Eurostar Hotel Tester  

Giro en el lujo: de la ostentación a la autenticidad y el bienestar

El lujo hoy se asocia más a las experiencias que a los bienes o servicios materiales

Giro en el lujo: de la ostentación a la autenticidad y el bienestar

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El turismo premium en España constituye un mercado de 1,6 millones de viajeros, con un gasto anual de 2.405 millones de euros. Se trata de un perfil de cliente cuyos hábitos y demandas han evolucionado significativamente: frente a la ostentación y los códigos tradicionales de exclusividad, hoy valoran cada vez más la tranquilidad, la atención personalizada, el bienestar y las experiencias con sentido. Así lo revela una encuesta realizada a cerca de 3.000 clientes de Eurostars Hotel Company, en el marco de Eurostars Hotel Tester, la plataforma de innovación abierta de la cadena orientada a escuchar y analizar las opiniones de sus huéspedes.

El estudio refleja que el alojamiento de calidad sigue siendo un factor central para los viajeros premium, pero pierde peso como símbolo único de lujo frente a otros atributos como la privacidad, la autenticidad, la conexión con el destino y la sostenibilidad. En paralelo, el informe apunta a una demanda creciente de propuestas menos masificadas, más personalizadas y enfocadas en el descanso.

Según el Eurostars Hotel Tester, el 58% de los encuestados sigue situando el alojamiento de alta gama y el confort como el aspecto más valorado en una experiencia de lujo, sin embargo, hay un 29% que identifica lo premium con la atención personalizada, la privacidad y la tranquilidad

En otras palabras, dice el estudio, “el lujo se reconoce en el descanso y en la sensación de estar cuidado, sin “ruido” alrededor”.

Las experiencias ganan terreno frente a los bienes

Uno de los resultados más claros es el avance del componente vivencial en la percepción del lujo. El 56% de los encuestados lo asocia más con vivir experiencias que con acceder a bienes o servicios materiales, opción elegida por el 44%.

En esa misma línea, cuando se pregunta por los elementos esenciales de una experiencia de lujo, sobresale la combinación de gastronomía local de alto nivel y experiencias culturales, mencionada por el 43% de los participantes. Esta opción supera incluso a la privacidad, que obtiene un 34%. El dato refuerza la idea de que el valor diferencial del segmento premium se desplaza hacia propuestas más vinculadas al territorio y al descubrimiento.

Giro en el lujo: de la ostentación a la autenticidad y el bienestar
El viajero premium espera que viajar le aporte bienestar y desconexión.Fuente: Adobe Stock.

Sostenibilidad y personalización entran en el estándar

La sostenibilidad también aparece como uno de los nuevos códigos del viaje premium. Para el 82% de los encuestados influye en su percepción del lujo, lo que apunta a que este factor ha dejado de entenderse como un atributo accesorio para convertirse en “una expectativa base” y cada vez más asentada.

La personalización también gana peso. El 85% asegura que influye bastante o mucho en su concepción del lujo. Sin embargo, solo el 2% cree que la tecnología personalizada y la inteligencia artificial son elementos esenciales

El cliente valora el servicio a medida, pero el “trato humano bien hecho” sigue valorándose como prioritario.

Menos masificación y más bienestar

De cara a los próximos viajes, el informe recoge un interés creciente por destinos menos masificados. El 41% sitúa entre sus principales motivaciones el descubrimiento de lugares poco concurridos, lo que confirma la preferencia por experiencias más calmadas y exclusivas. A ello se suma que el 78% afirma que quiere incorporar algún grado de conexión con la comunidad local.

“El viajero premium quiere autenticidad dosificada, integrada, elegante”, afirma el estudio

Otro de los puntos destacados es que el descanso se consolida como la principal expectativa asociada al viaje. El 51% de los encuestados afirma que, en los próximos años, lo que más espera que le aporte viajar es bienestar y desconexión. A continuación aparecen la conexión con el mundo y el entorno, con un 26%, y el conocimiento, con un 16%.

Hay una evolución del viaje premium hacia un uso más reparador del tiempo libre. Para este público, viajar ya no responde solo al deseo de consumo o estatus, “se parece cada vez más a una forma de resetear: cuerpo, mente y mirada”.

El precio sigue siendo decisivo, también en premium

Por último, la encuesta confirma que incluso en los segmentos de mayor gasto la sensibilidad al precio sigue presente. El 63% señala que los descuentos y las ventajas económicas serían el principal incentivo para viajar más, por delante de los beneficios personalizados, con un 23%, y de las experiencias exclusivas, con un 12%.

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