A 20 metros bajo tierra: reabren las Catacumbas de París tras su mayor restauración en décadas
Dark Tourism: un viaje al corazón del macabro patrimonio subterráneo de la capital francesa
Publicada 14/04/26
Añadir HOSTELTUR en GoogleBajo el pulso incesante de la ciudad más romántica de Europa, donde el tráfico dibuja un mapa vivo sobre el asfalto, las Catacumbas de París volvieron a abrir sus puertas el pasado 8 de abril de 2026. Detrás de esta rehabilitación quedaban cinco meses de obras -desde el 3 de noviembre de 2025 hasta la primavera de 2026- y un programa de restauración que, iniciado en 2023, ha supuesto la intervención más ambiciosa en este osario subterráneo desde que abriera al público en 1809.
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El recinto, que forma parte de los 14 museos y sitios gestionados por la Ciudad de París, alberga los restos de aproximadamente seis millones de personas. Y cada año, cerca de 600.000 visitantes descienden veinte metros bajo tierra para recorrer un laberinto de 1,5 kilómetros donde los fémures y cráneos no son restos sueltos, sino material de construcción.
La historia de este lugar, conviene recordarlo, nace de una crisis sanitaria a finales del siglo XVIII, porque el cementerio de los Inocentes (Cimetière des Saints-Innocents) estaba saturado y su estado amenazaba la salud de los parisinos.
En 1786, la ciudad decidió trasladar los restos de seis millones de habitantes a las antiguas canteras de piedra caliza de la Tombe-Issoire.
Inicialmente fue un simple depósito de huesos sueltos, y no fue hasta 1810, cuando el inspector general de canteras, Louis-Étienne Héricart de Thury, transformó aquel depósito caótico de huesos en una macabra arquitectura de muros decorativos, pilares de tibias y placas con inscripciones filosóficas.
“¿Dónde está la muerte? Siempre delante o detrás, en el momento en que llega, ya se ha ido”, reza una de ellas.
El paso del tiempo, sin embargo, no perdona ni siquiera a los muertos, dos siglos de visitantes habían aportado humedad, dióxido de carbono y un desgaste físico que amenazaba la integridad de las estructuras óseas. A ello se sumaba una obsolescencia técnica crítica: el sistema eléctrico apenas había cambiado desde 1974.
Y la respuesta del Ayuntamiento de París fue un plan de restauración articulado en tres fases, cuya inversión total ha alcanzado los 5,5 millones de euros.
- La primera etapa, iniciada en otoño de 2023, se centró en la llamada Haya de los Mártires de Septiembre, uno de los conjuntos de cráneos y tibias más delicados del recorrido. La intervención consolidó su estructura sin borrar su impronta histórica.
- Entre 2024 y 2025 se restauraron otras dos hagues (los pilares decorativos de huesos), completando así la conservación a largo plazo del osario.
- La tercera fase, ejecutada entre 2025 y 2026, ha sido la más profunda: renovación completa de las instalaciones técnicas (iluminación, ventilación, control ambiental), con un doble foco -preservar los restos y mejorar la experiencia del visitante- que hasta hace una década parecía contradictorio.
Las fuerza de las catacumbas está en la penumbra, en el eco de los pasos y en la certeza de que cada pared está hecha de trozos de vidas pasadas sin nombre exacto
El visitante que desciende hoy percibe el cambio en los detalles, y su recepción se ha reformado por completo; el enorme mostrador de taquilla ha desaparecido, ya que las reservas se realizan principalmente en línea y la venta presencial solo ofrece entradas para los siete días siguientes (una medida contra el fraude).
Los techos siguen siendo bajos -los más altos deben inclinar la cabeza-, y el suelo de tierra de algunos tramos ha sido sustituido por losa de hormigón para facilitar el tránsito. Aunque no ocurre así en todas partes, y pese a las obras, el lugar sigue sin ser accesible para personas con movilidad reducida, la fragilidad arqueológica impide instalar la infraestructura necesaria.
La gran novedad, sin embargo, es la nueva escenografía, con una iluminación LED renovada se destacan detalles que antes pasaban inadvertidos en la galería de los huesos, todo ello sin perder esa penumbra suave que alimenta la atmósfera de misterio que muchos visitantes esperan.
Los paneles explicativos han sido actualizados, la señalización es más clara y se han incorporado dispositivos digitales interactivos. Sobre todo, se ha estrenado una audioguía multilingüe (francés, inglés, español y alemán), incluida en el precio de la entrada, que narra la historia de las catacumbas en voz del propio Héricart de Thury, acompañado de personajes ficticios.Veinte secuencias que se activan automáticamente a lo largo del recorrido, y que el visitante es libre de utilizarlas o no.
Los precios se mantienen en un rango acorde a la singularidad del sitio: 31 euros para la tarifa completa, 25 euros para la tarifa reducida. Las entradas, previsiblemente, se agotan con rapidez, por lo que sigue siendo recomendable sacarlas con antelación.
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