Alternativas para viajar entre Málaga y Madrid antes de Semana Santa ante la incertidumbre del AVE
El autobús, coche compartido o avión son otras de las formas para desplazarse
Publicada 03/03/26 16:14h
La conexión de alta velocidad entre Málaga y Madrid encara el umbral de la Semana Santa sin fecha firme de restitución. Tras una sucesión de plazos incumplidos -2 de febrero, 7 de febrero y, posteriormente, 1 de marzo-, el horizonte que maneja ahora Adif sitúa la reapertura en torno al 23 de marzo. Apenas cuatro días antes del Viernes de Dolores, cuando tradicionalmente se activa uno de los mayores picos de movilidad del primer semestre y la Costa del Sol empieza a capitalizar la primera gran campaña vacacional del año.
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¿Por qué sigue interrumpida la línea de AVE Málaga-Madrid?
La vía de alta velocidad entre Málaga y Madrid permanece cortada por el deslizamiento de un talud en el término municipal de Álora, un episodio vinculado a la inestabilidad del terreno tras las lluvias.
El movimiento de tierras afectó directamente a la infraestructura, obligando a interrumpir la circulación y a activar un dispositivo de emergencia para estabilizar la ladera y reconstruir el tramo dañado.
Desde el 26 de febrero, los trabajos se desarrollan a tres turnos, durante las 24 horas del día. Adif sostiene que la reciente consolidación del terreno permite ya operar también en horario nocturno con garantías de seguridad para los operarios. Y hasta ese momento, las labores se limitaban a 16 horas diarias debido a las dudas sobre la fiabilidad geotécnica del desmonte.
La complejidad radica en la propia naturaleza del suelo, en la zona de Álora predominan arcillas expansivas que, al absorber humedad, aumentan de volumen y generan inestabilidad. Esta circunstancia dificulta la previsión de plazos y obliga a una intervención de gran envergadura técnica.
El proyecto contempla la movilización de más de 200.000 metros cúbicos de tierra, la demolición parcial de un muro de pilotes de hormigón armado de 451 metros de longitud y 14,5 metros de altura, así como el refuerzo y posterior traslado de una línea de alta tensión de Red Eléctrica situada en la coronación del talud.
El punto de Álora es el más crítico, pero no el único frente abierto en los últimos meses en el eje andaluz, en Adamuz, las operaciones se pararon tras el accidente del 18 de enero, pero la circulación se ha restablecido en doble vía con limitación de velocidad a 60 km/h.
Por otro lado, en el túnel de Abdalajís, uno de los tubos continúa cerrado por filtraciones de agua, lo que obliga a operar en vía única. La incidencia, detectada el pasado 22 de julio de 2025, ha obligado a canalizar todo el tráfico ferroviario de la Línea de Alta Velocidad (LAV) Córdoba-Málaga por un único tubo de los dos existentes en este tramo de 7,5 kilómetros. Es por lo tanto la suma de incidencias, lo que ha reducido de forma significativa la capacidad operativa de la línea.
En condiciones ordinarias, los túneles de Abdalajís operan con dos tubos independientes que segregan los flujos: uno para los trenes en sentido norte, hacia Córdoba y Madrid, y otro para las circulaciones en sentido sur, con destino Málaga. El cierre del tubo este ha alterado por completo este esquema. El único conducto en servicio debe asumir ahora el tráfico en ambos sentidos, concentrando todas las circulaciones en una sola vía.
El impacto trasciende lo estrictamente ferroviario, con la Semana Santa y el Festival de Málaga próximos, el presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), Javier González Lara, ha cifrado las pérdidas en más de 200 millones de euros y ha apuntado a una caída del 35% en las reservas.
Según sus datos, la conexión de alta velocidad entre Madrid y Andalucía mueve más de 31.000 pasajeros diarios, de los cuales entre 10.000 y 12.000 corresponden a Málaga. Un trayecto que habitualmente se completaba en 2 horas y 40 minutos se sitúa ahora en más de 4 horas y 45 minutos con los servicios alternativos, alterando la competitividad de uno de los corredores con mayor densidad de viajeros del país.
Viaje en tren Málaga-Madrid
Mientras tanto, la oferta ferroviaria directa permanece suspendida, y antes de estos incidentes, la liberalización del mercado había elevado hasta 26 las frecuencias diarias entre Málaga y Madrid, con la entrada de operadores privados como Iryo y Ouigo.
