Las costumbres de Pascua más insólitas de Europa (y su gastronomía)

Ritual, folclore y cocina configuran así un calendario festivo que despierta la curiosidad de quienes buscan experiencias auténticas, desde festividades singulares hasta rutas gastronómicas ligadas al ciclo litúrgico de la primavera

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Publicada 18/03/26

En el imaginario colectivo europeo, la Semana Santa suele evocarse a través de imágenes solemnes con sus procesiones silenciosas, templos abarrotados, liturgias que se repiten con una cadencia casi inmutable desde hace siglos. Sin embargo, cuando se observa el mapa cultural del continente con algo más de detenimiento, la Pascua revela una sorprendente diversidad de rituales, símbolos y costumbres que combinan tradición religiosa, folclore popular y gastronomía estacional.

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Para el sector turístico, la Semana Santa europea representa mucho más que una celebración religiosa, es un escaparate cultural donde tradición, identidad local y gastronomía estacional se entrelazan con notable fuerza. Muchas de las costumbres que sobreviven en distintos rincones del continente en la Pascua -a veces pintorescas, otras profundamente simbólicas- han terminado por consolidarse como atractivos de primer orden para el viajero contemporáneo.

Las campanas voladoras y la tortilla gigante en Francia

En Francia, por ejemplo, la Semana Santa está rodeada de un imaginario casi infantil que mezcla religión y fantasía, durante el periodo que va del Jueves Santo al Domingo de Resurrección las campanas de las iglesias dejan de sonar, una pausa simbólica que la tradición explica con una historia peculiar: las campanas habrían “volado” hasta Roma para ser bendecidas por el Papa y regresan días después cargadas de huevos de chocolate que “dejan caer” en los jardines para alegría de los niños.

La liturgia gastronómica francesa tampoco se queda atrás en términos de singularidad en la localidad de Bessières, en el suroeste del país, cada Lunes de Pascua se cocina una tortilla monumental elaborada con más de 15.000 huevos.

La receta colectiva se prepara en una gigantesca sartén en plena plaza del municipio y después se reparte entre los vecinos, una tradición, según el relato popular, que se remonta a una visita de Napoleón Bonaparte, quien tras probar una tortilla local pidió repetirla en versión ampliada para alimentar a todo su ejército.

Rodar huevos en Reino Unido

Más arriba en el mapa, en Reino Unido, la Pascua gira también alrededor del huevo, aunque en este caso convertido en objeto de competición, el llamado egg rolling -literalmente, rodar huevos- consiste en dejar caer huevos cocidos por una colina para comprobar cuál llega más lejos sin romperse.

Esta tradición, especialmente visible en lugares como Preston, suele celebrarse el Lunes de Pascua y muchos historiadores interpretan el gesto como una metáfora del movimiento de la piedra que cerraba la tumba de Jesús.

La gastronomía británica añade además otro elemento característico del calendario, los deliciosos Hot Cross Buns, pequeños panecillos especiados con frutas secas y una cruz marcada en la superficie, estos se consumen tradicionalmente el Viernes Santo y forman parte de un repertorio culinario que mezcla simbolismo religioso y herencias medievales.

La “Pascua del crimen” en Noruega

Si se viaja hacia el norte del continente, la Pascua adquiere un tono un tanto más peculiar, como en Noruega, donde el periodo festivo está asociado a una tradición cultural tan particular que incluso tiene nombre propio: Påskekrim, que podría traducirse como “la Pascua del crimen”.

Durante estos días es habitual que editoriales, canales de televisión y plataformas audiovisuales programen novelas y series policíacas, convirtiendo el género negro en protagonista del descanso primaveral.

El origen de esta curiosa costumbre se remonta a 1923, cuando la editorial Gyldendal lanzó una campaña publicitaria para promocionar la novela Bergenstoget plyndret i natt. El anuncio, publicado en primera página del diario Aftenposten, simulaba una noticia real sobre el asalto a un tren en la línea de Bergen.

