Análisis de Taiana González

Cuba entra en una fase crítica: ¿qué pasará con las empresas españolas?

Cuba entra en una fase crítica: ¿qué pasará con las empresas españolas?

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Cuba perdió un 55,8% de sus visitantes internacionales en los cuatro primeros meses de 2026, incluyendo buena parte de la temporada alta turística. Entre enero y abril la isla apenas recibió 328.608 viajeros extranjeros, una cifra que confirma el deterioro de uno de los sectores estratégicos para su economía. Sin embargo, la crisis que atraviesa el destino va mucho más allá del desplome de la demanda. La situación podría ir a peor a partir del próximo 5 de junio, cuando expire el plazo concedido por Estados Unidos para que las empresas extranjeras liquiden operaciones que involucren al conglomerado militar GAESA.

Las sanciones del Gobierno de Donald Trump llegan en un momento especialmente delicado para Cuba, no solo porque el país está lejos de los máximos turísticos alcanzados en 2018 y en 2019, sino por los graves problemas de abastecimiento, escasez de combustible, deterioro de infraestructuras, reducción de conexiones aéreas internacionales y una creciente pérdida de competitividad frente a otros destinos del Caribe.

GAESA y su vínculo con el turismo

GAESA es un conglomerado industrial y comercial cuyos activos equivalen al 40% del PIB cubano. Según un estudio del economista Pavel Vidal citado por EFE, el grupo “administra los principales flujos de divisas del país”, lo que lo convierte en el actor económico más influyente de Cuba.

El grupo tiene fuerte presencia dentro del turismo porque es dueño de gran parte de los hoteles (Grupo Gaviota), así como de agencias de viajes, servicios de transporte de viajeros, restaurantes y marinas, entre otros. Además, tiene intereses en el transporte aéreo (Aerogaviota) y terrestre (Transgaviota), la construcción (Almest), la organización de eventos (Palco), el sector financiero (Fincimex, Rafin, Banco Financiero Internacional) y la logística (Almacenes Universales, Transpak).

Impacto en las empresas turísticas

El ultimátum del 5 de junio puede tener un impacto relevante para las compañías españolas con inversiones en la isla. Actualmente siete cadenas españolas operan más de 25.000 habitaciones en los principales destinos cubanos y gran parte de los activos son del Grupo Gaviota, propietario de más de 110 hoteles en la Península de Guanahacabibes, Varadero, cayería norte de Villa Clara, Ciego de Ávila, Camagüey, Holguin, La Habana, Santiago de Cuba y Baracoa.

El hecho de que el brazo turístico de GAESA controle unas 50.000 habitaciones convierte a todas las cadenas con contratos de gestión en socias directas del conglomerado sancionado

Este fin de semana, el grupo canadiense Blue Diamond Resorts, que operaba 62 hoteles y más de 12.900 habitaciones, anunció su retirada inmediata de Cuba alegando las persistentes limitaciones operativas que afectan al destino. Las cadenas españolas aún no han comunicado abiertamente sus intenciones, pero podrían seguir el mismo camino.

En febrero, Gabriel Escarrer, CEO y presidente de Meliá Hotels International, aseguró que, pese a haber tenido que ajustar su operativa y reducir su disponibilidad, “no es nuestra intención ningún tipo de retirada en Cuba. Nos sentimos muy cómodos con la estructura operativa que tenemos en el país y con nuestra posición de liderazgo allí”. Sin embargo, en aquel momento, Donald Trump aún no había firmado la orden ejecutiva 14404.

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Fuente: Imagen generada por IA / Hosteltur.

Aunque no todas las cadenas hoteleras españolas están vinculadas a GAESA —porque también Cubanacán y Gran Caribe son propietarias de hoteles—, el problema no desaparece por quedar fuera del radar de las sanciones de Trump.

Según han explicado a HOSTELTUR fuentes conocedoras de la operativa en Cuba, persisten otros riesgos y las compañías hoteleras deben evaluar si pueden mantener relaciones bancarias internacionales, cobrar, pagar proveedores, repatriar fondos, financiar operaciones, mover mercancías y garantizar suministros

En este último punto, es clave el hecho de que a mediados de mayo, las dos grandes navieras internacionales que operaban con Cuba, la alemana Hapag-Lloyd y la francesa CMA CGM, dejaron de aceptar nuevos pedidos (congelando también nuevos envíos) a la espera de analizar las consecuencias de la Orden Ejecutiva de EEUU.

La isla depende casi en su totalidad de la importación marítima para recibir alimentos, combustible y mercancías, por lo que limitar el tráfico de contenedores impacta en el abastecimiento cubano.

El sector turístico necesita alimentos, bebidas, productos de limpieza, combustible, equipamiento y toda una cadena de insumos que no se producen en Cuba. Si la logística marítima pierde fluidez, la capacidad operativa y la prestación de servicio de los hoteles se resiente y eso también influye en las decisiones estratégicas de las empresas

La conectividad, bajo mínimos

Otro factor que juega en contra de la actividad turística es el debilitamiento de la conectividad aérea. En febrero, el Gobierno cubano advirtió a las aerolíneas internacionales de que el país se estaba quedando sin combustible de aviación debido al asedio petrolero de Estados Unidos, como publicó HOSTELTUR. La situación tuvo efectos inmediatos: algunas compañías se vieron obligadas a programar escalas técnicas para repostar, mientras que otras redujeron frecuencias o directamente cancelaron temporalmente sus operaciones.

El 13 de abril, Iberia anunció la suspensión de su ruta Madrid-La Habana entre el 1 de junio y el 24 de octubre, con previsión de retomarla en noviembre “siempre que las condiciones lo permitan”. Un mes después, el 12 de mayo, Cubana de Aviación canceló el vuelo semanal Madrid-Santiago de Cuba-La Habana-Santiago de Cuba-Madrid, operado por Plus Ultra. Posteriormente, World2Fly suspendió todos sus vuelos con Cuba, sin una fecha clara para recuperar la operativa con el país caribeño.

Air Europa, en cambio, mantiene sus conexiones con la isla, con tres vuelos de ida y tres de vuelta a la semana, aunque en el regreso realiza una escala técnica de repostaje en Santo Domingo.

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Un destino con problema de reputación

La escasez de combustible de aviación, la crisis energética que provoca apagones eléctricos que duran casi todo el día, las sanciones estadounidenses y la debilidad de la economía interna han convertido a Cuba en un destino cada vez más difícil de vender para agencias y turoperadores, y la situación podría agravarse si se confirma la salida de cadenas hoteleras que han sido determinantes para el posicionamiento internacional del país y para sostener la calidad de su oferta turística.

El deterioro, no obstante, viene de atrás. La isla ha perdido competitividad y muestra de ello es que el flujo de visitantes internacionales del año pasado se situó en mínimos históricos de las últimas dos décadas, exceptuando el paréntesis de la pandemia.

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