Cancelan el festival de los cerezos en flor de Fujiyoshida por la presión del turismo masivo
Publicada 07/02/26
Las autoridades de la ciudad japonesa de Fujiyoshida, situada en las inmediaciones del monte Fuji, han decidido cancelar el festival de los cerezos en flor de este año ante el creciente impacto del turismo masivo y el deterioro de la convivencia con los residentes locales. El evento, celebrado durante la temporada de sakura desde hace una década, se había consolidado como uno de los grandes reclamos primaverales del país.
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La decisión fue anunciada el pasado martes por el alcalde de la ciudad, Shigeru Horiuchi, quien reconoció una “fuerte sensación de crisis” por la situación actual.
“Para proteger la dignidad y el entorno de vida de nuestros ciudadanos, hemos decidido poner fin a este festival”, afirmó el edil, subrayando que la presión turística ha superado con creces la capacidad de la localidad.
Fujiyoshida se ha convertido en uno de los escenarios más fotografiados de Japón durante la primavera, gracias a la imagen del monte Fuji enmarcado por los cerezos en flor y la pagoda Chureito, en el parque Arakurayama Sengen.
Este enclave, impulsado por su viralidad en redes sociales y por la debilidad del yen, ha atraído en los últimos años a hasta 10.000 visitantes diarios durante el pico de la floración.
Entre enero y noviembre, Japón recibió más de 39 millones de turistas internacionales, superando así el récord histórico de 2024, cuando registró cerca de 37 millones de visitantes procedentes de otros países-, según datos de la Organización Nacional de Turismo de Japón (JNTO)
Quejas vecinales y problemas de seguridad
Según el gobierno local, esta afluencia ha generado atascos crónicos, acumulación de basura y un aumento significativo de comportamientos incívicos.
Entre las quejas recogidas figuran intrusiones en propiedades privadas, turistas que accedían a viviendas sin permiso para utilizar el baño y casos de personas que llegaron a defecar en jardines particulares.
La presión turística no solo ha afectado a la limpieza y al tráfico, sino también a la seguridad cotidiana. Vecinos de las calles próximas al parque han denunciado empujones a escolares en las aceras saturadas y situaciones de riesgo derivadas de multitudes concentradas en busca de la fotografía perfecta del monte Fuji.
“El monte Fuji no es solo un atractivo turístico, es nuestro modo de vida”, señaló Horiuchi a los medios locales. “Detrás de este paisaje tan hermoso, la tranquilidad y la dignidad de nuestros vecinos se están viendo amenazadas”.
El festival no se celebra, pero los turistas llegarán
Pese a la cancelación oficial del festival de los cerezos en flor, las autoridades asumen que la llegada de visitantes continuará durante los meses de abril y mayo. Por ello, el Ayuntamiento ha anunciado un refuerzo de las medidas de control, con vigilantes, aseos portátiles y campañas informativas dirigidas a los turistas.
Se recomendará el uso del transporte público y se insistirá en la prohibición de acceder a propiedades privadas o zonas residenciales, así como en la necesidad de respetar las normas básicas de convivencia.
Aun así, se prevén colas de hasta tres horas para acceder al mirador del parque Arakurayama Sengen en los días de mayor afluencia
En otras zonas de Japón también se celebra el festival de los cerezos en flor: Tokio espera su fecha de floración para el 20 de marzo, mientras que Osaka la prevé el 24 de marzo. En Okinawa llega antes, de enero a febrero.
Japón refuerza las medidas contra la masificación turística
El caso de Fujiyoshida no es aislado. Japón lleva tiempo adoptando medidas para frenar el impacto del turismo en sus enclaves más emblemáticos. En 2024, las autoridades bloquearon con una gran barrera negra uno de los puntos más populares para fotografiar el monte Fuji, tras repetidas denuncias por basura, aparcamientos ilegales y conductas peligrosas. La medida redujo de forma notable la afluencia y no se volvió a instalar tras su retirada por un tifón.
Asimismo, el acceso al monte Fuji está ahora regulado mediante un peaje para los senderistas y un cupo diario en las rutas más concurridas, con el objetivo de preservar este espacio declarado Patrimonio Mundial por la Unesco.
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Aunque la respuesta de Fujiyoshida se enmarca en una tendencia internacional para contener el exceso de visitantes en destinos saturados. Ciudades como Venecia han implantado tasas de acceso para excursionistas, mientras que Roma ha comenzado a cobrar entrada en áreas de alta concentración turística como la Fontana di Trevi, con el fin de financiar su mantenimiento y mejorar la gestión de flujos.
Pero es en Japón, donde la cancelación del festival de los cerezos en flor de Fujiyoshida marca un punto de inflexión en el debate entre promoción turística y sostenibilidad, especialmente en lugares donde el atractivo paisajístico convive con comunidades locales cada vez más tensionadas por la presión del turismo global.
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