Este reportaje forma parte de la revista Hosteltur especial Fitur y puede descargarse en el siguiente enlace:
Alargar las temporadas vacacionales es uno de los grandes retos de la actividad turística en España, teniendo en cuenta que es un destino muy ligado al producto de sol y playa, lo que genera una gran concentración de viajeros en verano. En los últimos años, destinos y empresas se han propuesto impulsar la ocupación fuera del periodo estival y la estrategia está dando resultados. Incluso se aprecia un cambio en el comportamiento de los ciudadanos a la hora de organizar sus vacaciones.
Muchos tratan de disfrutar de su tiempo de ocio fuera del verano, para evitar los inconvenientes de esos meses, como la saturación en los destinos, los precios más elevados, incluso las olas de calor y los incendios, cada vez más frecuentes. Sin olvidar que también es habitual aprovechar los periodos de mayor afluencia de viajeros para organizar paros empresariales y jornadas de huelga. De acuerdo con un informe de CaixaBank Research, el turismo en España experimenta un proceso de desestacionalización cada vez más acentuado.
Aunque los meses de más calor siguen concentrando gran parte de los flujos turísticos, las llegadas fuera de la temporada alta se incrementan con mayor fuerza. Un cambio de tendencia que abre nuevas oportunidades para equilibrar la actividad turística a lo largo del año y fomentar un crecimiento más sostenible, según señala el informe
En el municipio de Calvià, en Mallorca, se incrementa el número de hoteles abiertos todo el año. Fuente: Ayuntamiento de Calvià.
El propio ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, ha destacado que el crecimiento en las llegadas de turistas internacionales fue menor la temporada estival de 2025 que en el resto de los meses. A su juicio, “cuando se está ya en los niveles en los que está España, lo extraordinario es crecer y, por tanto, como ya estaba previsto, en julio y agosto ha habido incrementos menores que el resto del año”.
Avances en los destinos
Hay claros ejemplos de esa mejora de la ocupación. Los datos de la Federación Empresarial de Hostelería y Turismo de la provincia de Tarragona (FEHT) indican que esta demarcación registró 21,7 millones de pernoctaciones entre enero y noviembre de 2025, un 2,9% más que en el mismo periodo 2024. Si se compara con los niveles de 2019, previos a la pandemia, la diferencia es más notable: el crecimiento de las estancias fuera del verano alcanzó el 12% de enero a mayo y el 10% de septiembre a diciembre. Una circunstancia que llevó a la provincia de Tarragona a vivir “el año más desestacionalizado de su historia”, sostiene la FEHT.
Para la presidenta de dicha agrupación, Berta Cabré, la consolidación de la desestacionalización en 2025 es un hito para el sector, ya que, aunque junio, julio y agosto se mantuvieron estables, el avance se concentró en la temporada baja. Esto demuestra que el territorio “se está convirtiendo en un destino turístico todo el año”, señaló.
Desde el Ayuntamiento de Calvià (Mallorca) defienden también que “el municipio avanza de manera firme hacia una temporada más amplia y menos concentrada en los meses de verano”. Si bien julio y agosto se mantienen como los meses con mayor número de establecimientos en funcionamiento, cada año se aprecia un incremento sostenido de hoteles abiertos en invierno, especialmente en febrero, marzo y noviembre.
Calvià ha analizado los últimos tres años (2023, 2024 y 2025) y en la comparación se aprecia que la capacidad de alojamiento en los meses previos y posteriores al verano el incremento es superior, con más establecimientos abiertos y una oferta de plazas más estable que en ejercicios anteriores
Enclaves urbanos
Mientras la época de estío suele ser el gran momento de los lugares de costa, para muchas ciudades de interior representaba la época de menor ocupación. Sin embargo, el proceso de desestacionalización también avanza en los destinos urbanos, como sucede en Madrid. Tradicionalmente un enclave para los viajes de negocios y el turismo de congresos –un segmento en el que ha seguido creciendo-, la ciudad se quedaba prácticamente vacía en julio y agosto, pero en los últimos años ha registrado un gran avance como emplazamiento de ocio.
“En Madrid ya no hay estacionalidad”, ha afirmado el consejero de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid, Mariano de Paco. “Estamos recibiendo una media de un millón de visitantes al mes. Es decir, incluso en los meses que solían ser valle, como puede ser febrero o agosto”, ha agregado. La región recibió 687.762 turistas internacionales el pasado mes de agosto, un 7,63% más que en el mismo mes de 2024, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Realidad o espejismo
Sin embargo, el CEO de Barceló Hotel Group para EMEA (Europa, Oriente Medio y África), Raúl González, no se muestra tan optimista. En su opinión, el mayor crecimiento fuera del verano “no deja de ser un efecto coyuntural, resultado de la subida de precios y de la falta de capacidad en temporada alta”.
Está convencido de que cuando cambie el ciclo y la demanda se debilite, “volveremos a ser más estacionales; quizá cada vez un poco menos, pero no nos autoengañemos, España no ha dejado de ser estacional: crece más al principio y final de temporada porque en plena temporada no tiene capacidad para aumentar más”.
