La guerra en Oriente Medio golpea el talón de Aquiles del business travel
El conflicto altera los hubs del Golfo que conectan Europa y Asia y complica rutas, costes y planificación para los travel managers
Publicada 14/03/26
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El conflicto en Oriente Medio ha puesto bajo presión uno de los puntos más sensibles del business travel global: las rutas aéreas que conectan Europa y Asia a través de los hubs del Golfo. Las alteraciones en estos corredores obligan a reorganizar itinerarios, alargan los trayectos y encarecen algunos desplazamientos corporativos. En este segmento, no hay un problema de menor demanda, sino de complejidad operativa y presión de costes.
Para muchos travel managers, Oriente Medio es mucho más que un destino dentro del mapa del business travel: es uno de los principales puntos de conexión entre Europa y Asia. Cuando esa región se ve afectada por un conflicto, el impacto se traslada rápidamente a la operativa de los viajes corporativos, con rutas que cambian, trayectos más largos y una mayor presión sobre los costes.
El problema de los hubs
La escalada de la tensión en Oriente Medio ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad bien conocida en el sector: buena parte de las conexiones intercontinentales dependen de un número limitado de grandes hubs.
Aeropuertos como Dubái, Doha o Abu Dhabi se han consolidado como nodos clave para enlazar Europa con Asia y África. Esto hace que cualquier alteración en la región tenga efectos que van mucho más allá de los destinos directamente afectados.
En un mercado cada vez más interconectado, las rutas que atraviesan Oriente Medio se han convertido en una pieza fundamental del business travel entre Europa y Asia, lo que amplifica el impacto de cualquier crisis en la región.
Un mercado global que sigue creciendo
El contexto llega además en un momento de crecimiento para el sector. Según la Global Business Travel Association (GBTA), el gasto mundial en viajes de negocios podría superar los 1,6 billones de dólares en 2026, consolidando la recuperación del sector tras la pandemia.
Este crecimiento refleja la importancia estratégica que siguen teniendo los desplazamientos corporativos para las empresas, especialmente en la gestión de proyectos internacionales, el desarrollo comercial y la coordinación de operaciones globales. Sin embargo, el nuevo escenario geopolítico introduce un elemento adicional de incertidumbre en la planificación de los viajes.
Cambios en rutas y planificación de los viajes
La Asociación Ibérica de Business Travel (IBTA) coincide en señalar a Hosteltur que el sector afrontaba 2026 con previsiones relativamente estables respecto a 2025, tanto en volumen de viajes como en gasto corporativo.
El impacto del conflicto se percibe especialmente en los itinerarios que utilizan los grandes hubs del Golfo como punto de conexión con Asia. El cierre de espacios aéreos y la suspensión de algunas rutas está obligando a reorganizar trayectos y asumir tiempos de viaje más largos o mayores costes operativos. En algunos casos, también se están replanteando reuniones o eventos previstos en zonas afectadas por el conflicto o que dependían de esos hubs para la conectividad internacional.
Presión sobre los costes del viaje corporativo
El otro gran factor que preocupa a los travel managers es el impacto en los costes. Las tensiones geopolíticas suelen trasladarse al precio del combustible y, en consecuencia, a las tarifas aéreas. Durante los primeros días del conflicto se registraron incrementos de hasta el 40% en algunos billetes con destino Asia, según IBTA.
Si la situación se prolonga, el coste medio de determinados desplazamientos internacionales podría aumentar, especialmente en rutas de largo radio que dependen de los corredores aéreos que atraviesan Oriente Medio.
Seguridad del viajero y gestión del riesgo
Ante este escenario, muchas empresas están reforzando los protocolos de gestión del riesgo en sus programas de viajes corporativos. El business travel suele reaccionar con rapidez ante los cambios geopolíticos, priorizando la seguridad del viajero y la continuidad de la actividad empresarial.
En la práctica, las compañías están revisando itinerarios, evaluando la necesidad de determinados desplazamientos y reforzando los sistemas de monitorización de los viajeros, una práctica que se consolidó tras la pandemia y otros episodios de inestabilidad internacional. Uno de los retos inmediatos para los travel managers será mantener la confianza de los viajeros habituales en que sus desplazamientos seguirán siendo seguros.
Un sector acostumbrado a adaptarse
A pesar de estas tensiones, el sector del business travel ha demostrado en los últimos años una notable capacidad de adaptación ante escenarios complejos. El viaje de negocios sigue siendo una herramienta estratégica para muchas empresas, especialmente en procesos comerciales, proyectos internacionales o gestión de operaciones.
Desde IBTA subrayan precisamente esa resiliencia del sector y su capacidad para ajustarse a contextos geopolíticos cambiantes. En este contexto, el impacto del conflicto en Oriente Medio podría traducirse más en una mayor complejidad operativa y presión sobre los costes que en una reducción significativa del volumen global de viajes corporativos.
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