¿Es seguro viajar a Oriente Medio, Egipto o el Sudeste Asiático tras la escalada del conflicto?
Así está afectando la guerra al turismo y a la aviación
Publicada 07/03/26
La guerra abierta entre Irán, Israel y Estados Unidos ha introducido un factor de incertidumbre inmediata en uno de los espacios aéreos más transitados del planeta. El ataque del 28 de febrero y la posterior respuesta iraní con drones y misiles contra distintos países de Oriente Próximo han provocado una disrupción sin precedentes reciente en el transporte aéreo internacional, afectando tanto a los vuelos comerciales como a las rutas de conexión entre Europa y Asia.
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Solo en la primera jornada de la escalada militar se cancelaron más de 3.000 vuelos, y miles de operaciones adicionales tuvieron que desviarse hacia corredores alternativos sobre Turquía, Egipto o Asia Central, mientras algunos trayectos intercontinentales optaban por rutas mucho más largas a través del Atlántico y Norteamérica para evitar el Golfo Pérsico.
El impacto se dio en el espacio aéreo de países como Irán, Irak, Siria, Israel, Kuwait, Baréin o Qatar, que permanece cerrado total o parcialmente. Aeropuertos estratégicos para el tráfico global -como Dubái, Doha o Abu Dhabi- han interrumpido temporalmente su actividad o reducido de forma drástica sus operaciones.
Para el turismo internacional, especialmente el que conecta Europa con Asia y Oceanía, el efecto se traduce en retrasos, cancelaciones y trayectos significativamente más largos. Y mientras tanto, miles de viajeros continúan atrapados en distintos puntos del mapa.
La interrupción de los grandes hubs de conexión del Golfo también ha dejado a viajeros bloqueados no solo en Oriente Medio, sino también en destinos turísticos asiáticos como Tailandia o Sri Lanka, que dependen en gran medida de estas escalas para conectar con Europa.
Las compañías de cruceros se han visto obligadas a activar protocolos de emergencia, entre ellas, MSC Cruceros y TUI Cruises, por ejemplo, han desplegado operativos de evacuación para miles de pasajeros atrapados en barcos atracados en puertos del Golfo Pérsico.
MSC ha confirmado la contratación de siete vuelos chárter para repatriar a cerca de 1.000 pasajeros del buque MSC Euribia, actualmente en Dubái. TUI mantiene dos barcos -Mein Schiff 4 y Mein Schiff 5- en Abu Dhabi y Doha respectivamente, mientras negocia plazas en vuelos comerciales y evalúa la posibilidad de operar rutas con su propia flota aérea si obtiene las autorizaciones necesarias.
- Más información en: Carrera contrarreloj de las navieras para evacuar a los pasajeros atrapados en el Golfo
En paralelo, gobiernos europeos han iniciado operaciones de repatriación, y España ha confirmado que aproximadamente 3.000 ciudadanos ya han sido evacuados de la región desde el inicio de las hostilidades.
El Ministerio de Asuntos Exteriores ha confirmado que mantiene seguimiento sobre los españoles en la región y que existen planes de evacuación si las circunstancias lo requieren, supeditados a la reapertura aérea.
Los teléfonos de emergencia consular activos las 24 horas son:
- +971 506120260
- +971 43300110
- +971 24079000 (extensiones 258008 y 258002).
La Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) ha recomendado evitar el sobrevuelo de buena parte del Golfo Pérsico debido a la actividad de misiles y drones. Y hoy las conexiones entre Europa y Asia se articulan principalmente en torno a tres corredores:
- El primero discurre por el Mar Caspio, atravesando Turquía, Azerbaiyán y Asia Central. Se ha convertido en una alternativa clave para llegar a China o el Sudeste Asiático, aunque la congestión ya está provocando retrasos en la asignación de slots.
- El segundo corredor discurre por el sur, bordeando el Mar Rojo y Arabia Saudí tras el cierre de los espacios aéreos de Irán, Irak, Jordania, Kuwait o Qatar.
- La tercera opción -especialmente utilizada para vuelos hacia Japón o Corea del Sur- es la ruta polar, que conecta Europa con el noreste asiático atravesando el Ártico.
Este rediseño del mapa aéreo hace que los vuelos pueden alargarse entre dos y cinco horas, lo que incrementa el consumo de combustible, eleva las primas de seguros y obliga en algunos casos a reducir carga o pasajeros para no superar el peso máximo de despegue.
- Más información en: La mayor crisis de conectividad aérea desde la pandemia, vista en un mapa
Además, las principales aerolíneas europeas han suspendido temporalmente buena parte de sus operaciones hacia la región:
Iberia Express ha cancelado su vuelo diario entre Madrid y Tel Aviv hasta el 10 de marzo, mientras Air Europa suspendió su operativa hasta principios de mes a la espera de evaluar la evolución de la situación. Iberia también ha paralizado su conexión con Doha hasta nuevo aviso.