Impacto del cambio climático
Uno de los factores que está impulsando los desplazamientos fuera de la temporada estival son unos veranos cada vez más calurosos, como consecuencia del cambio climático. Así lo ha reconocido también Jordi Hereu: “España como país, ya no solo su sector turístico, se ve afectada por el cambio climático, cuyos efectos influyen, evidentemente, en que en el mundo aparecen otros focos de competencia”.
El 81% de los europeos reconoce haber modificado sus planes de vacaciones debido a factores relacionados con el cambio climático, según un informe de la Comisión Europea de Turismo
Asimismo, dos tercios de los británicos se han replanteado sus vacaciones como consecuencia del calor, de acuerdo con las conclusiones de una encuesta de la aseguradora InsuranceGo. En general, la mayoría de los encuestados se plantea cambiar sus salidas de ocio. Una decisión que afecta de lleno a España, considerado como un país demasiado caluroso para unas vacaciones de verano en los próximos años, en opinión del 40% de los ciudadanos sondeados, seguido de Grecia (39%), Turquía (36%), Chipre (30%) e Italia (22%).
Algunas zonas del norte de España, como Galicia, reciben a miles de turistas que buscan lugares con temperaturas menos elevadas en verano. Fuente: Shutterstock.
Aunque esto no implica optar por otro destino, sino mover las fechas de las vacaciones a primavera u otoño, como reconoce el 36%. De este modo, las familias con niños aprovecharían más las vacaciones de Semana Santa y las de mitad de trimestre. Incluso para un 6% ahora es más probable que se tomen unos días de descanso en invierno.
Asimismo, el Barómetro de Vacaciones 2025 Ipsos-Europe Assistance concluye que la elección del lugar de vacaciones está cada vez más marcada por la percepción de riesgos externos, como los conflictos sociales o el cambio climático, lejos de los factores relativos al precio o a la calidad de la oferta. Señala que el cambio climático, asociado a una mayor posibilidad de inundaciones, olas de calor, incendios forestales o tormentas, es considerado como algo esencial para el 49% de los turistas españoles y para el 40% de los europeos a la hora de elegir o descartar un destino.
Las razones del cambio
El cambio responde tanto a la demanda creciente de mercados que buscan viajar fuera de temporada alta, como a la apuesta del sector hotelero, apoyado por la Administración, por mejorar la rentabilidad distribuyendo su actividad a lo largo de más meses, según apuntan desde el Ayuntamiento de Calvià.
De acuerdo con el informe de CaixaBank Research, entre las razones está también la creciente diversificación estacional de los destinos urbanos costeros. La mayor flexibilidad laboral y la posibilidad de aprovechar precios más competitivos en temporada baja podrían ser factores determinantes
Las nuevas formas de trabajo que se han popularizado tras la pandemia, especialmente el teletrabajo, son un factor determinante para explicar estos resultados. Al aumentar las oportunidades del desarrollo profesional en remoto y la posibilidad de escoger fechas de vacaciones con menos restricciones, los grupos de edad más activos laboralmente pueden aprovechar los precios más competitivos y disfrutar de una experiencia turística más cómoda y con menos aglomeraciones. Asimismo, el citado estudio señala que la baja natalidad reduce la dependencia de los calendarios escolares y, por tanto, los viajes ya no están tan condicionados por los periodos más tradicionales.
Los lugares más beneficiados
Los lugares que más se benefician de la desestacionalización son los destinos urbanos costeros y los rurales, tanto de costa como de interior, según apunta David Cesar Heymann, economista de CaixaBank Research. En los grandes núcleos urbanos, con alguna excepción, no se aprecia tanto el cambio porque suelen mantener una buena ocupación todo el año, agrega.
Generar más tensión
El avance en la desestacionalización favorece un uso más equilibrado de la infraestructura y del capital humano a lo largo del año, indica el análisis de la citada entidad financiera. Sostiene que la consolidación de esta tendencia, a largo plazo, puede reforzar la competitividad del turismo en España y propiciar un crecimiento más sostenible.
Sin embargo, si esta pauta se incrementa, ¿se podrían tensionar los destinos incluso fuera de la temporada de verano? ¿Están preparados para albergar tantas visitas?
A pesar de la progresiva ruptura de la estacionalidad, estamos todavía muy lejos de llegar a esos extremos. Por tanto, en opinión de David Cesar Heymann, es muy positivo crecer fuera de temporada porque permite hacerlo “sin saturar y se genera empleo de más calidad”.
Incide, además, en que España cuenta con una infraestructura turística muy desarrollada, con una amplia planta hotelera y numerosos restaurantes, entre otras instalaciones, que se utilizan plenamente en verano, pero que están infrautilizadas fuera de ese periodo.
¿Y si se superan los 100 millones de visitantes?
La clave para algunos expertos del sector es la gestión de la actividad turística. Cuando España ronda ya la cifra de los 100 millones de visitantes internacionales, desde algunos ámbitos llaman a limitar las llegadas para evitar una posible saturación de los destinos. En otros casos, como el del presidente de la Mesa del Turismo de España, Joan Molas, defiende que nuestro país puede recibir 100 e incluso 120 millones de turistas extranjeros al año, pero con una apropiada distribución a lo largo de los 12 meses y una adecuada diversificación de los destinos que visitan.
Para comentar, así como para ver ciertos contenidos de Hosteltur, inicia sesión o crea tu cuenta
Inicia sesiónEsta noticia no tiene comentarios.