Pacto sobre cruceros en Palma: mismos barcos, pero menos cruceristas hasta 2031

Govern, Ayuntamiento y navieras sellan un acuerdo para lograr una gestión sostenible del flujo de pasajeros en la capital balear, con vigencia para el próximo lustro

Pacto sobre cruceros en Palma: mismos barcos, pero menos cruceristas hasta 2031

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El Govern balear, el ayuntamiento de Palma y las compañías de cruceros han formalizado un acuerdo, con vigencia hasta 2031, que establece el número máximo de cruceristas que llegan en temporada alta al puerto durante tres años. La medida, que entrará en vigor de forma escalonada, busca frenar el volumen total de visitantes que desembarcan en la capital balear sin modificar la frecuencia de las escalas. Este pacto intenta desactivar la tensión social por la saturación turística mediante una restricción operativa de la capacidad máxima de las embarcaciones.

El pacto consolida la limitación de tres cruceros simultáneos diarios en el puerto de la capital, de los cuales únicamente uno podrá superar las 5.000 plazas —definidos como "megacruceros"—, quedando excluidas de esta restricción las embarcaciones de menos de 500 pasajeros.

Con esta medida, tanto la administración como el sector buscan un equilibrio entre la rentabilidad económica de la industria y la capacidad de carga real del destino, respondiendo a la necesidad de gestionar el impacto sobre el espacio urbano.

Pacto sobre cruceros en Palma: mismos barcos, pero menos cruceristas hasta 2031
El acuerdo no limita el número de barcos, pero sí de cruceristas. Fuente: CAIB

La estrategia operativa contempla reducir el promedio diario de cruceristas en cómputo semanal de 8.500 a 7.500 pasajeros durante los meses de junio a septiembre, aplicable específicamente a las temporadas de 2027, 2028 y 2029. Este ajuste de 1.000 plazas diarias pretende mitigar la congestión en la ciudad y garantizar la viabilidad del modelo a largo plazo, atendiendo a las demandas de los residentes y colectivos locales que venían exigiendo una mayor contención de los flujos.

Un acuerdo que no limita el número de escalas

La estrategia principal acordada se aleja de la prohibición absoluta de escalas, optando por una fórmula más técnica que combina el número de barcos con la capacidad de pasajeros por embarcación. Esta medida confirma la tendencia de "mismos barcos, pero menos cruceristas", una solución que permite mantener la actividad portuaria estable mientras se reduce la presión física sobre los espacios urbanos más congestionados. Al limitar la ocupación máxima permitida en determinadas franjas horarias o jornadas de alta densidad, se busca un perfil de visitante que pueda integrarse mejor en la dinámica de la ciudad.

Apuesta por el turismo responsable

La presidenta del Govern, Marga Prohens, ha enmarcado el pacto en una apuesta por un "turismo responsable" para "aplanar los picos de actividad" estacional y mejorar la convivencia. En la misma línea, el alcalde de Palma, Jaime Martínez, ha valorado la "gestión inteligente de flujos" que permitirá "modular la actividad" mediante el futuro Centro de Control Demográfico. Finalmente, Alfredo Serrano, director de CLIA España, celebró el compromiso del sector con la sostenibilidad, destacando que el acuerdo favorecerá el "crecimiento fuera de la temporada alta" y la promoción de destinos alternativos para aliviar la presión sobre la capital balear.

Pacto sobre cruceros en Palma: mismos barcos, pero menos cruceristas hasta 2031
El acuerdo para reducir cruceristas en Palma tiene vigencia hasta 2031. Fuente: Autoridad Portuaria de Baleares.

La inclusión del ayuntamiento de Palma como firmante refuerza el control sobre la licencia social para operar, una variable que el sector considera crítica para evitar futuras restricciones unilaterales. Al proyectarse con una vigencia hasta 2031, el pacto ofrece a las navieras la seguridad jurídica necesaria para planificar sus itinerarios bajo parámetros de calidad antes que de volumen. La eficacia de esta hoja de ruta se evaluará en las próximas temporadas, centrando el foco en la desestacionalización y la dispersión de los flujos, alineándose con las nuevas exigencias de sostenibilidad que definen el turismo actual en el Mediterráneo.

Los cruceros dividen a Palma

El acuerdo llega después de que la semana pasada grupos pro cruceros y anti cruceros protagonizaran un intenso debate público en Palma, evidenciando la fractura social que provoca esta actividad. Mientras las asociaciones vecinales y plataformas críticas exigían un recorte drástico de las escalas para aliviar la saturación del centro histórico, el sector empresarial y las navieras advertían sobre el impacto negativo en la economía local y la conectividad del destino.

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