Entrevista
Costa Cruceros: el tamaño sí importa para ser la diana de las protestas
Luigi Stefanelli defiende que la planificación de la industria contribuye a restar impacto en los destinos
Publicada 24/02/26
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España se consolida como el tercer mercado europeo para Costa Cruceros en un escenario marcado por la presión social sobre los puertos y la búsqueda de una rentabilidad que no dependa de aumentar la flota. Luigi Stefanelli, vicepresidente de Ventas Mundiales de la compañía, analiza cómo la visibilidad de los buques -por su gran tamaño- los convierte en un blanco fácil para la turismofobia, mientras reivindica la capacidad de planificación de su sector como la herramienta más eficaz para evitar la saturación. La compañía fía su crecimiento a la mejora del valor percibido, la personalización para el cliente español y una ambiciosa operativa invernal en Canarias.
Las protestas contra los barcos no tienen una base sólida, sino que responden más a una cuestión de visibilidad mediática, según defiende Luigi Stefanelli. El directivo sostiene que el ruido generado por la turismofobia ignora la capacidad técnica de las navieras para gestionar y teledirigir sus flujos, algo que otros sectores del turismo no pueden garantizar con la misma precisión. En esta entrevista reportajeada, Stefanelli analiza la paradoja de un sector que, a pesar de su planificación, sigue siendo el centro de los ataques institucionales en puertos clave.
La visibilidad como factor de castigo
Stefanelli reconoce que un barco es un objetivo demasiado evidente cuando se busca un culpable para la saturación urbana. Sin embargo, reclama una comparativa justa con otros medios de transporte que operan con menor control sobre el territorio y cuyos flujos son mucho más difíciles de monitorizar.
"El crucero es muy visible, evidentemente. Sería demasiado fácil decir que el problema de Barcelona o Venecia son los cruceristas, o son los miles de autobuses y de aviones que no vemos".
Frente a esa invisibilidad de otros flujos, el directivo defiende el modelo de Costa como un sistema de gestión de alta precisión. Al conocer con 18 meses de antelación el perfil y volumen de pasajeros, Stefanelli asegura que pueden gestionar los flujos "enviando a estas personas no solo donde yo quiero, sino también donde las autoridades quieren". Según el directivo, la industria ha solicitado en diversas ocasiones colaborar con las instituciones para decidir qué tipo de destino quieren desarrollar y evitar así la concentración en los centros históricos.
Diversificación y experiencias
La respuesta de la compañía a la turismofobia es proactiva: utilizar su capacidad de maniobra para diversificar la huella del turista en tierra. Para ello, Costa ha revisado de principio a fin su portfolio de excursiones, segmentándolas para alejar al crucerista de los puntos críticos.
Desde las excursiones "Family", diseñadas con cuidadores para que los niños realicen actividades temáticas mientras los padres visitan el destino, hasta las "Extraordinary", que proponen experiencias exclusivas como recorrer Roma en Vespa o volar en hidroavión. "Tenemos toda la capacidad de poner un producto que nos permita evitar la saturación", afirma Stefanelli, subrayando que la clave está en ofrecer alternativas de valor que el cliente prefiera antes que el simple paseo por el centro masificado.
El agente de viajes como socio estratégico
En este complejo ecosistema, el canal de distribución sigue siendo el pilar fundamental para Costa Cruceros. Stefanelli define la relación con las agencias de viajes como un trabajo de "pico y pala" debido a la alta rotación de personal en los puntos de venta, lo que obliga a una inversión constante en formación y tecnología.
"Las agencias de viajes son un socio imprescindible. El producto crucero es todavía bastante complejo y necesita el asesoramiento de una persona; ahí el agente juega un papel fundamental".
Para la naviera, la intermediación no es solo una cuestión de volumen, sino de rentabilidad compartida. En un mercado saturado de productos de bajo margen, el crucero se mantiene como una opción muy atractiva para el profesional. "El producto crucero en el maremágnum de productos de viajes es, al día de hoy, todavía muy rentable para las agencias de viajes", afirma Stefanelli, destacando que el asesoramiento cualificado es lo que permite defender el precio y los márgenes frente a la venta directa.
Canarias y la apuesta por los puertos españoles
En cuanto a la operativa puramente nacional, la gran novedad para la temporada de invierno 25-26 es la consolidación de Canarias como base estratégica. Por primera vez, la naviera posiciona un barco de forma estable en el archipiélago, el Costa Fortuna, que actualmente ya opera en la zona. Esta decisión refuerza el peso de España como mercado emisor y receptor, sumándose a la capilaridad de embarques que la compañía mantiene en la península.
Además de los hubs tradicionales de Barcelona, Palma y Valencia, este año se ha incorporado Alicante a la red de puertos de embarque. Esta estrategia busca acercar el producto al cliente local y descongestionar los puertos principales, facilitando una logística más cómoda y sostenible para el pasajero español.
Gestión de flujos a bordo: el fin de un mito
El reto de la gestión no termina en el muelle. Con naves que superan los 6.000 huéspedes, la logística interna es crítica para evitar la sensación de agobio. Stefanelli califica la saturación a bordo como un "falso mito", explicando que el diseño de los barcos modernos permite atomizar a la multitud mediante la programación simultánea de eventos en distintos puntos del buque. "Tengo una actuación por un lado del barco, tengo una cena por el otro... esto permite gestionar los flujos de manera que el barco nunca se sienta colapsado, aunque vaya lleno todo el año", detalla.
Crecimiento en valor sobre la capacidad
España se consolida como el tercer mercado europeo de Costa y el segundo en importancia para la operativa de "vuelo más crucero". La hoja de ruta no contempla sumar nuevos barcos a corto plazo, sino maximizar el rendimiento de la flota actual mediante la mejora de la "calidad percibida".
"Nuestro objetivo es crecer en precio. El reto más grande es hacer que el cliente esté dispuesto a pagar más porque el retorno de su experiencia es mayor que antes".
Para lograr este incremento en la rentabilidad, la compañía ha invertido 200 millones de euros en renovaciones (refit) de toda su flota y ha introducido el concepto "Sea Destinations". Se trata de momentos donde el barco se convierte en el destino, como el apagado total de luces en alta mar para observar las estrellas o fiestas al atardecer frente a la bahía de Ibiza. "Es el mar lo que atrae al cliente, y ninguna naviera se había fijado en crear momentos específicos en alta mar para distinguirse", concluye Stefanelli.
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