El nuevo EES ha dejado de ser una sigla técnica para convertirse en un factor operativo de primer orden en los aeropuertos europeos. Desde que la Unión Europea lo declaró plenamente operativo el 10 de abril, el control biométrico de pasajeros aéreos extracomunitarios convive con picos de demanda, falta de personal y quioscos que no siempre funcionan. Resultado: colas más largas, conexiones tensionadas y vuelos perdidos para miles de viajeros en horas punta.
El sistema sustituye el sellado manual del pasaporte por registros digitales de entrada, salida o denegación para viajeros de terceros países en estancias cortas. En cada primer cruce se guardan imagen facial, huellas dactilares y datos del documento. Bruselas defiende que el cambio mejora la seguridad, detecta suplantaciones y controla mejor la regla de 90 días en 180 dentro del espacio Schengen común europeo desde abril de la Unión Europea.
Los primeros resultados de aplicar el EES
El dato oficial muestra la dimensión del despliegue. La Comisión Europea informó el 10 de abril de que, desde su introducción progresiva en octubre de 2025, el EES había registrado más de 52 millones de entradas y salidas, más de 27.000 denegaciones y más de 700 personas consideradas riesgo de seguridad. Esa eficacia estadística no elimina, sin embargo, el problema de capacidad en frontera aeroportuaria hoy en días punta.
La fricción aparece en el tiempo de proceso. La Comisión sostiene que, con el sistema funcionando a plena capacidad, registrar a un viajero lleva de media 70 segundos. ACI Europe y Airlines for Europe replican que en horas punta se han producido esperas de dos a tres horas en controles de pasaportes, incluso usando suspensiones parciales de la captura biométrica para aliviar los flujos reales diarios de muchas terminales europeas.
En algunos pasajeros se han producido colas en los controles biométricos. Fuente: Hosteltur
Los efectos ya han traspasado la incomodidad. ACI Europe citó vuelos afectados por pasajeros que no llegaron a embarcar: uno hacia Reino Unido salió con 51 viajeros menos y otro cerró puerta sin pasajeros, con doce aún pendientes 90 minutos después. Euronews documentó en Milán Linate un caso extremo: de 156 pasajeros reservados hacia Manchester, solo 34 embarcaron tras colas prolongadas en frontera ese día en pleno arranque operativo europeo.
España llega a esta prueba con una red aeroportuaria muy cargada. Para el Puente de Mayo, entre el jueves 30 de abril y el domingo 3 de mayo, Aena programó 27.077 vuelos
La presión no se reparte igual. Los aeropuertos españoles con más tráfico no Schengen, alto peso británico o gran volumen vacacional son los más sensibles. Ryanair aseguró el 30 de abril que las esperas ya superaban entre una y dos horas en Málaga, Alicante, Lanzarote, Tenerife Sur, Gran Canaria, Reus y Fuerteventura, atribuyéndolo a falta de personal, preparación insuficiente, quioscos escasos y caídas del sistema informático en pleno inicio de temporada.
La situación en los aeropuertos españoles
Los testimonios publicados en los últimos días refuerzan esa lectura operativa. The Guardian recogió el 30 de abril el caso de una familia que llegó a Málaga el 11 de abril y esperó dos horas y media con niños pequeños; el regreso fue peor, con tres horas y media en la cola de pasaportes. En Pisa, otra viajera relató cuatro horas de espera acumulada también en el arranque del sistema.
Barajas ofrece una foto más matizada. La Policía Nacional comunicó que durante Semana Santa gestionó más de 3.700 vuelos no Schengen y alrededor de 900.000 pasajeros sin incidencias relevantes, apoyada en refuerzos de personal. Ese balance no invalida las quejas posteriores, pero recuerda que el impacto depende de franjas horarias, llegadas simultáneas, dotación policial, funcionamiento de los equipos y diseño del flujo en terminales concretas de cada aeropuerto.
¿Se puede suspender la aplicación del EES?
Las organizaciones ACI Europe y A4E piden que los Estados puedan suspender total o parcialmente el EES cuando las esperas sean excesivas. Francia había reclamado margen para sus grandes aeropuertos antes del verano; Lisboa llegó a suspenderlo temporalmente por demoras graves, según Euronews. Grecia ha optado por aliviar la biometría a viajeros británicos esta temporada alta ante el pico turístico de verano próximo.
Para el sector turístico, el riesgo no está solo en la cola visible, sino en la percepción de fricción. Un pasajero que pierde un traslado, una conexión o una noche de hotel convierte un control fronterizo en coste reputacional del destino. Hoteles, receptivos y aerolíneas necesitan información temprana, coordinación con handling y mensajes realistas: llegar antes ayuda, pero no resuelve fallos estructurales del sistema por sí solo en temporada alta.
El EES aporta seguridad y trazabilidad, pero su despliegue pleno ha llegado antes de que todos los nodos aeroportuarios demostraran capacidad estable
En los aeropuertos europeos, y especialmente en los españoles con fuerte tráfico vacacional, el verano será la verdadera prueba. Si no hay flexibilidad, más personal y quioscos operativos, el control de pasaportes puede convertirse en cuello de botella turístico durante la temporada alta.
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