Espacios aéreos cerrados, aeropuertos atacados, rutas suspendidas, precio del combustible aéreo duplicado, carencia de 'Jet Fuel', fuertes oscilaciones en la bolsa...

El vía crucis de las aerolíneas por la guerra en Oriente Medio justo antes de Semana Santa

Las 20 mayores aerolíneas del mundo han perdido cerca de 45.900 M€ de capitalización bursátil

El vía crucis de las aerolíneas por la guerra en Oriente Medio justo antes de Semana Santa

El sufrimiento de las aerolíneas a causa de la guerra en Oriente Medio se intensifica cuando se cumple el primer mes del conflicto iniciado con los ataques de Israel y EE.UU el pasado 28 de febrero. Desde entonces, amén de muchas otras impactantes consecuencias, aeropuertos de la región afectada por las hostilidades han recibido ataques, el precio del combustible aéreo se ha disparado más de un 100%, se ha interrumpido el suministro del mismo, se han cerrado espacios aéreos y suspendido rutas... El vía crucis del sector aéreo ha comenzado justo antes de la Semana Santa.

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La guerra ha alterado profundamente el equilibrio del transporte aéreo en Oriente Medio, con especial incidencia en el Golfo Pérsico. Los ataques sobre infraestructuras críticas, incluidos aeropuertos civiles, han afectado de forma directa a las compañías aéreas, generando disrupciones operativas y tensiones sin precedentes en el sector aéreo regional y global.

Aeropuertos atacados

El primer episodio relevante se produjo el mismo 28 de febrero, cuando Irán respondió a los bombardeos iniciales lanzando misiles y drones contra instalaciones estratégicas en varios países del Golfo. En Emiratos Árabes Unidos, un impacto cercano al aeropuerto de Abu Dabi provocó daños en pistas auxiliares y obligó a suspender temporalmente operaciones, mientras las autoridades activaban sistemas de defensa aérea para evitar impactos directos en terminales civiles.

El vía crucis por el que pasan las aerolíneas por la guerra en Oriente Medio
Una columna de humo sobre el Aeropuerto de Kuwait tras un ataque iraní durante la madrugada del 25 de marzo. Fuente: X

El 1 de marzo, nuevos ataques afectaron a varios aeropuertos del Golfo, con daños menores pero significativos en infraestructuras operativas. Según fuentes internacionales, el primer día de marzo al menos tres aeródromos registraron incidencias estructurales leves, incluyendo hangares y zonas logísticas, lo que obligó a redirigir vuelos y reducir capacidad operativa.

Aunque las pistas principales permanecieron funcionales tras esos primeros ataques, las aerolíneas comenzaron a cancelar rutas ante el aumento del riesgo en la región

Durante la segunda semana de marzo, la ofensiva se intensificó con ataques con drones en las proximidades del aeropuerto internacional de Dubái, uno de los principales hubs globales. Aunque no se registraron impactos directos en terminales, la amenaza obligó a desviar vuelos, restringir el tráfico aéreo y reforzar protocolos de seguridad, afectando gravemente a la conectividad internacional y al funcionamiento de las compañías aéreas con base en el Golfo.

El 14 de marzo, Kuwait, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos reportaron nuevas oleadas de misiles interceptados, algunos dirigidos hacia infraestructuras aeroportuarias. Aunque la mayoría fueron neutralizados, varios aeropuertos operaron bajo mínimos durante horas, consolidando un escenario de alta volatilidad para el sector aéreo, con cierres parciales del espacio aéreo y fuertes incrementos en los costes operativos de las aerolíneas.

El episodio más reciente se registró el 25 de marzo, cuando un ataque con drones provocó un incendio en el aeropuerto de Kuwait, causando daños en instalaciones de servicio y obligando a suspender operaciones temporalmente. Este incidente evidencia la persistencia del riesgo sobre infraestructuras aeroportuarias clave, en un contexto donde la guerra sigue condicionando la estabilidad del transporte aéreo en Oriente Medio.

En conjunto, la sucesión de ataques ha dejado aeropuertos operativos pero bajo fuerte presión, con infraestructuras dañadas, capacidad reducida y elevados costes de seguridad. Para el sector turístico, la incertidumbre en el Golfo Pérsico supone una disrupción relevante en rutas internacionales, conectividad y planificación de demanda, afectando tanto a aerolíneas como a destinos dependientes de estos hubs estratégicos.

