Menos agosto, más 'shoulder season': las reservas tumban el dominio del verano

El crecimiento de las reservas fuera de temporada alta consolida un viajero que ajusta el gasto en el vuelo y eleva la inversión en hotel y servicios

Menos agosto, más 'shoulder season': las reservas tumban el dominio del verano

La demanda turística europea está cambiando de calendario y también de prioridades de gasto. En los cinco mercados clave de Lastminute -Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y España-, las salidas fuera de los meses punta ganan terreno mientras más viajeros desplazan sus escapadas al otoño, al invierno y al arranque del año. El movimiento responde a una búsqueda de menor saturación, tarifas más contenidas y más margen para decidir dónde merece la pena gastar. En paralelo, se afianza un patrón de compra cada vez más visible: abaratar el vuelo con compañías low cost para destinar más presupuesto al alojamiento, al seguro, a los traslados o a otros servicios vinculados a la comodidad del viaje. En este contexto, el mapa de destinos también se mueve y España gana peso en el nuevo reparto de la demanda turística europea, con repuntes de Baleares, Canarias y la Costa del Sol.

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La temporada alta sigue siendo central en el negocio turístico, pero ya no monopoliza la demanda como hasta hace pocos años. Los datos de Travel Horizons 2026, elaborados a partir de las salidas registradas por Lastminute en sus mercados europeos principales, muestran que los viajes en shoulder season ya representan casi una de cada cuatro salidas y que buena parte de ese volumen corresponde además a producto vacacional clásico: el 55% son escapadas de sol y playa. La lectura es clara: el viajero no renuncia al verano, pero cada vez más lo desplaza fuera del verano.

El viaje se sale de agosto

El cambio de fondo se ve con claridad en los meses posteriores al pico estival. Septiembre registró un crecimiento del 7%, octubre del 12% y noviembre del 23%, una tendencia que además se prolongó en diciembre, con un avance del 22% interanual. El fenómeno apunta a una demanda menos concentrada en las semanas tradicionales de vacaciones y más dispuesta a repartir sus escapadas a lo largo del calendario.

Viajar en agosto ya no es lo que era: Europa cambia las reservas de vacaciones
Las reservas europeas están cambiando de patrón y saliéndose de la temporada alta. Fuente: Adobe Stock

Ese desplazamiento no responde solo a una lógica de ahorro. El propio informe vincula el auge de estos viajes a una planificación más medida, en la que pesan la menor presión turística, el acceso a mejores precios y la posibilidad de mantener el producto vacacional de sol y playa en un contexto más tranquilo. No es casual que la mayoría de estas reservas fuera de temporada alta sigan ligadas al litoral.

Otoño e invierno dejan de ser temporada de espera

La desestacionalización no termina en el tramo posterior al verano. El arranque de 2026 también refleja un avance de la demanda en meses tradicionalmente más débiles: enero creció un 17% y febrero un 6% interanual en los mercados analizados.

El informe atribuye este comportamiento al atractivo de una escapada temprana con menos aglomeraciones y precios más bajos que en Navidad.

A la vista de los datos del informe, la demanda no desaparece fuera de la temporada alta, sino que se redistribuye. Las reservas empiezan a activarse en momentos antes considerados secundarios, lo que obliga a agencias, aerolíneas y hoteles a trabajar con una lógica menos dependiente del pico de verano y más orientada a capturar ventanas de consumo repartidas durante todo el año.

El mapa de destinos también se mueve

El cambio en la demanda también reconfigura los destinos. En el segmento de escapadas urbanas, Europa del Este concentra algunos de los mayores crecimientos, con Gdansk (+97%) y Bucarest (+71%) a la cabeza, seguidas de Cracovia (+58%) y Riga (+40%). Son ciudades que ganan atractivo en un contexto marcado por precios más competitivos, menor saturación y una búsqueda creciente de alternativas a los circuitos tradicionales.

España sale ganando

En paralelo, España refuerza su posición en este nuevo escenario: concentra cinco de los diez destinos con mayor crecimiento, entre ellos Mallorca (+16% interanual), Tenerife (+45%), Lanzarote (+57%), Gran Canaria (+45%) y la Costa del Sol (+76%). El dato apunta a que el país no solo mantiene su atractivo en la demanda europea, sino que también se beneficia del desplazamiento de las reservas hacia periodos menos tensionados y de una preferencia creciente por destinos consolidados.

Viajar en agosto ya no es lo que era: Europa cambia las reservas de vacaciones
Mallorca es uno de los destinos con mayor crecimiento de demanda. Fuente: Adobe Stock

Por mercados, el comportamiento es desigual. Los italianos impulsan el turismo doméstico en Cerdeña (+17%) y Sicilia (+30%); los franceses refuerzan Canarias; los alemanes intensifican su demanda hacia la Costa del Sol (+76%); y los españoles amplían su radio con destinos como Malta (+238%) y Berlín (+129%).

Low cost para volar, más gasto en destino

El cambio de calendario se acompaña de una nueva lógica de gasto. En 2025, el 72% de las reservas en hoteles de 4 estrellas o más se combinaron con aerolíneas low cost, mientras este tipo de alojamientos creció un 8% interanual. La pauta refleja una priorización clara: reducir el coste del vuelo para preservar el nivel del alojamiento y otros elementos de la experiencia.

Se trata de una tendencia en el que el viajero que redistribuye el presupuesto. El precio del billete actúa como palanca de ahorro, pero el alojamiento gana peso como espacio donde mantener o elevar el nivel de confort.

El extra deja de ser opcional

El gasto complementario refuerza esta tendencia. Los clientes que añadieron al menos un servicio extra crecieron un 14% en 2025 y un 9% en los primeros meses de 2026. Entre las categorías con mayor avance figuran la selección de asiento (+101%), el embarque prioritario (+30%), los seguros (+17%) y los traslados (+13%).

Más que contención, lo que se observa es una redistribución del presupuesto: el viajero decide con mayor precisión dónde ahorrar y dónde mantener el gasto. El extra deja así de ser un añadido prescindible para convertirse en parte de una compra más calculada, ligada a comodidad, flexibilidad y control sobre la experiencia.

Un calendario más repartido y un gasto más selectivo

El avance de las reservas fuera de agosto y el cambio en la composición del gasto apuntan a una transformación estructural. La temporada alta pierde peso relativo frente a una demanda más flexible, que reparte sus viajes a lo largo del año y prioriza el valor percibido por encima de la fecha tradicional de vacaciones.

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