Lisa Takacs, de Wildhood, revela cómo gestionar la fricción familiar sin perder atmósfera

El auge del turismo familiar obliga a los hoteles de lujo a rediseñar su operativa

La hotelería de lujo afronta un cambio estructural por el crecimiento de este segmento

El auge del turismo familiar obliga a los hoteles de lujo a rediseñar su operativa
  • Desde Wildhood recalcan que “pocas marcas han rediseñado cómo se mueven las familias por espacios compartidos en momentos de alta presión”
  • El viaje familiar ya no es marginal, sino que impacta directamente en el destino, la elección del hotel y el consumo interno, según Takacs
  • “Si la demanda familiar aumenta, ignorar la fricción deja de ser neutral y pasa a ser un riesgo competitivo”, advierte la CEO de Wildhood

Escucha la noticia

La hotelería de lujo atraviesa un ajuste estructural impulsado por el crecimiento del viaje familiar y el aumento de las expectativas de los huéspedes. Lisa Takacs, cofundadora y CEO de Wildhood -empresa española que está transformando la experiencia de las familias en este segmento-, sostiene que el sector debe replantear su operativa para reducir fricciones en momentos críticos y proteger la atmósfera de marca sin incrementar costes ni alterar su posicionamiento.

El viaje familiar ha dejado de ser un segmento marginal para convertirse en un factor que influye directamente en las principales decisiones comerciales del sector. Según el Informe de tendencias 2025 de Hilton, el 70% de quienes viajan con niños elige destino en función de sus necesidades; el 56% selecciona hotel por la oferta infantil; y el 63% reconoce que los hijos influyen en la elección de dónde comer.

Booking.com, en su Estudio de turismo familiar 2024, refuerza esta tendencia: el 62% de las familias viaja principalmente para pasar tiempo de calidad juntos y el 58% prioriza la relajación. Las búsquedas de alojamiento familiar crecieron un 8% interanual y el 42% de las búsquedas de vuelos en Europa incluyen al menos un menor.

Para Lisa Takacs, estos datos confirman que “el viaje familiar no es un segmento secundario; forma parte del núcleo del lujo actual”. La experiencia familiar, añade, “deja de ser un complemento y pasa a ser una variable estratégica”.

Atmósfera frente a fricción operativa

Las marcas de lujo han perfeccionado la estética, la personalización y el control del entorno. Sin embargo, según la fundadora de Wildhood, persiste un punto ciego estructural: la gestión de la fricción en momentos de alta presión como llegadas, esperas, transiciones internas y, especialmente, el pico de la cena. “No es un problema de comportamiento”, asegura Takacs.

El turismo familiar redefine la estrategia del lujo hotelero
Lisa Takacs, cofundadora y CEO de Wildhood, junto al director del Sabàtic Hotel Sitges. Fuente: Wildhood.

Un estudio de Novotel de 2024 indica que el 38% de los niños desea zonas de juego y el 13% clubes infantiles, mientras que el 60% de los padres prefiere alojarse en hoteles o resorts. El equilibrio entre estímulo y calma debe producirse dentro de un mismo espacio.

El momento más delicado suele concentrarse en torno a las 19:00 horas. A esa hora, explica la experta, los adultos buscan relajarse, los niños están cansados y con hambre, el restaurante alcanza su máxima ocupación y el equipo opera al límite. “Es cuando la atmósfera resulta más frágil”.

Entre agosto de 2023 y agosto de 2024 se confirmaron 1,4 millones de habitaciones comunicadas en Hilton, con un crecimiento cercano al 6% interanual. Este dato, como incide Takacs, apunta a una preferencia por configuraciones que protegen rutinas familiares y reducen tensión. “La demanda no pide más ruido ni más entretenimiento. Pide menos fricción”.

Los límites del modelo tradicional

La respuesta histórica del sector ha consistido en ampliar clubes infantiles, incrementar programación o reforzar plantillas. Este enfoque puede funcionar en grandes resorts, pero presenta limitaciones en hoteles urbanos de lujo, establecimientos boutique o marcas de diseño con estructuras más ajustadas.

El turismo familiar redefine la estrategia del lujo hotelero

Los menores están condicionando tres palancas comerciales esenciales: dónde se viaja, dónde se duerme y dónde se consume. Fuente: Wildhood.

Aumentar personal eleva costes en un contexto de presión laboral sostenida, mientras que introducir energía infantil visible puede tensionar el posicionamiento de marca. Además, señala la directiva, el modelo tradicional parte de una premisa discutible: que la calma se logra distrayendo.

“A medida que el viaje familiar se integra en el lujo contemporáneo, la calma no puede depender de añadidos externos”, subraya Takacs

La calma como infraestructura

Frente a este escenario, la CEO de Wildhood plantea un enfoque “calm-by-design”. En lugar de preguntarse cómo entretener a los niños, propone analizar dónde se genera fricción en el flujo operativo y reducirla antes de que escale.

Llegadas, esperas y picos de servicio son, en su opinión, cuestiones de diseño operativo. El apoyo a las familias debe integrarse como infraestructura discreta, alineada con la marca, sin crear zonas infantiles visibles ni depender de más personal.

El objetivo, según apunta Takacs, “no es anunciar que el hotel es familiar, sino normalizar la convivencia dentro de la atmósfera”. En el segmento lujo, agrega, la discreción es sinónimo de control.

Una decisión empresarial

El crecimiento del viaje familiar coincide con una menor tolerancia del huésped ante la incomodidad y con una presión persistente sobre los equipos. Si el 63% de los padres permite que sus hijos influyan en la elección del restaurante, la estabilidad en sala impacta directamente en ingresos. Si el 62% viaja buscando conexión y descanso, el estrés evitable erosiona la propuesta de valor.

Takacs analiza la cuestión en términos operativos: “Los niños no interrumpen los hoteles de lujo; lo hacen los momentos no planificados. Cuando reduces la fricción para los padres, también la reduces para el equipo y proteges el tono del espacio”

La calma, concluye, “ya no es decorativa. Es rendimiento operativo”. En un entorno competitivo donde la experiencia gastronómica, la reputación online y la eficiencia del equipo están interconectadas, diseñar la fricción fuera del sistema deja de ser una opción estética para convertirse en una decisión estratégica.

El auge del viaje familiar obliga así a la hotelería de lujo a decidir si continúa gestionando la fricción de forma reactiva o si rediseña sus espacios compartidos de manera preventiva. Para Takacs, la próxima evolución del lujo no será necesariamente más intensa, sino más precisa en la gestión de sus momentos críticos.

Para comentar, así como para ver ciertos contenidos de Hosteltur, inicia sesión o crea tu cuenta

Inicia sesión

Esta noticia no tiene comentarios.