El norte de España convierte los hórreos en Patrimonio Cultural Inmaterial
El Gobierno da luz verde definitiva a la protección de los hórreos del norte como Patrimonio Cultural Inmaterial
Publicada 09/04/26 09:59h
Lo que durante siglos fue despensa, refugio contra la humedad y pieza esencial de la economía doméstica rural acaba de ganar otra dimensión institucional, la simbólica. El Consejo de Ministros aprobó el 7 de abril de 2026 el Real Decreto por el que los hórreos del norte de la península ibérica pasan a ser reconocidos como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, a propuesta del ministro de Cultura, Ernest Urtasun.
Escucha la noticia
Hay construcciones que no necesitan explicación para ser reconocidas, los hórreos son una estructura típica del norte de España, diseñada para secar, curar y almacenar grano -como el maíz- y otros alimentos, elevadas sobre pilares o pegollos que evitan la humedad y la entrada de roedores. Configurando así arquitecturas suspendidas que puntean el norte de la península y que, propias del paisaje rural, acaban de consolidar su estatus como uno de los grandes símbolos culturales de España tras la aprobación, por parte del Consejo de Ministros, de su declaración como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial.
La decisión afecta a un paisaje cultural amplio y reconocible, extendido por Galicia, Asturias, León, Cantabria, Navarra y País Vasco, donde estas piezas de arquitectura popular siguen funcionando como marcas visuales del territorio y como emblemas de identidad regional
La decisión, impulsada por el Ministerio de Cultura que dirige Ernest Urtasun, supone un giro relevante en la manera de interpretar este legado, ya que no se protege únicamente la estructura física ni su valor etnográfico como solución constructiva ligada a la economía agraria, sino que se reconoce, de forma explícita, la densidad simbólica que estas construcciones han ido acumulando a lo largo del tiempo.
Funcionan así como auténticos marcadores culturales, hitos visuales que organizan el paisaje y, al mismo tiempo, condensan formas de vida, de modo que su presencia habla de autosuficiencia, de climatología adversa, de ingenio constructivo y de una relación íntima con el territorio que ha sobrevivido a la transformación de las economías rurales.
Su diseño responde a una lógica precisa, ya que se elevan sobre pies derechos y se rematan, en muchos casos, con las características “muelas” o tornarratos, siendo concebidos para aislar las cosechas del suelo, favorecer la ventilación y evitar la acción de roedores y alimañas, lo que configura una solución funcional que, con el paso de los siglos, ha adquirido una dimensión casi icónica
El reconocimiento aprobado por el Ejecutivo no se limita a consagrar esa imagen, sino que identifica riesgos que van más allá del deterioro físico, como la pérdida de funcionalidad, la desconexión entre generaciones, la progresiva homogeneización de tipologías o la dilución de los contextos culturales que les dan sentido.
En un escenario donde la autenticidad se ha convertido en un activo competitivo, pero también en un concepto sometido a una intensa presión comercial, lo que convierte a los hórreos en un caso paradigmático por su capacidad de integrarse en el relato de destino sin renunciar a su complejidad cultural.
La medida busca asegurar la transmisión intergeneracional de los conocimientos y valores asociados a estas construcciones, consideradas un elemento clave de cohesión cultural en el norte peninsular
Mientras algunas comunidades autónomas llevan tiempo anticipándose a este debate, como es el caso de Asturias, donde la política pública en torno a los hórreos ha evolucionado hacia modelos de conservación integral que combinan restauración material, transmisión de oficios y adaptación a nuevos usos.
Desde 2019 se han apoyado intervenciones en centenares de construcciones tradicionales, con una inversión orientada no solo a preservar estructuras, sino también a mantener vivo el conocimiento asociado a ellas.
En el marco de iniciativas como el proyecto ‘Pegoyu, almacén de hórreos’, que ha permitido recuperar más de un centenar de estructuras en ruina mediante un sistema basado en el desmontaje, tratamiento y reutilización de piezas originales en colaboración con entidades especializadas, al tiempo que se han reforzado las acciones para preservar los oficios tradicionales y facilitar nuevos usos que favorezcan su conservación.
¿Sabes que puedes estar al día con el mejor contenido de HOSTELTUR directamente en tu teléfono o en tu bandeja de entrada?
Síguenos en nuestros canales de WhatsApp y Telegram, donde enviamos cada día una selección de nuestras mejores historias y de las noticias de última hora.
Y si prefieres el email, suscríbete a nuestra newsletter para recibir una visión completa del sector turístico directamente en tu correo.
Para comentar, así como para ver ciertos contenidos de Hosteltur, inicia sesión o crea tu cuenta
Inicia sesiónEsta noticia no tiene comentarios.