Artículo de opinión de la directora de Turismo, Cultura y Deporte de la CEOE
Tribuna de Inma Benito (CEOE): "La gran infraestructura social del turismo español"
Publicada 13/05/26
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"Hoy he tenido la oportunidad de participar en la parte pública de la Asamblea General de Hostelería de España. Un encuentro que volvió a evidenciar algo que a veces olvidamos: cuando hablamos de hostelería en España hablamos de mucho más que un sector económico.
Hablamos de una de las grandes infraestructuras sociales, económicas y culturales del país.
Bares, cafeterías, restaurantes, terrazas y mercados gastronómicos conforman una auténtica red de cohesión social, identidad cultural, actividad económica y competitividad turística.
Porque el verdadero diferencial competitivo de España probablemente reside en algo mucho más difícil de replicar: nuestra forma de vivir.
La hospitalidad cotidiana.
La vida compartida.
La capacidad de convertir experiencia social en valor económico y reputacional.
Pocas actividades explican mejor la relación entre turismo y sociedad que la hostelería. En ella convergen identidad cultural, empleo, convivencia, experiencia de destino y desarrollo económico local.
España cuenta con más de 300.000 establecimientos de hostelería y restauración y el sector genera alrededor de 1,8 millones de empleos directos, según datos de Hostelería de España. Pero más allá de las cifras, su gran fortaleza es otra: distribuir actividad económica, empleo y vida social por todo el territorio.
Y precisamente ahí aparece uno de los grandes debates pendientes sobre el futuro del turismo español.
El turismo no puede seguir analizándose en silos. No es únicamente un sector económico; es una política transversal de país que impacta en vivienda, movilidad, energía, empleo, comercio, conectividad, planificación urbana o equilibrio territorial
La hostelería probablemente representa mejor que ningún otro sector esa interdependencia.
Porque un bar depende del turismo, sí, pero también de la regulación, de la fiscalidad, de los costes energéticos, de la formación, de la movilidad urbana o del acceso a vivienda para los trabajadores.
Pensar el turismo de forma holística significa entender que la competitividad turística no se juega solo en campañas de promoción, sino en la calidad integral del ecosistema económico y social que sostiene tanto la experiencia del visitante como la vida del residente.
Y en ese ecosistema la hostelería ocupa una posición central.
La gastronomía, de hecho, se ha convertido en uno de los grandes motores del gasto turístico internacional. El viajero actual ya no busca únicamente visitar lugares; busca vivir el destino.
Y España cuenta con una enorme ventaja competitiva: su gastronomía funciona como experiencia cotidiana, accesible y profundamente vinculada a la identidad local.
Eso multiplica su capacidad de generación de valor.
Además, la hostelería conecta agricultura, pesca, comercio local, industria agroalimentaria, cultura, tradición, creatividad e innovación. Y contribuye directamente a tres grandes objetivos estratégicos del turismo español: desestacionalización, diversificación y desterritorialización.
Desestacionalización, porque la experiencia gastronómica genera actividad durante todo el año.
Diversificación, porque amplía el valor añadido del destino incorporando cultura, bienestar y experiencia social.
Y desterritorialización, porque permite redistribuir flujos turísticos hacia municipios y territorios menos saturados.
Especialmente en la España rural, los bares cumplen además funciones de cohesión comunitaria difíciles de sustituir. Son espacios de convivencia, encuentro y vida colectiva.
Cuando un pueblo pierde su bar, rara vez pierde solo un negocio.
Pierde parte de su vida social.
Ahora bien, preservar ese valor no significa inmovilismo.
La gran pregunta estratégica no es si la hostelería española debe transformarse, sino cómo hacerlo sin destruir precisamente aquello que la hace diferencial.
Y ahí aparece uno de los conceptos clave del futuro turístico europeo: la sostenibilidad rentable.
No habrá transformación sostenible sin empresas sostenibles.
La modernización del sector pasa por combinar tradición y transformación: digitalización útil, eficiencia energética, formación, dignificación del talento, simplificación regulatoria e inteligencia turística basada en datos
Pero también pasa por comprender que la competitividad turística no puede desligarse de políticas de vivienda, infraestructuras, movilidad o conectividad.
En definitiva, se trata de evolucionar desde un modelo basado únicamente en volumen hacia otro basado en valor, productividad y sostenibilidad 360º: económica, social, medioambiental y tecnológica.
La buena noticia es que España parte con una ventaja extraordinaria.
Mientras muchos destinos intentan fabricar artificialmente autenticidad, España sigue teniendo algo genuino: vida compartida.
Eso que sucede alrededor de una barra y una mesa.
Eso que convierte la hostelería en mucho más que un sector económico.
La convierte en una de las grandes infraestructuras sociales del turismo español.
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