Los vinos premiados por expertos que esconden bodegas perfectas para viajar
Publicada 10/05/26
Añadir HOSTELTUR en GoogleLos premios Guía Vinos Gourmets 2026 señalan algunos de los vinos y bodegas más reconocidos del año, pero también dibujan un mapa útil para quienes buscan experiencias de enoturismo en España. España es uno de los grandes países del vino, pero el interés del viajero ya no se limita a elegir una botella. Cada vez más visitantes buscan conocer el origen: recorrer viñedos, entrar en bodegas, participar en catas guiadas y entender cómo el paisaje, el clima y la tradición influyen en cada copa.
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Los premios de la 41.ª Guía Vinos Gourmets 2026, elegidos por los lectores de la publicación, permiten mirar el vino español más allá de la botella.
Entre los reconocimientos aparecen bodegas vinculadas a destinos enológicos consolidados, como Rías Baixas, Somontano, Cigales, Jumilla, Rioja, Jerez o el Penedès
El resultado es un mapa útil para quienes buscan una escapada con el vino como hilo conductor. Cada premio señala una etiqueta, pero también una bodega, una denominación de origen y un territorio que puede recorrerse a través de catas, visitas guiadas, maridajes, viñedos o propuestas gastronómicas.
El enoturismo se ha consolidado como una forma de viajar que combina cultura, paisaje y producto local
La experiencia puede empezar con una copa, pero suele ir más allá: salas de barricas, arquitectura bodeguera, talleres, hoteles entre viñedos, actividades de vendimia o recorridos por comarcas que han construido parte de su identidad alrededor del vino.
Ese atractivo explica por qué muchas bodegas han dejado de ser espacios reservados a profesionales o compradores. Hoy funcionan también como destinos turísticos, especialmente en zonas rurales que han encontrado en el vino una vía para diversificar su economía y atraer visitantes fuera de la temporada alta.
España cuenta con unas 70 denominaciones de origen vitivinícolas, lo que convierte al país en un destino especialmente diverso para este tipo de turismo. Para el viajero, la ventaja es que no existe una única forma de practicarlo: puede ser una ruta rural, una visita cultural, una escapada gastronómica, una experiencia de vendimia o un viaje centrado en arquitectura y paisaje.
El auge del enoturismo responde, además, a una tendencia más amplia: la búsqueda de experiencias con identidad local, menos masificadas y vinculadas al territorio.
En ese contexto, las bodegas se han convertido en una puerta de entrada a comarcas que no siempre aparecen en los circuitos turísticos más evidentes.
Mejor blanco joven: Mar de Frades
En Rías Baixas, Mar de Frades aparece reconocida por su blanco joven, un albariño asociado al paisaje atlántico del Val do Salnés. La bodega se encuentra en la orilla de la ría de Arousa, en Pontevedra, y se presenta como una propuesta de enoturismo para amantes del albariño.
La visita permite acercarse al proceso de elaboración de este vino gallego, desde el viñedo hasta la sala de cata. Además, la bodega forma parte de Wineries for Climate Protection y comunica medidas vinculadas a energías renovables, residuo cero, fertilización orgánica y apoyo a productores locales.
El vino premiado destaca por su perfil fresco y atlántico, con un precio habitual situado entre los 15 y los 18 euros.
Mejor blanco con crianza: Enate Chardonnay Fermentado en Barrica
En Aragón, Enate sitúa el foco en la Denominación de Origen Somontano, una zona donde el vino convive con el paisaje prepirenaico, la gastronomía local y el arte contemporáneo. La bodega propone visitas por sus viñedos, sala de barricas y espacios vinculados a su colección artística.
Su Chardonnay fermentado en barrica ha sido reconocido como mejor blanco con crianza. Es un vino que une el carácter de la variedad con notas de crianza, y que refuerza la imagen de Enate como una de las bodegas españolas donde la experiencia no termina en la cata.
El precio de este vino fermentado en barrica es de 20,25 € en la web de su bodega, llegando a 18 euros en algunas páginas especializadas.
Mejor rosado: Sinfo, de Bodegas Sinforiano
Cigales entra en el mapa enoturístico a través de Bodegas Sinforiano, ubicada en Mucientes, Valladolid. La bodega ofrece visitas guiadas, catas y venta directa, lo que la convierte en una parada accesible para quienes quieran acercarse a una denominación muy vinculada al rosado.
