La medida es temporal, tras esperas que se alargan hasta cuatro horas
EES: El puerto de Dover suspende controles biométricos tras registrarse colas récord en ferris
Terminales incompletos y procesos manuales se apuntan como desencadenantes de la congestión
Publicada 25/05/26 14:00h
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El puerto de Dover volvió este fin de semana a convertirse en el punto crítico de la movilidad turística entre Reino Unido y Europa continental. La policía fronteriza francesa suspendió temporalmente los controles biométricos del EES después de que miles de pasajeros acumularan esperas antes de embarcar en ferris hacia Calais. El episodio confirma que la digitalización fronteriza, sin capacidad operativa suficiente, puede trasladar el cuello de botella directamente al viajero.
El problema no fue solo la afluencia del puente británico, sino el rendimiento del sistema. Las nuevas exigencias de huellas y reconocimiento facial provocaron colas de hasta cuatro horas; parte de los terminales aún no estaban plenamente instalados y los agentes tuvieron que procesar datos de forma manual. Al volver a controles convencionales, las esperas bajaron a unos 45 minutos, con unos 18.000 viajeros previstos en el fin de semana, según informa The Times.
Prueba del EES fallida en Dover
El EES, plenamente operativo desde el 10 de abril, sustituye el sellado manual del pasaporte por registros digitales para nacionales no comunitarios que viajan por corta estancia al espacio Schengen. Bruselas lo presenta como un sistema más seguro y eficiente, pero su primera prueba real en Dover evidencia una tensión conocida para el turismo: cada segundo añadido en frontera se multiplica cuando coinciden coche, ferry, familia, equipaje, calor, personal limitado, hora punta y temporada alta.
Dover no es un caso aislado. En Francia, ADP ha pedido suspender el despliegue en Charles de Gaulle y Orly durante los picos de junio a agosto; Lisboa ya paralizó el EES durante tres meses tras esperas de hasta siete horas. Grecia niega exenciones por nacionalidad, pero permite apagar escáneres en aeropuertos congestionados, lo que en la práctica suaviza parcialmente los controles biométricos para preservar la fluidez turística en plena campaña estival, sin cerrar fronteras.
La presión desde el sector aéreo
Entre las aerolíneas, Ryanair ha escrito a gobiernos de los 29 países EES para pedir la suspensión hasta septiembre, mientras easyJet advierte de que las colas pueden desincentivar viajes a destinos como España. ACI Europe, Airlines for Europe e IATA reclaman a la Comisión que los Estados puedan suspender total o parcialmente el sistema hasta octubre, si la operativa amenaza con colapsar en verano y dañar la experiencia del pasajero en aeropuertos y puertos.
Cabe tener en cuenta que el mercado británico sigue siendo decisivo y cualquier fricción en origen afecta a reservas de última hora, paquetes familiares, escapadas urbanas y conectividad marítima o aérea. Por tanto, la cuestión ya no es si el control biométrico llegará, sino cómo se gestiona. Si Dover se repite en verano, la eficiencia prometida por el EES puede convertirse en un coste reputacional para Europa y sus destinos turísticos del continente.
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