El grupo Lufthansa ha prolongado la interrupción de vuelos hacia varios destinos de Oriente Medio: Tel Aviv hasta el 22 de marzo, Beirut hasta el 28 de marzo y Teherán hasta el 30 de abril. También mantiene suspendidas temporalmente rutas hacia Dubái, Abu Dabi, Amán o Erbil.
Algunas compañías del Golfo empiezan a reactivar parcialmente su actividad, como Emirates ha operado más de 100 vuelos desde Dubái tras una reapertura limitada del espacio aéreo, mientras Etihad Airways ha anunciado que retomará de forma restringida sus conexiones desde Abu Dhabi hacia ciudades como Madrid, Londres, Bangkok o Nueva York entre el 6 y el 19 de marzo, siempre sujeto a evaluaciones de seguridad.
La recomendación general de las aerolíneas es de priorizar la seguridad de los pasajeros, que solo deben acudir al aeropuerto si su vuelo ha sido confirmado
¿Qué destinos siguen siendo seguros para viajar?
En Egipto, uno de los grandes receptores de turismo europeo, los vuelos continúan operando con normalidad y el espacio aéreo permanece abierto. Las autoridades internacionales no desaconsejan viajar a los principales destinos turísticos del país -como El Cairo, Luxor, Asuán, Sharm el-Sheikh o Hurghada- aunque se mantiene la recomendación de evitar el norte del Sinaí y las zonas fronterizas con Libia o Sudán.
Jordania, por su parte, mantiene abiertos sus principales destinos turísticos -Amán, Petra o Wadi Rum- aunque se advierte de posibles interrupciones en los viajes y de la volatilidad del espacio aéreo regional.
El escenario es distinto en varios países del Golfo, según las recomendaciones vigentes del Ministerio de Asuntos Exteriores desaconseja viajar a Irán, Irak, Siria, Líbano, Israel, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Baréin, Kuwait, Libia, Jordania, Afganistán y Pakistán, al considerar que se trata de destinos sometidos a riesgos de seguridad relevantes, ya sea por conflicto armado, inestabilidad regional, amenaza terrorista o una elevada volatilidad del contexto geopolítico.
Otros destinos como Chipre continúan recibiendo turistas, aunque con recomendaciones de precaución tras incidentes relacionados con drones en instalaciones militares cercanas
El Ministerio de Asuntos Exteriores también mantiene avisos de precaución para otros países de la región o próximos al área de tensión, entre ellos Chipre, Egipto, Arabia Saudí, Armenia, Turquía, Azerbaiyán y Turkmenistán. En estos destinos no existe una recomendación general de evitar los viajes, pero sí se aconseja extremar la prudencia, seguir de cerca la evolución de la situación regional y consultar de forma periódica las actualizaciones oficiales antes de desplazarse.
Es importante recordar, que antes de realizar un viaje al extranjero, se recomienda revisar el estado actualizado en la página del Ministerio de Asuntos Exteriores, así como registrar sus datos en el Registro de viajeros
El impacto indirecto en el Sudeste Asiático
Aunque el conflicto se desarrolla a miles de kilómetros, el turismo del Sudeste Asiático también está sintiendo sus efectos. Ya que las aerolíneas del Golfo -Emirates, Etihad y Qatar Airways- funcionan como grandes plataformas de conexión entre Europa y destinos como Bangkok, Hanói o Bali.
Las interrupciones en estos hubs han provocado retrasos, cancelaciones y desajustes en cadenas de vuelos que afectan a viajeros ya presentes en la región. Algunos turistas han quedado temporalmente bloqueados en destinos asiáticos mientras esperan nuevas conexiones o vuelos de repatriación.
Qué ocurre si tu vuelo se cancela
En caso de cancelación, el Reglamento europeo 261/2004 establece que la aerolínea debe ofrecer al pasajero tres alternativas: reembolso completo en un plazo máximo de siete días, cambio de fecha o transporte alternativo hasta el destino final.
- Debes leer: Viajeros atrapados en Oriente Medio: vuelos cancelados y espacio aéreo cerrado, ¿qué deben saber?
Si el viajero ya se encuentra en el aeropuerto cuando se produce la cancelación, la compañía está obligada a proporcionar asistencia -comida, bebida y, si es necesario, alojamiento- hasta que se encuentre una solución.
Sin embargo, cuando la cancelación se produce por circunstancias extraordinarias, como un conflicto bélico o el cierre del espacio aéreo, las aerolíneas no están obligadas a pagar compensaciones económicas adicionales.
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