La playa de las Palomitas vuelve a tener rodolitos: más de una tonelada regresa al mar tras años de expolio
La playa más robada de Fuerteventura recupera más de un millón de rodolitos gracias a sus vecinos
Publicada 28/05/26
Añadir HOSTELTUR en GoogleHubo un momento en que la playa de las Palomitas de Fuerteventura dejó de parecerse a sí misma. El continuo expolio al que la expusieron las redes sociales dejó a este enclave del municipio de La Oliva casi sin rodolitos. Lo que empezó como un fenómeno viral -cientos de miles de publicaciones bajo el hashtag #popcornbeach- acabó vaciando, puñado a puñado, uno de los ecosistemas más singulares del litoral canario.
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La Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de La Oliva ha recuperado, con la ayuda ciudadana, más de una tonelada de rodolitos para devolverlos a su medio natural en la playa de El Hierro, entre Majanicho y Corralejo, más conocida como la playa de las Palomitas.
Es el resultado de años de campaña de sensibilización que han logrado algo poco habitual, que sean los propios vecinos quienes llamen a la puerta de la administración para devolver lo que en su día se llevaron.
En muchos casos, quienes recogieron los rodolitos desconocían el papel que desempeñan dentro del ecosistema marino y simplemente los utilizaron como un elemento decorativo.
Jardines, patios, maceteros... Las formaciones marinas acabaron ornamentando casas del municipio durante años, antes incluso de que las redes sociales las hicieran famosas. Antes del fenómeno viral, vecinos y vecinas de La Oliva ya las habían utilizado como ornamento en sus hogares, y muchos de ellos han decidido devolverlos a su lugar.
Qué son exactamente los rodolitos
No son piedras ni coral muerto. Los rodolitos son organismos vivos formados por algas rojas coralinas que precipitan carbonato de calcio en sus paredes celulares, dándoles ese aspecto pétreo y redondeado que recuerda, efectivamente, a una palomita de maíz.
Al no estar fijos al fondo marino, las corrientes los arrastran y les permiten crecer de forma esférica por todos sus lados. En Canarias se desarrollan entre los 15 y los 100 metros de profundidad, y los que llegan a las playas del norte de Fuerteventura proceden del espectacular bosque de rodolitos del Estrecho de la Bocaina, entre Lanzarote y Fuerteventura.
Su papel en el ecosistema es fundamental, ya que sus estructuras irregulares crean refugios para decenas de especies de moluscos, crustáceos y larvas de peces, convirtiéndose en criaderos naturales que garantizan la biodiversidad de toda la zona costera. Además, ayudan además a fijar el CO₂ presente en la atmósfera y a retenerlo en el fondo del mar.
Crecen a un ritmo de apenas 1 o 2 milímetros al año, lo que los convierte en un recurso natural extremadamente frágil y no renovable a corto plazo.
Cada uno de esos nódulos blancos que caben en la palma de la mano puede tener más de medio siglo de vida
El daño que hizo la viralidad
Bajo el hashtag #popcornbeach, cientos de fotografías inundaron las redes sociales con manos sujetando puñados de rodolitos, dibujos con formas de corazón o el clásico recipiente de palomitas de cine repleto de estas formaciones. El resultado fue inmediato y devastador.
Según las fuentes gubernamentales, llegaron a desaparecer más de 120 kilos de rodolitos en poco más de un mes. Lo que había sido un rincón singular del litoral majorero se convirtió en destino de peregrinación masiva, y con ella llegó el expolio sistemático.
Educación antes que sanción
Lo que ha funcionado no ha sido únicamente la multa o la cartelería informativa, aunque ambas forman parte del proceso. Ha sido la educación ambiental sostenida en el tiempo. El alcalde de La Oliva, Isaí Blanco, lo explicó en estos términos al anunciar los resultados: "Muchos de los vecinos y turistas que han cogido los rodolitos de nuestras costas lo hacen por puro desconocimiento. A través de las campañas de concienciación ambiental no solo evitamos que se cojan estas formaciones marinas de las playas sino que, además, conseguimos que quienes ya lo han hecho, contacten con la Concejalía de Medio Ambiente para que se devuelvan de nuevo a su entorno natural".
El concejal de Medio Ambiente, David Fajardo, añadió: "Lo cierto es que estamos recogiendo los frutos de lo que ha sido una campaña de educación ambiental. A lo largo del tiempo hemos visto como estos elementos naturales han ido desapareciendo de nuestras costas para encontrarlos con fines decorativos en distintas casas del municipio".
Los vecinos han comenzado a ponerse en contacto con la Concejalía de Medio Ambiente, así como con guías ambientales o agentes de la Policía Local, para gestionar la devolución voluntaria. El Consistorio considera que esta respuesta ciudadana demuestra cómo la información y la educación ambiental pueden cambiar hábitos arraigados.
Desde el Ayuntamiento de La Oliva se hace un llamamiento a quienes visiten estas playas para que disfruten de los rodolitos en su entorno natural y, si los encuentran fuera de la orilla, contacten con la Concejalía de Medio Ambiente o con la Policía Local para facilitar su restitución.
La actuación, según el propio Consistorio, tiene un significado que trasciende a los rodolitos y apunta a algo más amplio, el respeto a cada uno de los elementos del entorno natural, tal y como recoge la Ley de Patrimonio Natural.
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