Cierre de espacios aéreos

El estallido de la guerra provocó un cierre inmediato y coordinado del espacio aéreo en gran parte de Oriente Medio, especialmente en torno al Golfo Pérsico. Este episodio ha supuesto una de las mayores disrupciones recientes para el sector aéreo, afectando de forma directa a compañías aéreas, rutas intercontinentales y la seguridad aérea global.

El primer cierre se produjo el mismo 28 de febrero, cuando Irán clausuró completamente su espacio aéreo tras los bombardeos iniciales, seguido de Israel, que canceló operaciones civiles por motivos de seguridad aérea. En las horas posteriores, países como Irak, Jordania y Siria adoptaron medidas similares. Este bloqueo inicial interrumpió el tráfico en uno de los corredores clave entre Europa y Asia, generando cancelaciones masivas y desvíos inmediatos.

En una segunda fase, durante los días siguientes, el cierre se extendió a países del Golfo Pérsico como Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Baréin, con cierres totales o parciales. La paralización del aeropuerto de Doha y los ataques a infraestructuras en Dubái agravaron el impacto. Aerolíneas como Emirates, Qatar Airways o Etihad suspendieron operaciones, mientras otras compañías internacionales rediseñaron rutas, incrementando tiempos de vuelo y costes operativos.

A comienzos de marzo se registraron cierres adicionales en zonas periféricas del conflicto, como el sur de Azerbaiyán, evidenciando la expansión del riesgo regional

Paralelamente, algunos países optaron por cierres intermitentes o restricciones parciales, como Jordania. Este escenario prolongado ha generado una crisis operativa en el sector aéreo, con más de 52.000 vuelos cancelados y pérdidas millonarias para la industria turística global.

En materia de seguridad aérea, la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (AESA) mantiene, al cumplirse el primer mes de este conflicto, la recomendación de evitar el sobrevuelo del espacio aéreo iraní, vigente al menos hasta el 31 de marzo. Estas directrices, junto a las de otros organismos internacionales, siguen condicionando la operativa de las aerolíneas, que priorizan rutas alternativas pese a su mayor coste.

Rutas aéreas alteradas o suspendidas

El cierre de espacios aéreos estratégicos y la inseguridad operativa, desencadenados a causa del conflicto en Oriente Medio, han obligado a las aerolíneas a cancelar miles de vuelos, afectando la conectividad entre Europa, Asia y África y tensionando la operativa turística internacional a tan solo dos meses de la llegada de la temporada alta.

Desde finales de enero, las primeras decisiones llegaron de aerolíneas europeas como Air France, que canceló rutas entre París y Dubái durante varios días, anticipándose a la escalada del conflicto. A medida que avanzaron las hostilidades, KLM, British Airways e ITA Airways suspendieron conexiones con Tel Aviv, Riad y Baréin hasta al menos el 3 de marzo, mientras Iberia canceló su ruta Madrid-Doha sin fecha clara de reanudación.

El punto crítico se alcanzó a finales de febrero, tras los ataques conjuntos sobre Irán, cuando el grupo Lufthansa suspendió vuelos a Tel Aviv, Beirut, Ammán, Erbil y Teherán hasta el 7 u 8 de marzo, además de cancelar conexiones con Dubái y Abu Dabi durante varios días. En paralelo, Turkish Airlines y Wizz Air interrumpieron operaciones hacia múltiples destinos regionales, evitando el espacio aéreo de países como Irak, Jordania e Irán.

Las aerolíneas del Golfo, núcleo del tráfico intercontinental, también se vieron obligadas a detener operaciones a causa del comienzo de los bombardeos

Por su parte, Emirates, Etihad y Qatar Airways suspendieron temporalmente todos sus vuelos desde Dubái, Abu Dabi y Doha hasta el 2 de marzo, reanudando progresivamente las conexiones mediante corredores seguros días después. Esta interrupción afectó a hubs clave que canalizan decenas de miles de pasajeros diarios en rutas entre Europa, Asia y Oceanía.