Pero en la actualidad, debido a estas incidencias, estas compañías no comercializan billetes para el trayecto, y el servicio descansa exclusivamente en el plan alternativo articulado por Renfe.
Conexión alternativa de Renfe
La operadora pública mantiene 14 servicios diarios -siete por sentido- mediante un esquema combinado de autobús y tren.
Desde Málaga, los viajeros parten en autocar desde María Zambrano hasta Antequera Santa Ana, donde enlazan con la alta velocidad hacia Madrid. El primer servicio sale a las 7:25 y el último a las 19:30, con una duración aproximada de cuatro horas y media.
En sentido inverso, el primer tren parte de Madrid a las 7:35 y el último a las 19:50; tras llegar a Antequera, los pasajeros completan el trayecto por carretera hasta la capital malagueña.
El tiempo estimado es de unas cuatro horas y cuarto y los precios oscilan entre 26 y 36 euros
Los viajeros que ya tenían billete están recibiendo avisos en los que se les ofrece cambiar la fecha del viaje o solicitar el reembolso completo, al tratarse de una situación considerada de fuerza mayor. Esta medida reduce el perjuicio para cada cliente en particular, pero no evita el impacto global en la movilidad ni el deterioro de la confianza en la conexión entre Málaga y Madrid.
Alternativas al tren
Más allá del dispositivo provisional activado por Renfe, quienes necesiten desplazarse entre Málaga y Madrid cuentan con otras opciones en el mercado.
El corredor aéreo, las conexiones regulares por carretera y las plataformas de coche compartido configuran un abanico de alternativas que, con distintas variables de precio y duración, mantienen operativa la movilidad entre ambas ciudades mientras persistan las incidencias ferroviarias.
Viajes en autobús
El autobús convencional constituye otra alternativa, con cinco salidas diarias desde Málaga hacia Madrid -entre las 9:20 y las 23:45- y tres en sentido contrario -de 9:00 a 23:30-.
Los trayectos se sitúan entre seis horas y media y siete horas, con tarifas que oscilan entre 15 y 23 euros. Una opción competitiva en precio, pero penalizada en tiempo frente al esquema ferroviario, incluso en su versión provisional.
Coger un vuelo
El transporte aéreo mantiene conexiones diarias entre los aeropuertos de Málaga y Madrid, el vuelo directo tiene una duración aproximada de una hora y cuarto, aunque las tarifas de ida y vuelta pueden superar los 270 euros en determinados tramos, especialmente a medida que se aproximan las fechas de Semana Santa.
En consultas realizadas por Hosteltur para salidas entre el 3 de marzo y regresos hasta el 5 de abril, con origen y destino Málaga, los precios se sitúan en ese entorno o por encima, en función de la disponibilidad.
Coche compartido
A estas alternativas se suma el coche compartido, con múltiples ofertas en plataformas especializadas, con precios publicados por los usuarios que se mueven entre 30 y 50 euros por trayecto, aunque pueden subir en fecha de mayor demanda y con una duración sujeta a las condiciones del tráfico.
Incertidumbre sobre la reapertura
La incertidumbre sobre la reapertura plena no es solo un asunto operativo, el sector turístico ha intensificado la presión ante el riesgo de afrontar la Semana Santa con un corredor degradado, en un destino donde la conectividad ferroviaria de alta velocidad actúa como palanca de demanda nacional.
El Ayuntamiento de Málaga prevé abordar la situación en pleno mediante una moción urgente centrada en el impacto sobre la movilidad, el turismo y la economía local.
El alcalde, Francisco de la Torre, ha apelado a la “seriedad” de Adif para preservar el prestigio de la empresa pública, al tiempo que reconoce la complejidad técnica del desafío y la coincidencia de factores adversos, como las lluvias intensas en estas semanas. Un equilibrio discursivo que refleja la dimensión política de un problema con derivadas económicas evidentes.
En paralelo, Renfe ha anunciado la creación de una empresa propia de autobuses con el objetivo de no depender de terceros cuando se produzcan interrupciones del servicio ferroviario. La iniciativa apunta a una estrategia de integración vertical para ganar flexibilidad operativa en escenarios de contingencia.
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