Su vino Sinfo está elaborado con una mezcla de Tempranillo, Verdejo y Albillo. Presenta aromas suaves de melocotón, notas florales próximas a la violeta y matices anisados de hinojo. La bodega combina elaboración tradicional con técnicas actuales para crear un rosado fresco que se ha consolidado como una referencia dentro de la DO Cigales.
Para el viajero, la visita permite descubrir una comarca castellana marcada por pueblos vitivinícolas, bodegas familiares y una ubicación cómoda dentro de las rutas de vino de Castilla y León. La botella puede encontrarse en webs especializadas por unos 5,99 euros.
Mejor tinto joven: Juan Gil Etiqueta Amarilla
En Jumilla, Bodegas Juan Gil conecta el viaje con la Monastrell, la variedad más representativa de esta zona murciana. La bodega abre sus puertas a visitantes interesados en conocer su historia, sus viñedos y el proceso de elaboración de sus vinos.
El Juan Gil Etiqueta Amarilla se elabora con uvas procedentes de viñedos situados en los alrededores de la bodega, a unos 700 metros de altitud, al noreste de Jumilla. Es un tinto joven de nariz potente, limpia y compleja, con aromas de fruta madura y recuerdos de madera nueva.
Para el viajero, Jumilla ofrece una experiencia enoturística menos masificada que otras denominaciones más conocidas, marcada por paisajes secos, viñedos de altura y una identidad vitícola muy ligada al territorio. La botella figura en la web oficial de la bodega por 7,41 euros.
Mejor tinto con crianza: Lan Reserva
La Rioja sigue siendo una de las grandes referencias del turismo del vino en España. Bodegas LAN, reconocida por su LAN Reserva, forma parte de un territorio donde visitar bodegas es ya una experiencia consolidada, con propuestas que combinan paisaje, gastronomía, arquitectura y cultura vinícola.
El vino premiado es un DOCa Rioja elaborado con tempranillo, mazuelo y garnacha procedentes de viñedos seleccionados de Rioja Alta y Rioja Alavesa, con edades de entre 20 y 30 años y suelos arcilloso-calcáreos. En nariz, destacan las frutas negras y del bosque, junto a notas de vainilla y especias aportadas por la crianza.
Para el viajero, esta etiqueta funciona como una puerta de entrada a una comarca que lleva años atrayendo a quienes quieren conocer el origen de algunos de los tintos más reconocidos del país. En la web oficial de la bodega, la botella tiene un precio de 14,35 euros.
Mejor espumoso: Codorníu Ars Collecta Blanc de Noirs Brut Reserva
En el Penedès, Codorníu aporta la dimensión histórica del cava. Su Ars Collecta Blanc de Noirs Brut Reserva recuerda el peso de una de las casas más conocidas del sector, en una comarca donde las visitas a cavas, los recorridos subterráneos y la cercanía a Barcelona han impulsado el turismo enológico durante décadas.
Este espumoso combina las variedades Pinot Noir, Xarel·lo y Trepat, una mezcla que da lugar a un cava de perfil fresco, ácido y elegante. Para el viajero, el Penedès funciona como una escapada accesible donde el cava se entiende desde la bodega, el paisaje y la tradición elaboradora.
La botella está disponible en la tienda online de la bodega por 18,95 euros.
Mejor generoso: Fernando de Castilla Oloroso Antique y Tío Pepe
Jerez de la Frontera completa el mapa con dos nombres vinculados a los vinos generosos: Fernando de Castilla y González Byass, responsable de Tío Pepe. Aquí la experiencia enoturística tiene una personalidad propia, marcada por bodegas monumentales, criaderas y soleras, cascos históricos y una cultura del vino que convive con la gastronomía y el patrimonio urbano.
En esta categoría, la Guía Vinos Gourmets reconoce un empate entre el Fernando de Castilla Oloroso Antique, de la bodega Fernando de Castilla, y Tío Pepe, uno de los grandes iconos de la denominación jerezana. Este último, elaborado por González Byass, procede de uva Palomino Fino y pasa al menos cuatro años en bota de roble americano mediante crianza biológica.
Para el viajero, Jerez propone algo más que una cata: una inmersión en una forma de elaborar y entender el vino que ha dado identidad internacional a la ciudad.
El Oloroso Antique tiene un precio aproximado de 40,90 euros, mientras que Tío Pepe suele encontrarse en webs especializadas por unos 7 u 8 euros.
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