¿Qué ocurre si a un piloto le da un infarto durante un vuelo?
Publicada 26/05/26 12:07h
Añadir HOSTELTUR en GoogleLo último que quieren o esperan los pasajeros es que un piloto sufra una urgencia médica durante un vuelo. La sola idea de que la persona que dirige el avión pueda desplomarse en plena ruta provoca inquietud entre muchos viajeros, especialmente cuando se encuentra a miles de metros de altura y lejos de cualquier aeropuerto. Sin embargo, aunque pueda parecer una situación propia de una película, la aviación comercial lleva años preparada para actuar ante escenarios así.
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Eso fue precisamente lo que ocurrió el pasado 22 de mayo en un vuelo que había despegado desde Tenerife con destino a Birmingham, en Reino Unido. Según informaron medios británicos, el piloto del vuelo LS1266 de la compañía Jet2 comenzó a encontrarse mal durante el trayecto y terminó sufriendo un infarto en pleno vuelo. La tripulación pidió ayuda médica entre los pasajeros mientras el avión, un Airbus A321 con 220 personas a bordo, se desviaba hacia el aeropuerto de Oporto, en Portugal, para realizar un aterrizaje de emergencia.
Nada más tocar tierra, los servicios sanitarios acudieron hasta la aeronave para atender al comandante, que posteriormente fue trasladado a un hospital de la ciudad portuguesa. Mientras tanto, los pasajeros permanecieron dentro del avión durante más de una hora esperando instrucciones. Aunque el momento generó tensión, el aterrizaje se produjo con normalidad y sin incidentes entre los viajeros.
Casos como este despiertan una duda frecuente entre quienes vuelan. ¿Qué ocurre realmente si un piloto queda incapacitado durante el trayecto? La respuesta es más tranquilizadora de lo que muchos imaginan. En España y en toda la Unión Europea las normas obligan a que los vuelos comerciales operen siempre con al menos dos pilotos plenamente cualificados en cabina. Eso significa que, si uno de ellos no puede continuar, el otro puede asumir el mando del avión de inmediato y completar el vuelo o aterrizar en el aeropuerto más cercano.
A partir de ese momento se activa un protocolo muy definido. El copiloto toma el control de la aeronave y comunica la emergencia al control aéreo, que concede prioridad absoluta para facilitar un aterrizaje rápido y seguro. Mientras tanto, la tripulación de cabina intenta mantener la calma entre los pasajeros y solo informa de lo necesario para evitar escenas de pánico dentro del avión.
Los auxiliares de vuelo también están preparados para responder ante emergencias médicas. La normativa europea obliga a que las aeronaves lleven material sanitario a bordo y muchas compañías incluyen desfibriladores para actuar en casos graves. Además, cuando ocurre una situación así, es habitual que la tripulación solicite ayuda a médicos o sanitarios que viajen entre los pasajeros.
Detrás de cada vuelo existe también un control constante sobre la salud de los pilotos. Para poder volar necesitan superar revisiones médicas periódicas muy exigentes que incluyen controles cardiovasculares, pruebas de visión, audición y evaluaciones psicológicas. Aun así, las autoridades recuerdan que el riesgo cero no existe. Lo que sí destacan es que este tipo de situaciones son extremadamente raras y que los sistemas de seguridad están preparados para garantizar que el avión pueda aterrizar de forma segura incluso en el peor escenario posible.
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