Compañías asiáticas como Air India, IndiGo y Japan Airlines cancelaron o redujeron sus rutas hacia Oriente Medio desde finales de febrero, mientras operadores estadounidenses como Delta y United Airlines suspendieron conexiones a la región. Estas decisiones respondieron tanto a riesgos de seguridad como al cierre de espacios aéreos en Irán, Irak, Israel y el Golfo, que obligaron a desvíos y alargamiento de rutas.

El impacto para el turismo es significativo: la ruptura de los grandes hubs del Golfo ha reducido la conectividad global, encarecido billetes y alterado flujos turísticos hacia Asia y África. Además, la incertidumbre sobre la duración de las restricciones, con recomendaciones europeas de evitar la zona al menos hasta mediados de marzo, anticipa una recuperación desigual y dependiente de la evolución geopolítica en Oriente Medio.

Rutas aéreas domésticas suspendidas

La alteración de la programación de las aerolíneas desde el inicio del conflicto ha llegado también a las rutas domésticas, aunque en este caso se debe a los altos precios del combustible aéreo -a la postre, a causa de la guerra- y a la falta de disponibilidad del mismo, que ya está causando mella en la actividad del sector aéreo.

El impacto de la falta de 'Jet Fuel' sobre las rutas domésticas será aún mayor en abril de mantenerse las hostilidades

En una primera fase, entre el 28 de febrero y el 3 de marzo, aerolíneas del Golfo como Emirates, Etihad Airways y Qatar Airways suspendieron vuelos regionales y domésticos desde Dubái, Abu Dabi y Doha tras el cierre del espacio aéreo, mientras Turkish Airlines canceló rutas de corto radio hasta el 3 de marzo. Paralelamente, aeropuertos clave cesaron operaciones temporalmente, provocando miles de cancelaciones inmediatas en conexiones intra-regionales.

En la segunda fase, durante la primera quincena de marzo, compañías europeas como Iberia, Air Europa, Lufthansa y Air France comenzaron a alterar rutas de medio radio hacia Oriente Medio, incluyendo Tel Aviv, Dubái y Doha, con suspensiones parciales y desvíos indefinidos. Estas modificaciones afectaron especialmente conexiones de alimentación (feeder) desde mercados domésticos europeos hacia hubs intercontinentales, reduciendo frecuencias y eliminando escalas estratégicas para el turismo.

El vía crucis por el que pasan las aerolíneas por la guerra en Oriente Medio
El Aeropuerto de Doha, un importante hub aéreo internacional, ha recibido varios ataques iraníes. Fuente: Hosteltur

Posteriormente, a mediados de marzo, la alteración se extendió globalmente: más de 14.000 vuelos fueron cancelados y numerosos corredores aéreos sobre Irán e Irak quedaron inutilizables, obligando a rediseñar rutas de corto y medio radio en Asia y Europa. Aerolíneas reprogramaron itinerarios con escalas adicionales, incrementando tiempos de vuelo y costes operativos, mientras destinos dependientes de conexiones del Golfo perdieron competitividad turística de forma inmediata.

En paralelo, el tráfico hacia Israel sufrió una paralización casi total. Delta Air Lines suspendió su ruta Nueva York–Tel Aviv hasta el 1 de junio y otras hasta agosto, mientras United Airlines canceló operaciones desde Newark hasta el 15 de junio y algunas rutas hasta septiembre. Las aerolíneas locales, como El Al, Arkia e Israir, mantuvieron únicamente vuelos limitados de repatriación hasta finales de marzo.

El impacto sobre rutas domésticas y regionales ha sido especialmente relevante en mercados turísticos secundarios, donde la dependencia de hubs del Golfo es elevada

Como resultado del conflicto bélico, la desaparición de conexiones de corto radio ha reducido la capilaridad del sistema aéreo, afectando destinos emergentes en Asia, África y Europa. Además, la volatilidad geopolítica ha introducido incertidumbre operativa que condiciona la planificación de la temporada turística.

Elevado precio del combustible aéreo

La escalada militar en el Golfo Pérsico y el cierre del estrecho de Ormuz llevado a cabo por Iran, como represalia a los ataques que recibe, han tensionado el suministro de petróleo, elevando de forma abrupta el coste del combustible aéreo o ‘Jet Fuel’, uno de los principales gastos operativos de las aerolíneas.

