en las festividades paganas del mundo antiguo, especialmente en las Saturnales romanas y en los rituales dionisíacos de la Grecia clásica. Durante estas celebraciones, se suspendían las jerarquías sociales, se toleraba el exceso y se permitía el uso de máscaras y disfraces como herramientas de anonimato y transgresión.

Aunque algunos investigadores amplían aún más el marco temporal y apuntan al Antiguo Egipto como uno de los primeros escenarios de rituales colectivos vinculados a la fertilidad, el renacimiento y los ciclos naturales, hace más de cinco mil años.

Con la expansión del cristianismo, estas celebraciones no desaparecieron, sino que fueron absorbidas y reformuladas dentro del calendario litúrgico. El Carnaval quedó fijado como el periodo inmediatamente anterior a la Cuaresma, los cuarenta días de ayuno y penitencia que preceden a la Pascua. De este contexto procede la etimología más extendida del término, derivada del latín carnem levare, que alude a la supresión del consumo de carne. El Carnaval pasó a ser, así, un tiempo de licencia controlada, un paréntesis festivo antes de la contención.

Durante la Edad Media, la celebración adquirió una dimensión social y política relevante, el uso de máscaras garantizaba el anonimato y facilitaba la crítica pública, mientras que el espacio urbano se transformaba en un escenario colectivo.

Los carnavales más antiguos de Europa y España que aún se celebran, ¿dónde están?
El uso de máscaras en el Carnaval, asociado de forma emblemática al de Venecia desde la Edad Media, entre los siglos XI y XIII, tenía como función principal ocultar la identidad de quienes las portaban, favoreciendo una igualdad social temporal entre nobleza y pueblo llano y facilitando la libertad de expresión y la transgresión propias de la fiesta. Fuente: Adobe Stock.

En Roma, a partir del siglo XII, el propio papado presidía celebraciones conocidas como ludus carnevalarii, con competiciones, juegos y rituales simbólicos vinculados a la abundancia. En el Renacimiento, el Carnaval romano se institucionalizó con carreras y espectáculos públicos en la Vía Lata, actual Vía del Corso, y con celebraciones nocturnas como la Festa dei Moccoletti, marcadas por el uso de velas y máscaras.

Aunque su asociación con el cristianismo es evidente, el Carnaval no puede entenderse como una tradición exclusivamente religiosa ni occidental. Con el paso de los siglos, se expandió por Europa y América, adaptándose a contextos culturales, sociales y políticos muy distintos.

Y en la actualidad, se celebra en más de cincuenta países y conserva elementos comunes como el disfraz, la música, la sátira y la ocupación festiva del espacio público, independientemente de su forma local.

Kukeri, el desconocido Carnaval que es considerado el más antiguo de Europa

Entre las tradiciones festivas más antiguas que han llegado hasta la actualidad destaca el Kukeri de Bulgaria, una celebración de raíz precristiana vinculada a rituales de fertilidad y renovación agrícola.

Durante estas ceremonias, los participantes recorren aldeas y ciudades ataviados con máscaras zoomorfas, pieles de oveja o cabra, grandes campanas metálicas y trajes de lana, ejecutando danzas rituales cuyo estruendo tiene como objetivo simbólico ahuyentar a los malos espíritus y propiciar la prosperidad, la salud y las buenas cosechas para el año entrante.

Aunque no se ajusta al concepto moderno de Carnaval, el Kukeri comparte con él elementos esenciales como el disfraz, la inversión simbólica del orden y la ocupación ritual del espacio público.

Especialmente relevante es el Kukeri de Pernik, celebrado desde hace siglos durante la festividad de Surva, en el mes de enero, y reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Sus orígenes se remontan a las antiguas tribus tracias, cuyas tradiciones podrían tener hasta 6.000 años de antigüedad.

En este ritual, cada participante elabora su propia máscara, decorada con cuernos, cintas y lana de vivos colores, y porta cencerros sujetos a la cintura cuyo balanceo genera un sonido constante.

Las danzas culminan en la plaza del pueblo y se acompañan de representaciones simbólicas ligadas a la fecundidad y al inicio de las labores agrícolas, manteniendo una estructura ritual que, pese a sus variaciones regionales, conserva intacta su esencia ancestral.

Carnaval de Venecia, celebrado desde el siglo XIII

En Europa occidental, uno de los carnavales con mayor continuidad histórica documentada es el de Venecia, sus orígenes se remontan al siglo XI y existen referencias oficiales desde 1296, cuando el Senado de la Serenísima lo declaró fiesta pública.

Durante siglos, el Carnaval veneciano permitió la convivencia temporal entre estamentos sociales gracias al uso generalizado de máscaras, que diluían las diferencias de clase y favorecían la sátira.

La tradición mascarera se consolidó con la aparición de talleres especializados y del oficio de mascareri, reconocido oficialmente en el siglo XV. Tras la caída de la República de Venecia en 1797, el Carnaval fue prohibido y relegado a celebraciones privadas hasta su recuperación institucional en 1979.

Carnaval de Colonia, desde hace dos milenios

Otros carnavales europeos reivindican igualmente una larga trayectoria histórica, entre ellos el de Colonia, en Alemania, conocido como Kölner Karneval o popularmente como la “quinta estación del año”. Sus organizadores sitúan sus orígenes en celebraciones de hace más de dos milenios, si bien reconocen que el primer desfile estructurado según los criterios contemporáneos no se celebró hasta 1823.

El punto álgido de la fiesta es el desfile que se desarrolla en el Lunes de las rosas (Rosenmontag en alemán). Como sucede en otras partes de Alemania, el desfile no tiene ningún reparo en ridiculizar figuras políticas, en un estilo similar al de las Fallas valencianas.

Carnavales en Bélgica: Alost y Binche

En Bélgica, el Carnaval de Aalst, con más de seis siglos de historia, se celebra durante los tres días previos a la Cuaresma en la ciudad flamenca de Alost. Tradicionalmente marcado por la sátira política y la caricatura social, fue inscrito en 2010 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, aunque perdió la distinción en 2019 tras la controversia generada por algunas representaciones.

Pese a ello, la celebración mantiene su capacidad de convocatoria, con cerca de 100.000 asistentes, y conserva rituales como la proclamación simbólica del Príncipe Carnaval, los desfiles de gigantes y la quema final de la efigie carnavalesca.

También de origen medieval es el Carnaval de Binche, celebrado en esta localidad de la provincia belga de Hainaut durante los tres días previos a la Cuaresma. Considerado uno de los carnavales más antiguos de Europa, fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y destaca por la presencia de los Gilles, personajes ataviados con máscaras de cera, zuecos de madera y sombreros de plumas de avestruz, que desfilan al ritmo de tambores y violas junto a arlequines y pierrots, en una celebración profundamente arraigada en la identidad local.

El carnaval más antiguo de España

En España, el Carnaval más antiguo documentado es el de Ciudad Rodrigo, en Salamanca, conocido como el Carnaval del Toro. Existen referencias escritas de 1493 que certifican la autorización para celebrar festejos taurinos durante esas fechas, una singularidad que ha marcado su identidad hasta la actualidad.

Durante varios días, la ciudad combina disfraces y máscaras con corridas, capeas y encierros, entre los que destaca el encierro a caballo, en el que los toros son conducidos por jinetes hasta la Plaza Mayor, manteniendo viva una tradición de más de cinco siglos.

Junto a él, carnavales como el de Bielsa, Villarrobledo o Águilas conservan elementos rituales de gran valor etnográfico y una fuerte vinculación con el calendario tradicional.


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