Un hallazgo en Pompeya revela cómo los romanos invocaban a sus dioses con vino

Un estudio científico confirma por primera vez que los rituales domésticos combinaban incienso, resinas exóticas y vino en ofrendas religiosas

Avatar redactor Sandra Mirey Responsable de Identidad digital y medios Más artículos de Sandra Mirey

Publicada 09/04/26

Pompeya sigue revelando detalles inesperados de la vida cotidiana romana casi dos mil años después de la erupción del Vesubio. Un nuevo estudio ha confirmado algo que hasta ahora solo se intuía por los textos antiguos, los romanos utilizaban vino e incienso en rituales domésticos para invocar a sus dioses.

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Por primera vez, los arqueólogos han analizado de forma científica los residuos de ceniza conservados en incensarios hallados en Pompeya, identificando con precisión qué sustancias se quemaban en los hogares como ofrendas. El análisis no solo permite reconstruir estos rituales, sino que también evidencia la existencia de redes comerciales a larga distancia para obtener algunos de estos productos.

Un hallazgo en Pompeya revela cómo los romanos invocaban a sus dioses con vino
Termopolio en Pompeya. Fuente: Hosteltur.

Hasta ahora, el conocimiento sobre el culto doméstico romano se basaba principalmente en fuentes escritas e iconográficas. Aunque se han encontrado numerosos incensarios en todo el mundo romano, los restos de las sustancias utilizadas en ellos rara vez se conservan.

La excepcional conservación de Pompeya, sepultada por la erupción del Vesubio en el año 79 d. C., ha permitido por primera vez estudiar estos residuos con técnicas modernas

La investigación, publicada en la revista Antiquity, ha analizado los restos de ceniza conservados en dos incensarios de terracota hallados en Pompeya y en una villa cercana, procedentes de excavaciones realizadas en el siglo XX:

El primero es un quemador en forma de copa descubierto en 1954 en Pompeya, en un edificio conocido como Officina di Sabbatino, que en el momento de la erupción estaba siendo transformado en una posada. La presencia de este tipo de ofrendas en contextos de reforma no resulta inusual, ya que los cambios de uso de los espacios solían ir acompañados de rituales de purificación.

Un hallazgo en Pompeya revela cómo los romanos invocaban a sus dioses con vino
Dr. J. Eber, Ministero della Cultura - Parco Archeologico di Pompei. Fuente: Dr. J. Eber / Parco Archeologico di Pompei.

El segundo, de mayor valor ornamental, es un cuenco hemisférico decorado con tres figuras femeninas en relieve, hallado en 1986 en una villa rural de Boscoreale, en las proximidades de Pompeya. Según los investigadores, esta iconografía podría estar relacionada con el culto a los difuntos, vinculando el objeto tanto a la memoria familiar como a las prácticas religiosas domésticas.

Un hallazgo en Pompeya revela cómo los romanos invocaban a sus dioses con vino
Dr. J. Eber, Ministero della Cultura - Parco Archeologico di Pompei. Fuente: Dr. J. Eber / Parco Archeologico di Pompei.

Gracias a técnicas biomoleculares y microscópicas, los científicos han identificado residuos de resinas aromáticas y compuestos derivados de la uva, lo que apunta al uso conjunto de estas sustancias en las ceremonias.

El gesto tenía un significado preciso, el vino no se bebía, se vertía sobre el fuego o el incensario, donde se evaporaba y se mezclaba con el humo. Era parte de la praefatio, una ofrenda inicial destinada a atraer la atención de divinidades como Júpiter o Jano antes de iniciar el ritual.

Uno de los aspectos más llamativos del hallazgo es el origen de algunas de las sustancias utilizadas, junto a plantas locales como laurel o roble, los investigadores han detectado resinas importadas de regiones lejanas, posiblemente de África o Asia. Un detalle que confirma hasta qué punto Pompeya estaba conectada con redes comerciales globales.

El análisis revela que la resina identificada no procede del sur de Arabia, origen habitual del incienso en el Imperio Romano. Todo apunta a que fue importada desde la India o el África subsahariana

El estudio también aporta pistas sobre el contexto de estos rituales, donde uno de los incensarios, decorado con figuras femeninas, podría estar vinculado al culto a los difuntos, lo que sugiere que estas prácticas no solo tenían un carácter religioso cotidiano, sino también una dimensión funeraria.

Más allá del descubrimiento puntual, el trabajo refuerza el valor de Pompeya como un laboratorio único para entender la antigüedad. La combinación de arqueología y análisis científico permite, por primera vez, reconstruir no solo cómo vivían sus habitantes, sino incluso cómo olían sus rituales.


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