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Durante 2023 y 2024, buena parte de los consumidores aceptaron la escalada de precios sin demasiada resistencia. El contexto lo explicaba: la demanda era muy fuerte y el impulso emocional por viajar seguía alto.
Pero 2025 ha marcado un cambio. La economía europea avanza con un crecimiento débil, los hogares han perdido poder adquisitivo y cada vez más turistas ajustan sus decisiones para contener el gasto.
Esta tendencia se nota tanto en el mercado español como en los principales emisores europeos.
A continuación, analizamos cómo se ha producido este encarecimiento, qué elementos concretos están influyendo en el precio final del viaje y cómo están reaccionando los consumidores.
Aumento de precios en diferentes subsectores del turismo en 2025. Fuente: Caixabank Research
Inflación y precios turísticos
La inflación en España se situó en el 3,1% en octubre de 2025, por encima del 3% del mes anterior. A esta inflación general se ha sumado en los últimos años una inflación específicamente turística. Según el Informe Sectorial de Turismo de CaixaBank Research, entre enero y abril de 2025 los precios relacionados con el alojamiento, el transporte, la restauración y los paquetes turísticos aumentaron de media un 5,2%. Es un incremento elevado, aunque ligeramente inferior al 5,4% del mismo periodo de 2024. No obstante, muestra que el sector ha seguido actualizando precios a un ritmo mayor que el de otros bienes y servicios.
En cuanto al alojamiento, el Barómetro del Sector Hotelero elaborado por STR y Cushman & Wakefield indica que entre enero y septiembre de 2025 los hoteles españoles aumentaron un 5,5% sus tarifas, alcanzando un ADR medio de 170 euros. Los destinos que más subieron fueron Marbella (+11,9%) y Baleares (+9,1%). Marbella registró un ADR de 388 euros, mientras que Baleares llegó a los 234 euros. También destacó Barcelona, con 193 euros. En cambio, Zaragoza (79 €), Córdoba (106 €) y Benidorm (110 €) se situaron en la parte baja de la tabla. Este nivel de precios, combinado con la inflación general, explica por qué muchos viajeros han empezado a ajustar estancias y a revisar el gasto en el destino.
Tasas turísticas en ciudades de Europa. Fuente: Hosteltur
Tasas turísticas
En los últimos años, numerosos destinos han introducido tasas turísticas o han revisado al alza las que ya tenían. La tendencia es global. El caso más llamativo es Bután, con un impuesto de 100 euros al día. Nueva Zelanda aplica una tasa de 57 euros destinada a financiar servicios públicos y la conservación del patrimonio. En Japón, la ciudad de Kioto elevará su impuesto de alojamiento hasta un máximo de 58 euros, a lo que se añadirá un seguro médico obligatorio para turistas extranjeros que el país empezará a exigir próximamente.
En Europa, numerosas ciudades cobran un impuesto por pernoctación en alojamientos turísticos, sea un porcentaje sobre el precio de la habitación o una tarifa fija según las estrellas del hotel. Amsterdam cobra la tasa más alta del continente (12,5%), lo que sería aproximadamente 25 euros para una habitación de 200 euros en un hotel de cuatro estrellas (o 12,5 euros por persona en una habitación doble).
En España, Cataluña y Baleares eran hasta hace poco las únicas comunidades con tasas turísticas.En Cataluña, además, el Parlament ha tramita un incremento de la tasa que entrará en vigor en 2026. Barcelona podrá aplicar un recargo municipal de hasta 8 euros (actualmente es de 4). Otros municipios catalanes podrán fijar su propio recargo de hasta 4 euros.
En Galicia, Santiago de Compostela y A Coruña estrenaron la tasa turística en octubre de 2025. En A Coruña, la tarifa es de 2,5 euros en hoteles de 4 y 5 estrellas superior, dos euros en categorías inferiores y viviendas turísticas. Las asociaciones de hostelería han presentado recursos contencioso-administrativos contra la medida.
En Canarias, el Ayuntamiento de Mogán, en el sur de Gran Canaria, aplica una tasa de 0,15 euros por noche. La FEHT recurrió la medida sin éxito.
Durante el encuentro Foro Barcelona del pasado 17 de noviembre, un espacio de reflexión sobre turismo y desarrollo urbano, la tasa turística entró de lleno en el debate. El presidente del grupo hotelero Hotusa, Amancio López, reiteró su oposición al impuesto de pernoctaciones en alojamientos turísticos dado que su incremento progresivo “penaliza la principal fuente de ingresos” de la ciudad.
En cambio, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, defendió que la recaudación de la tasa turística “se reinvierte en el municipio”, ya sea en los Espacios de Gran Afluencia Turística o en el plan de climatización de escuelas de primaria. “La tasa turística nos permite actuar sobre la demanda para favorecer un cambio de modelo, apostando por un mix de turismo”, dijo Collboni.
El debate sobre la utilidad de estas tasas sigue abierto. Algunos expertos señalan que solo impuestos muy altos pueden reducir realmente la llegada de turistas. En destinos urbanos, además, existe el riesgo de que los viajeros reserven alojamiento en municipios cercanos para evitar la tasa, sin que ello reduzca la masificación del centro histórico.
Cada vez más viajeros se quedan sorprendidos al comprobar el coste final de sus vacaciones. Fuente: Adobe Stock
Visados y autorizaciones electrónicas
Otro factor que encarece los viajes internacionales es la generalización de los sistemas electrónicos de autorización previa. En Estados Unidos, los turistas españoles están exentos de visado para estancias de hasta 90 días, pero deben solicitar el ESTA. En septiembre de 2025, su tarifa se duplicó: pasó de 21 a 40 dólares. Cuando se creó en 2008 era gratuito; después costó 14 dólares, luego 21 y, desde 2025, 40.
