Mallorca Energy Summit

¿Regulación o experiencia del cliente? El difícil equilibrio que preocupa a Escarrer y Matutes

Los presidentes de Meliá Hotels International y Palladium Hotel Group sostienen que el exceso regulatorio atenta contra la competitividad

¿Regulación o experiencia del cliente? El difícil equilibrio que preocupa a Escarrer y Matutes

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La energía se ha consolidado como uno de los grandes ejes estratégicos para el sector hotelero, no solo por su peso en la cuenta de resultados, sino también por su impacto en el medioambiente, en la operativa diaria y en el posicionamiento de los destinos. Gabriel Escarrer, presidente y CEO de Meliá Hotels International, y Abel Matutes, presidente de Palladium Hotel Group, coinciden en situar el factor energético entre las prioridades del negocio, especialmente en un contexto internacional marcado por la volatilidad geopolítica y la presión sobre los precios. Sin embargo, advierten de que en este debate no deben perderse de vista dos elementos clave: la regulación y la experiencia del cliente, ya que ignorarlos podría acabar afectando a la competitividad de las empresas.

Durante el Mallorca Energy Summit, ambos pusieron en valor las inversiones en energías renovables y eficiencia energética, y plantearon que estas —y otras— acciones sostenibles no deben ser analizadas solo desde el punto de vista ambiental, ya que la viabilidad económica es una condición imprescindible. Como afirma Escarrer, “la sostenibilidad empieza por la cuenta de resultados. Si no hay beneficios, es difícil mantener el compromiso”.

Iniciativas energéticas que en Meliá Hotels International y en Palladium Hotel Group hace unos años respondían más a convicciones corporativas que a criterios financieros hoy ya generan retornos claros. No obstante, Escarrer insiste en que “las empresas tienen que ser rentables y, una vez que lo son, tienen que tener dentro de sus valores la sostenibilidad”.

La energía, una palanca de competitividad

Las inversiones energéticas se han convertido en una prioridad para las grandes cadenas hoteleras, ya que la energía es una partida “muy considerable” dentro de estas compañías.

Matutes explicó que buena parte del esfuerzo se concentra en sistemas de eficiencia energética, paneles solares y almacenamiento con baterías. “En todos los sitios donde hay exposición solar hacemos el esfuerzo de instalar fotovoltaica y baterías. Primero porque nos lo creemos y, segundo, porque tiene retorno”, explicó durante la mesa "Energía, resiliencia y ventaja competitiva: la visión de los grandes grupos hoteleros hacia 2030"

En el Caribe, por ejemplo, el grupo trabaja en proyectos que combinan cogeneración, energía solar y almacenamiento energético, una estrategia gracias a la cual “tienes menor coste energético, menos emisiones y dependes menos de que, si hay una catástrofe natural y se va la electricidad, puedas seguir funcionando”

En el caso de Meliá, Escarrer señaló que el grupo invierte alrededor de 5 millones de euros anuales en eficiencia energética. Una parte creciente de estas inversiones está ligada a la digitalización y a la inteligencia artificial, ya que la tecnología permite optimizar, por ejemplo, la climatización de las habitaciones según la previsión de ocupación.

¿Regulación o experiencia del cliente? El difícil equilibrio que preocupa a Escarrer y Matutes
De izq a dcha: Paula Serra (Grupo Serra), Gabriel Escarrer (Meliá Hotels International) y Abel Matutes (Palladium Hotel Group) durante la primera edición de Mallorca Energy Summit. Fuente: Hosteltur.

Resiliencia en destinos vulnerables

La mesa también abordó los desafíos energéticos en regiones como el Caribe, donde el suministro eléctrico puede ser inestable y los fenómenos climáticos extremos son cada vez más frecuentes.

Matutes explicó que, al desembarcar en un destino, la variable energética pesa, aunque no sea la única. “Hay sitios donde la energía es casi un bien de lujo” y subrayó que la legislación de cada país condiciona hasta qué punto pueden desplegarse soluciones de cogeneración, trigeneración o autoconsumo.

Por su parte, Escarrer explicó que en los hoteles en estas zonas “nos preparamos por si viene un fenómeno para poder resistir al menos una semana de autoconsumo”, extendiendo esa lógica también al agua y a suministros básicos. Tras el gran apagón del 2025, esa misma lógica se está reforzando España, al entender que la energía es un recurso estratégico que da seguridad y garantiza la continuidad del negocio ante cualquier imprevisto.

La regulación, bajo crítica

Los presidentes de Meliá Hotels International y Palladium Hotel Group aprovecharon el Mallorca Energy Summit para hacer una crítica abierta al marco regulatorio europeo en materia ambiental.

Gabriel Escarrer advirtió del riesgo de adoptar medidas que pueden perjudicar la competitividad del sector. “Europa no va a salvar al mundo de la contaminación”, afirmó, defendiendo que la agenda climática debe acompasarse con el desarrollo económico.

En esa línea, Abel Matutes agregó que “en Europa hemos arrastrado a las empresas y al sector productivo con tanta regulación. Muchas de las medidas nos restaban mucha competitividad”

Los dos resaltaron que proteger el medioambiente es esencial, pero cuestionaron el exceso normativo cuando se traduce en restricciones que no tienen en cuenta ni la realidad empresarial ni la demanda del mercado

Cuando la norma va en contra del cliente

“Si vamos a un turismo de calidad, no le voy a decir a un cliente americano que su habitación no puede estar a menos de 23 grados”, dijo Gabriel Escarrer, poniendo un ejemplo de cómo determinadas consignas asociadas a la Agenda 2030 pueden condicionar el nivel de servicio en un establecimiento.

“Nosotros tenemos la obligación de sensibilizar, pero si el cliente quiere que le cambiemos las sábanas todos los días, lo haré”, reconoció. Además, dejó claro que no aceptará trasladar al huésped el coste de la falta de planificación pública en infraestructuras.

“Hacemos inversiones para ser eficientes energéticamente y no le voy a poner límites a mis clientes. No le voy a decir que la piscina no va a estar llena o que voy a dejar de regar jardines porque hay un político de turno que no hizo la planificación adecuada”, disparó

“Una cosa es sensibilizar y otra imponer”, ´comentó el CEO de Meliá, añadiendo que “no se puede imponer una agenda que vaya en contra del desarrollo económico y de la apuesta por un turismo de calidad”.

En la misma línea se expresó Abel Matutes, al señalar que “es demencial que se hagan legislaciones que van contra los clientes”. Además, recordó que España compite con muchos otros destinos y que, si el objetivo es atraer visitantes de mayor poder adquisitivo, hay que ofrecer exactamente el producto y el nivel de confort que ese cliente demanda.

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