En términos cronológicos, tras los primeros ataques de EE.UU. e Israel sobre Irán, el combustible aéreo registró un aumento inmediato cercano al 56% en pocos días, pasando de un rango de 85-90 dólares por barril a niveles significativamente superiores. Durante la primera semana de marzo, el encarecimiento continuó impulsado por la incertidumbre geopolítica y los riesgos sobre el suministro energético global.

El vía crucis por el que pasan las aerolíneas por la guerra en Oriente Medio
Evolución del precio del 'Jet Fuel', los datos están actualizados hasta el viernes 20 de marzo. Fuente: IATA

A partir del 6 de marzo, con el agravamiento del conflicto y las primeras amenazas sobre el tráfico marítimo en el Golfo Pérsico, el mercado energético experimentó una nueva escalada. El combustible de aviación acumuló subidas superiores al 58%, reflejando el temor a interrupciones prolongadas en el suministro.

El cierre parcial de espacios aéreos obligó a desvíos operativos, incrementando el consumo de combustible en rutas internacionales

Entre el 10 y el 15 de marzo, las compañías aéreas comenzaron a trasladar el impacto al consumidor. Diversas aerolíneas anunciaron incrementos tarifarios y recargos por combustible, mientras el ‘Jet Fuel’ alcanzaba niveles de entre 150 y 200 dólares por barril. Esta fase marcó el inicio de ajustes estructurales en el sector aéreo, con reducción de capacidad en rutas menos rentables y revisión de previsiones financieras.

En la segunda quincena de marzo, especialmente entre el 17 y el 24, la situación se agravó con el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial. El crudo Brent superó los 100 dólares y el combustible aéreo llegó a incrementarse hasta un 80% en apenas un mes. Este contexto ha obligado a las aerolíneas a replantear estrategias operativas, incluyendo coberturas de combustible y ajustes de red.

Al cumplirse el primer mes de esta guerra, el impacto sobre el turismo y el sector aéreo es ya evidente. El encarecimiento del combustible, junto con la incertidumbre en Oriente Medio, está provocando una subida generalizada de tarifas, caída de reservas en determinados mercados y presión sobre la rentabilidad de las compañías aéreas. El conflicto ha consolidado un escenario de alta volatilidad energética que condicionará la evolución del transporte aéreo en los próximos meses.

Desabastecimiento de combustible aéreo

El cierre parcial del estrecho de Ormuz, clave en el transporte energético mundial, ha reducido drásticamente el flujo de crudo y derivados, incluyendo el ‘Jet Fuel’, tensionando las cadenas logísticas y elevando los costes operativos de las compañías aéreas.

El sector aéreo se enfrenta a un shock de costes impulsado por la carencia de suministro de combustible que repercute directamente en la demanda turística global

Europa se sitúa entre las regiones más vulnerables debido a su elevada dependencia del suministro procedente del Golfo Pérsico, que representa hasta un 30% de su consumo de combustible aéreo. La reducción del tráfico marítimo y el aumento de las primas de riesgo han limitado la disponibilidad física del ‘Jet Fuel’, obligando a recurrir a inventarios estratégicos y proveedores alternativos con mayor coste logístico.

En Asia, especialmente en India y China, el impacto es igualmente significativo, dado que la mayor parte del crudo que transita por Ormuz tiene como destino estos mercados. Las restricciones han provocado ajustes operativos, cancelaciones y un incremento de tarifas, afectando tanto al turismo emisor como al receptivo. En paralelo, algunos países han declarado emergencias energéticas ante el riesgo de desabastecimiento.

A corto plazo, las perspectivas del suministro de combustible aéreo continúan marcadas por la incertidumbre. Incluso en un escenario de alto el fuego, los expertos estiman que la normalización del mercado energético podría tardar entre tres y cinco meses, debido a los daños en infraestructuras y la necesidad de reactivar la producción y logística internacional.

En este contexto, el sector turístico y las aerolíneas aceleran estrategias de resiliencia, como la diversificación de fuentes de suministro, el refuerzo de reservas y el impulso del combustible sostenible. La crisis actual evidencia la fragilidad estructural del sistema energético global y anticipa un escenario donde la seguridad del suministro de combustible será un factor crítico para la competitividad turística internacional.