Para viajar a la Unión Europea, a partir del tercer trimestre de 2026, ciudadanos de países como Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Brasil o Australia deberán tramitar el ETIAS, con un coste de 20 euros y validez de tres años. Mientras, Reino Unido tendrá su propio sistema. Desde abril de 2025, todos los ciudadanos españoles y de la UE necesitan la autorización electrónica ETA para viajar a las islas británicas. Cuesta 10 libras y tiene una validez de dos años.
La implantación de estos sistemas implica nuevos costes y más planificación previa, especialmente para viajes familiares o de larga distancia.
Equipaje de cabina
Las aerolíneas low cost han extendido el cobro por el equipaje de cabina. En noviembre de 2024, el Ministerio de Consumo sancionó a cinco aerolíneas (Ryanair, Vueling, EasyJet, Norwegian y Volotea) con 150 millones de euros por prácticas abusivas relacionadas con el cobro de estos suplementos. La multa de Ryanair (109 millones) fue suspendida cautelarmente por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid en junio de 2025.La UE no ha prohibido este tipo de cargos. Para los viajeros, supone otro incremento del coste total del desplazamiento.
Emisiones de CO₂: ETS, SAF y recargos ambientales
El combustible de aviación continúa exento de impuestos gracias a la Directiva de Fiscalidad Energética de 2003. Aunque Bruselas propuso reformarla, un borrador filtrado en 2025 aplaza cualquier posible impuesto al queroseno hasta 2035. Sin embargo, las aerolíneas ya afrontan mayores costes ambientales debido a otros dos elementos: ETS (deben comprar derechos de emisión por el CO₂ generado) y SAF (desde 2025 están obligadas a mezclar una parte del queroseno con combustible sostenible, mucho más caro de producir).
Algunas compañías han creado un recargo específico, el Environmental Cost Surcharge, mientras que otras simplemente trasladan el coste al precio del billete. Ricard Querol, General Manager de Aeropuertos y Organizaciones Turísticas de Jet2.com y Jet2holidays, recuerda que la falta de producción de SAF es un obstáculo clave: “En España se calcula que harían falta entre 40 y 50 plantas de SAF para cubrir la demanda nacional y, además, podríamos ser exportadores. Pero la burocracia ralentiza los procesos y el coste del SAF sigue siendo mucho mayor que el del queroseno”.
Según Querol, también sería fundamental avanzar en la creación del cielo único europeo: “Reduciría hasta un 10% las emisiones de forma inmediata: menos tiempo de vuelo, menos combustible y una gestión más eficiente de capacidades y horas punta”.
Reacción de los consumidores españoles ante el encarecimiento de los viajes en 2025. Fuente: Yougov.
¿Cómo reaccionan los consumidores?
El Observatorio Nacional del Turismo Emisor, ObservaTUR, señala que las vacaciones de 2025 estuvieron marcadas por un recorte del gasto medio. Muchos turistas redujeron días de estancia, planificaron con más antelación para asegurar precios, y repartieron sus vacaciones fuera de agosto para evitar picos de demanda.
Septiembre sigue ganando terreno, especialmente entre quienes pueden elegir sus fechas de viaje. Un estudio de YouGov detalla los ajustes realizados por los turistas españoles en verano de 2025: 34% redujo los días de estancia, 19% eligió un destino más económico, 13% canceló sus vacaciones.
Los datos de gasto con tarjeta de CaixaBank Research lo confirman. El “Monitor de consumo” muestra que el gasto en ocio y hostelería creció un 3,9% interanual en agosto de 2025, muy por debajo del 7,7% de 2024. En septiembre aumentó solo un 3%, también por debajo del 4,7% del año anterior.
Según la patronal Aviba, preocupa especialmente el comportamiento del mercado alemán. Muchos visitantes redujeron excursiones y visitas a restaurantes. Otros optaron directamente por destinos más económicos como Grecia, Turquía, Egipto, Bulgaria o Túnez.
Un consultor del sector explica una señal clara del cambio: “En la temporada de 2025, hemos vuelto a ver turistas que llevan su comida a la playa o hacen la compra en el super para cenar en la habitación del hotel”.
El fenómeno coincide con el frenazo económico europeo. Según Eurostat, el PIB del conjunto de la UE creció solo un 0,3% en el tercer trimestre de 2025 respecto al trimestre anterior. La eurozona se mueve en parámetros similares y el crecimiento está muy lejos del ritmo que se consideraría normal para un gran bloque económico.
Reino Unido, principal emisor para España, registró también un modesto 0,3% de crecimiento en el segundo trimestre de 2025.
En este escenario, el turismo sigue siendo una prioridad para muchos consumidores, pero ya no a cualquier precio. Las familias ajustan, comparan más y buscan fórmulas para reducir gastos sin renunciar del todo al viaje.
Después del rebote de 2023 y 2024, marcado por una demanda intensa y unos precios al alza, el turismo europeo parece haber entrado en una fase más moderada. No es un frenazo brusco, pero sí un cambio evidente en el comportamiento de los consumidores. Todo apunta a que el encarecimiento continuará presente. Para los destinos españoles, el reto consiste en seguir siendo competitivos en un entorno donde el precio pesa más en la decisión del viajero. También será importante comunicar con claridad el valor de la experiencia y evitar que el cliente perciba que paga más sin recibir mejoras reales.
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