28º Convención Avasa en el Centro de Convenciones PortAventura
La IA entra en la agencia de viajes: del miedo a la ventaja competitiva
“El valor real de la IA es convertirse en nuestra extensión”, asegura Juan Merodio
Publicada 10/03/26
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La inteligencia artificial empieza a abrirse paso en las agencias de viajes no tanto como una amenaza para el empleo, sino como una herramienta para redefinir procesos, mejorar la conversión comercial y ampliar las capacidades de los equipos. Ese fue el mensaje central que trasladó el experto en marketing digital e IA Juan Merodio durante su intervención en la 28º Convención anual de Avasa Travel Group, celebrada en PortAventura World.
Lejos de alimentar el temor habitual sobre el impacto de esta tecnología en el trabajo, Merodio planteó que el verdadero riesgo no está en la IA, sino en quedarse al margen de su adopción. “Quien debería preocuparse es quien no usa IA”, afirmó ante los profesionales del sector
La IA como extensión del agente de viajes
Su planteamiento se aleja de la idea de sustitución del agente de viajes y se acerca más a la de refuerzo operativo. A su juicio, la IA permite analizar grandes volúmenes de información, detectar patrones, ordenar conocimiento disperso y ejecutar tareas repetitivas con más agilidad. “Donde realmente le veo valor a día de hoy es en que sea nuestra extensión”, explicó.
Merodio también cuestionó uno de los discursos más repetidos sobre esta tecnología: que su uso se traduce automáticamente en más tiempo libre. Según señaló, el incremento de productividad no siempre implica una reducción real de la carga de trabajo.
“Se dice que la IA nos hace más productivos y que nos va a ahorrar tiempo, pero la realidad es que no siempre se traduce en más tiempo libre”, aunque reconoció que sí puede elevar la capacidad operativa de los equipos.
Durante la sesión, el experto abordó también el uso de la inteligencia artificial en marketing y captación de clientes. En este punto, subrayó que muchas empresas centran sus esfuerzos en atraer más tráfico cuando, en su opinión, la prioridad debería ser mejorar la conversión. En este punto puso el foco en las páginas web de producto turístico, donde pequeños cambios visuales y de estructura pueden alterar el comportamiento del usuario.
Entre los ejemplos expuestos, señaló que las imágenes de personas disfrutando del viaje suelen funcionar mejor que las fotografías impersonales del destino, porque favorecen la proyección emocional del cliente. En su opinión, la IA puede ser útil precisamente para analizar estos elementos, detectar fricciones en la experiencia de usuario y proponer ajustes en botones, textos, jerarquías visuales o composición de páginas para elevar la tasa de solicitud o de reserva.
Diferenciación para captar la atención
La diferenciación fue otro de los conceptos recurrentes de la exposición. En un entorno digital saturado, señaló que muchas marcas acaban pareciéndose entre sí y pierden capacidad para captar la atención. Ante esta situación, animó a utilizar la IA no solo para producir más contenido, sino también “para preguntarle cómo ser diferentes”, de modo que ayude a identificar elementos distintivos frente a la competencia y a reforzar la propuesta de valor.
Ese enfoque lo trasladó también a las redes sociales, donde consideró que el reto principal no es únicamente generar contenido de calidad, sino lograr que el algoritmo lo distribuya. “La clave es enamorar al algoritmo”, dijo.
En plataformas como Instagram o TikTok, los primeros segundos de un vídeo son decisivos para detener el scroll y captar atención, y sostuvo que “no es tan importante lo que dices, sino cómo lo dices”. En ese sentido, insistió en que la inteligencia artificial puede servir para crear guiones y optimizarlos, e incluso para testar enfoques narrativos o adaptar mensajes.
Automatización y “cerebro digital”
La automatización de tareas fue otro de los puntos centrales de su intervención. Merodio explicó que existen herramientas de IA que permiten crear flujos automáticos capaces de leer correos entrantes, clasificarlos, preparar respuestas preliminares o conectar distintas aplicaciones del negocio sin necesidad de conocimientos técnicos avanzados. Según dijo, no se trata de hacer grandes inversiones sino de empezar a identificar pequeñas tareas repetitivas que pueden ser delegadas a sistemas automáticos.
En este sentido, propuso un ejercicio para cualquier agencia: dedicar un día a anotar todas las tareas que se realizan de forma habitual y analizar cuáles contienen partes automatizables, porque ese puede ser el punto de partida más sencillo para empezar a aplicar la IA con impacto real en la operativa diaria.
Otro de los conceptos que desarrolló fue el de “cerebro digital” del negocio. La idea consiste en ir integrando datos, conversaciones con clientes, propuestas comerciales, patrones comerciales y conversaciones acumuladas, de forma que la IA pueda consultar esa información histórica, relacionarla y ayudar en la toma de decisiones. Para una agencia de viajes, esto podría traducirse en una mejor lectura del comportamiento de sus clientes, una respuesta comercial más afinada o una mayor capacidad para reutilizar conocimiento interno que hoy permanece disperso.
Merodio concluyó su intervención en la conferencia de Avasa con un mensaje orientado a la adopción práctica de estas herramientas, advirtiendo que el principal riesgo no es la tecnología en sí, sino la falta de acción por parte de las empresas. “El conocimiento sin acción no sirve para nada”.
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