El impacto fue inmediato y la campaña terminó consolidando una tradición cultural que cada año impulsa las ventas de literatura criminal durante la Semana Santa

Brujas y dulces en la Pascua finlandesa

Mientras tanto, en Finlandia la Pascua se mezcla con antiguas creencias relacionadas con la llegada de la primavera, en muchas ciudades y pueblos es habitual ver a niños -especialmente niñas- disfrazados de pequeñas brujas que recorren las calles con ramitas de sauce decoradas con plumas de colores. Estos, las entregan a los vecinos como bendición simbólica para la casa a cambio de dulces o monedas.

Y otra costumbre finlandesa incluye dar suaves golpes con ramas de abedul, una práctica que recuerda el recibimiento de Jesús en Jerusalén con hojas de palma. En cuanto a gastronomía, las mesas familiares, el menú suele incluir cordero asado y un postre tradicional muy singular: el mämmi, un pudin oscuro elaborado con harina de centeno y malta.

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Del Scoppio del Carro a la Torta Pasqualina en Italia

Más al sur, Italia despliega una de las combinaciones más ricas entre ritual religioso y cultura gastronómica, en muchas regiones, la mesa de Pascua gira alrededor de recetas históricas como la Torta Pasqualina, una tarta salada originaria de Liguria elaborada con espinacas, ricotta y huevos enteros cocinados dentro de la masa, cuyo corte revela los huevos completos en su interior, un gesto culinario que simboliza renacimiento y fertilidad.

La mesa italiana de Pascua se completa con un repertorio culinario profundamente arraigado en la tradición regional: desde el agnello al forno (cordero asado) que protagoniza muchas comidas familiares, hasta dulces emblemáticos como la Colomba pasquale, un bizcocho esponjoso con forma de paloma cubierto de almendras y azúcar que simboliza la paz y la resurrección.

El calendario italiano suma además celebraciones sorprendentes, como en Florencia, donde el Domingo de Resurrección tiene lugar el Scoppio del Carro, un ritual que llena de pólvora la plaza del Duomo. Se trata de un carro monumental cargado de fuegos artificiales es encendido mediante un cohete en forma de paloma que parte desde el interior de la catedral.

Esta tradición se remonta a la Edad Media y está vinculada simbólicamente a las Cruzadas

Hogueras y ruedas en llamas en Alemania

En Alemania, por su parte, el protagonismo recae en el fuego. El llamado Osterfeuer -fuego de Pascua- consiste en encender grandes hogueras durante la noche del Sábado Santo para simbolizar el final del invierno y la llegada de la primavera. Tradición de origen pagano que fue incorporada al calendario cristiano a partir del siglo VIII y hoy continúa celebrándose en numerosos pueblos alemanes con una fuerte participación comunitaria.

En algunas localidades, como Lügde, el ritual adopta formas aún más espectaculares, allí se celebran las llamadas Osterräder, ruedas de madera rellenas de paja que se prenden en llamas y se lanzan por la ladera de una colina. Cada rueda puede superar los 250 kilos de peso y desciende por el valle envuelta en fuego ante miles de espectadores.

Huevos rojos y tradiciones de Pascua en Europa oriental

Las tradiciones ortodoxas de Europa oriental ofrecen otra dimensión cultural de la Pascua, países como Rusia, Grecia o Rumanía, los huevos teñidos de rojo son uno de los símbolos centrales de la celebración y se consideran portadores de buena suerte y salud.

En Rusia, estos huevos acompañan a dos preparaciones icónicas: el kulich, un pan dulce alto con glaseado, y la paskha, un postre de requesón moldeado en forma de pirámide que simboliza la tumba de Cristo.

En Polonia, el Lunes de Pascua adquiere un tono más festivo -y algo caótico- con el Śmigus-Dyngus, conocido popularmente como el “lunes húmedo”. Ese día vecinos, amigos y familiares se lanzan agua mutuamente utilizando cubos, globos o pistolas de agua.

Esta divertida -y refrescante- tradición se remonta al siglo XIV y originalmente consistía en que los jóvenes perseguían a las chicas para empaparlas como gesto simbólico relacionado con fertilidad y cortejo.

La gastronomía polaca acompaña el ritual con un abundante desayuno de Pascua tras la bendición de alimentos del Sábado Santo, entre los platos más habituales aparecen la sopa fermentada żurek, la salchicha blanca, los huevos decorados -conocidos como pisanki- y postres tradicionales como la tarta mazurek o el bizcocho babka.


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