El hotel Meliá Castilla de Madrid acogerá el evento el próximo 8 de mayo

El exagente de la CIA que participará en el Foro Hosteltur: "Vamos a un mundo más inestable"

El especialista en geopolítica Björn Beam, de la consultora Arcano Research, hablará sobre el mapa de riesgos en 2026, en un mundo marcado por la desglobalización y la desinformación impulsada por la IA

El exagente de la CIA que participará en el Foro Hosteltur: "Vamos a un mundo más inestable"

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El Foro Hosteltur 2026 que tendrá lugar el próximo 8 de mayo contará con un ponente atípico, un exoficial de la CIA, la agencia de espionaje de Estados Unidos. Björn Beam, analista geopolítico sénior de la consultora Arcano Research, impartirá la conferencia bajo el título "Mapa de riesgos 2026: geopolítica, desglobalización e IA en una economía fragmentada". Björn Beam, que estuvo destinado en varias regiones del mundo y también en la Casa Blanca, hoy asesora a países de la OTAN y a compañías multinacionales sobre cómo construir estrategias resilientes ante disrupciones digitales y geopolíticas. El encuentro se celebrará el próximo viernes 8 de mayo en el hotel Meliá Castilla de Madrid, a partir de las 09:30 horas.

la inestabilidad geopolítica que vemos hoy en el mundo es ya estructural
Björn Beam trabaja en la actualidad como analista especializado en geopolítica para la firma Arcano Research. Fuente: Björn Beam.

¿Qué aspectos puede contarnos sobre su carrera en la CIA?

Mi trayectoria ha sido un poco atípica, incluso para lo que suele ser habitual en un exagente de la CIA. Entré en el mundo de la inteligencia trabajando en operaciones encubiertas de carácter militar, persiguiendo a los principales líderes de Al Qaeda y de otras organizaciones terroristas. Posteriormente, me centré en el análisis de los programas nucleares, de misiles y de armamento convencional de Corea del Norte, para trabajar después en operaciones especiales contra cárteles de la droga en México, dentro de una unidad que integraba capacidades de inteligencia y operativas de distintas agencias.

¿También estuvo destinado en la Casa Blanca?

Concluí mi carrera en inteligencia con un nombramiento no político en el equipo del Presidential Daily Briefing, el reducido grupo encargado de preparar y presentar cada mañana al presidente de EEUU la evaluación de inteligencia más sensible del mundo. Este puesto me proporcionó una perspectiva privilegiada sobre cómo se filtra, se prioriza y se comunica el riesgo geopolítico en el más alto nivel de toma de decisiones.

¿Vive actualmente en España?

Llevo varios años viviendo en España y elegí Madrid a propósito. Se encuentra en un punto de confluencia entre dinámicas europeas, norteafricanas y latinoamericanas, lo que la convierte en una base idónea para el tipo de asesoramiento que realizo en la actualidad.

¿Qué retos plantea su trabajo a la hora de asesorar a empresas privadas en cuestiones geopolíticas?

El salto de la inteligencia al sector privado tampoco está exento de retos. En el ámbito público cuentas con acceso a información clasificada y con una cadena de mando muy definida. En el sector privado, el entorno informativo es más fragmentado y el desafío radica en traducir la complejidad geopolítica a un lenguaje y unos marcos que permitan a consejos de administración, inversores y equipos operativos tomar decisiones ágiles y concretas.

La mayoría de las empresas gestionan con solvencia el riesgo financiero, pero el geopolítico sigue siendo un ámbito poco desarrollado. Mi trabajo consiste en cerrar esa brecha: ayudar a las organizaciones a tomar conciencia de la situación y dotarlas del marco de decisión necesario para operar con confianza en un entorno en el que los shocks geopolíticos influyen cada vez más en los resultados empresariales.

Los libros de geopolítica tienen cada vez más presencia en las librerías y algunos autores, como Tim Marshall o Robert D. Kaplan, han alcanzado cotas de popularidad muy altas en los últimos años. ¿Por qué cree que la geopolítica despierta ahora más interés?

La geopolítica ha pasado de ser una disciplina bastante de nicho a convertirse en la lente con la que muchos intentan entender un mundo en plena transformación. Que hoy genere tanto interés no es solo una cuestión de curiosidad, sino que refleja una toma de conciencia más amplia: varias de las ideas que sustentaron el orden posterior a la Guerra Fría ya no se dan por sentadas. La creencia de que la globalización era irreversible, de que la democracia liberal se expandiría de forma natural o de que la interdependencia económica actuaría como freno a los conflictos… todas ellas se han visto cuestionadas -cuando no directamente desmentidas- en la última década.

La guerra de Rusia en Ucrania, la rivalidad tecnológica entre EEUU y China, el uso de la energía como arma o la fragmentación de las cadenas de suministro han convertido el conocimiento geopolítico en una necesidad práctica. Autores como Marshall o Kaplan ayudaron a abrir esa puerta, pero el verdadero motor ha sido otro: ciudadanos, inversores y directivos han entendido que la geografía, el poder y la diplomacia influyen directamente en su día a día, desde el precio de la energía hasta la seguridad de sus datos.

Lo que estamos viendo es mucho más que una moda editorial; es un reajuste de mayor calado. Estamos pasando de un mundo que creíamos estable a otro que necesitamos entender. El siguiente paso es incorporar este tipo de pensamiento en ámbitos en los que no ha estado presente hasta ahora, como la estrategia corporativa, la planificación urbana, la gobernanza tecnológica o la adaptación al cambio climático.

El turismo es un sector especialmente sensible a la inestabilidad internacional. ¿Cree que vamos hacia un mundo más inestable?

Sinceramente, sí. Y además la inestabilidad que vemos hoy es estructural: va a seguir ahí independientemente de un resultado electoral concreto o de un acuerdo de paz puntual. Durante mi etapa en inteligencia, las amenazas que analizábamos solían concentrarse en regiones específicas o estar vinculadas a actores concretos.

¿Y hoy?

Hoy el panorama es distinto: la rivalidad geopolítica, la disrupción climática, la desinformación impulsada por IA y la fragmentación económica avanzan al mismo tiempo y se refuerzan mutuamente. Una escalada militar en una región puede disparar el precio de la energía y alterar los flujos de viaje en cuestión de días. Un ciberataque contra infraestructuras portuarias o aeroportuarias puede paralizar corredores turísticos en todo un continente.

¿Qué puede hacer el sector turístico frente a estos riesgos?

Para el sector de los viajes y la hostelería, esto tiene una implicación muy clara: no basta con reaccionar cuando la crisis ya ha estallado, porque los acontecimientos se producen a toda velocidad. Las empresas y destinos que estarán mejor posicionados serán aquellos que ya estén incorporando planificación por escenarios, diversificación geográfica y monitorización geopolítica en tiempo real en sus operaciones. La inestabilidad se ha convertido en una característica permanente del entorno global, y la ventaja competitiva la tendrán quienes desarrollen la capacidad de anticiparse y adaptarse con rapidez y con confianza.

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