Fuertes oscilaciones en bolsa de las aerolíneas

El estallido de la guerra provocó una reacción inmediata en la bolsa de valores global, especialmente en el sector aéreo. Desde las primeras horas tras los ataques en el Golfo Pérsico, los mercados reflejaron incertidumbre con fuertes caídas en compañías aéreas. La volatilidad bursátil se convirtió en un termómetro directo del impacto económico del conflicto.

En la primera jornada bursátil posterior al inicio de la guerra, el 2 de marzo, las aerolíneas registraron descensos generalizados. Grupos como IAG, Air Canada, American Airlines o JetBlue cayeron entre un 4% y un 9%, penalizados por el aumento del precio del petróleo y el cierre de espacios aéreos en el Golfo Pérsico.

La cancelación de rutas y la incertidumbre operativa explicaron las primeras pérdidas bursátiles. Pero durante la segunda y tercera semana de marzo, se intensificó la presión sobre el sector aéreo

El cierre de corredores estratégicos en Oriente Medio obligó a desvíos más largos, elevando el consumo de combustible. Además, ataques sobre infraestructuras aeroportuarias en Dubái o Abu Dabi incrementaron el riesgo operativo. Aerolíneas como Emirates, Qatar Airways o Singapore Airlines resultaron especialmente afectadas por su dependencia de estos hubs internacionales.

El encarecimiento del combustible fue otro factor determinante. El precio del crudo superó los 100 dólares por barril y el queroseno llegó a duplicarse, representando cerca de un tercio de los costes operativos. Esta situación tensionó los márgenes de las aerolíneas y alimentó nuevas caídas en bolsa, con descensos superiores al 3% en compañías como Air France o United Airlines a medida que avanzaba el conflicto.

En términos agregados, las veinte mayores aerolíneas del mundo han perdido cerca de 45.900 millones de euros de capitalización bursátil desde el inicio de la guerra. Esta corrección refleja el temor del mercado a una crisis prolongada en el transporte aéreo global, marcada por el aumento de costes, la posible caída de la demanda y la persistente inestabilidad geopolítica en Oriente Medio.

Sin embargo, en los últimos días de marzo se ha observado cierta recuperación bursátil ante expectativas de desescalada. Los mercados han reaccionado positivamente a posibles avances diplomáticos, con subidas moderadas en índices como el Ibex 35. Aun así, la evolución sigue condicionada por factores clave como la reapertura del estrecho de Ormuz, la estabilización del petróleo y la normalización del tráfico aéreo internacional. Todo está por ver.

Las principales rutas aéreas internacionales suspendidas por la guerra en Oriente Medio

Aerolíneas europeas

  • British Airways: suspendidas rutas a Dubai, Doha, Bahréin, Amán, Abu Dhabi y Tel Aviv
  • Lufthansa Group (Lufthansa, Swiss, Austrian, Brussels, ITA): suspensión a Tel Aviv, Beirut, Dubai, Abu Dhabi, Teherán, etc.
  • Air France–KLM: cancelaciones a Tel Aviv, Beirut, Dubai y Arabia Saudí
  • Finnair: suspensión de Doha y Dubai
  • LOT (Polonia): cancelaciones a Tel Aviv, Dubai, Beirut y Riyadh
  • Aegean Airlines: cancelaciones amplias en Oriente Próximo
  • airBaltic: cancelaciones a Tel Aviv y Dubai
  • Air Europa: cancelación de Tel Aviv

Aerolíneas norteamericanas

  • Air Canada: suspensión a Tel Aviv y Dubai
  • Delta Air Lines: cancelaciones de rutas a Tel Aviv
  • United Airlines: reducción de vuelos (≈5% en off-peak) por costes y contexto

Asia-Pacífico

  • Cathay Pacific: suspensión total de Dubai (y Riyadh) por seguridad
  • Japan Airlines: suspensión Tokio–Doha
  • Malaysia Airlines: suspensión de Doha y otros destinos
  • IndiGo: suspensión de múltiples destinos del Golfo

Oriente Próximo y alrededores

  • Qatar Airways: suspensión temporal por cierre de espacio aéreo
  • Kuwait Airways: paralización total temporal de operaciones
  • Air Arabia / flynas: múltiples suspensiones regionales
  • Emirates: operaciones reducidas

Otras

  • Virgin Atlantic: cancelaciones y fin anticipado de rutas (ej. Dubai)
  • Norwegian: retraso en reapertura de rutas a Tel Aviv/Beirut

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