Wave of Change: cómo Iberostar ha convertido la sostenibilidad en hoja de ruta global

Con motivo del Día Mundial de los Océanos, Iberostar muestra la evolución de Wave of Change hacia una estrategia global de sostenibilidad

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Iberostar sigue en una evolución constante de su proyecto Wave of Change. Con motivo del Día Mundial de los Océanos, hemos podido ver su estrategia de turismo responsable en primera persona en el Iberostar Playa Paraíso y en Iberostar Waves Cozumel. Lo que comenzó como una transformación de la operativa hotelera, con la eliminación de plásticos de un solo uso y la gestión de residuos como primeros ejes, se ha convertido en una hoja de ruta global que incorpora economía circular, acción climática, pesca responsable, restauración de ecosistemas, alianzas en destino y colaboración con comunidades locales.

En Iberostar Playa Paraíso, la sostenibilidad de la compañía mallorquina se explica tanto en una sala de reuniones como en una duna dónde se recuperan las especies endémicas y no invasoras, como en un laboratorio de coral o en el trabajo diario de los equipos que miden qué residuos pueden evitar llegar a vertedero.

La compañía nos ha mostrado en primera persona, durante un viaje organizado a México con motivo del Día Mundial de los Océanos, la evolución de Wave of Change, una estrategia que empezó hace nueve años abordando cuestiones concretas como movimiento pionero de turismo responsable para cuidar el océano, pero que hoy se despliega en siete áreas de trabajo: personas, alianzas en destino, naturaleza, Blue Foods, acción climática, economía circular y crecimiento responsable.

Wave of Change: cómo Iberostar ha convertido la sostenibilidad en hoja de ruta global
El complejo Iberostar Playa Paraíso, ubicado en la Riviera Maya (México), cuenta con 5 hoteles todo incluido: JOIA Paraíso by Iberostar, Iberostar Selection Paraíso Maya Suites, Iberostar Selection Paraíso Lindo, Iberostar Waves Paraíso Beach e Iberostar Waves Paraíso del Mar. Fuente: Grupo Iberostar.

El cambio de escala refleja una transformación más amplia, Iberostar ya no limita su estrategia de sostenibilidad a reducir impactos dentro del hotel, sino que la conecta con la resiliencia de los destinos donde opera.

Iberostar apuesta por la restauración de ecosistemas marinos y costeros a través de una experiencia hotelera circular basada en residuo cero, eficiencia energética y materiales duraderos. Un modelo de crecimiento responsable que une rentabilidad, rigor ambiental e impacto social positivo

Como comentó Gloria Fluxá, vicepresidenta y responsable de Sostenibilidad de Grupo Iberostar, al ser incluidos en la lista TIME100 en 2025: "La sostenibilidad no es un añadido, sino que genera valor a largo plazo".

De resolver problemas internos a ordenar una estrategia global

Wave of Change nació en 2017 como el movimiento de turismo responsable de Iberostar, inicialmente ligado a la protección del océano. Una hoja de ruta cuya evolución ha estado muy marcada por la operativa hotelera, pero con el hilo conductor de la sostenibilidad como pilar inherente.

Esa hoja de ruta incluye objetivos como alcanzar la neutralidad de carbono en 2030, avanzar hacia una operación circular, reducir el desperdicio alimentario, reforzar la trazabilidad del pescado y marisco y proteger ecosistemas costeros como arrecifes, dunas y manglares.

El primer gran cambio fue eliminar los plásticos de un solo uso en la experiencia del huésped y, después, crear en 2020 un departamento global para eliminar el concepto de residuo en la industria hotelera. Un punto clave para entender la estrategia actual, Iberostar empezó hablando dentro del hotel, desde qué se compra, qué se consume, qué se tira, cómo se mide y qué procesos pueden rediseñarse. Y a partir de ahí, la estrategia fue ampliando capas.

En 2025, Wave of Change ya se reorganizaba en siete áreas de foco, donde la compañía lo define como una evolución para reflejar su "trabajo orientado a cuidar de las personas y los destinos". Una frase que resume el salto cualitativo y de ejecución brillante, el de ir de una sostenibilidad centrada en productos y residuos propios de la gestión hotelera, a una hoja de ruta que integra operación, cadena de valor, naturaleza y comunidad.

3R: cuando la sostenibilidad se convierte en trabajo diario

De acuerdo con el informe de 2024 "Decarbonising Hotel Food Systems", elaborado por la World Sustainable Hospitality Alliance, Iberostar, Sustainable Markets Initiative y Systemiq, los sistemas alimentarios hoteleros generan 185 millones de toneladas de gases de efecto invernadero al año (CO2e).

El sector, que representa el 1% de las emisiones asociadas a la producción mundial de alimentos y genera el 3% del desperdicio alimentario global, tiene margen para desempeñar un papel relevante en la transformación de estos sistemas

El mayor peso procede de la producción de alimentos, con 116 millones de toneladas -el 62% del total-, seguida de las operaciones de cocina, con 35 millones de toneladas -y el 19%-, vinculadas al consumo energético de equipos y prácticas ineficientes.

El desperdicio alimentario suma 32 millones de toneladas -el 17%-: más del 20% de la comida comprada por los hoteles acaba sin consumirse, con un 60% procedente de residuos de cocina y un 40% de restos en los platos. Y los envases plásticos para alimentos representan 3 millones de toneladas -el 2%-.

En este contexto, Iberostar trabaja en transformar sus sistemas alimentarios mediante mejoras en el abastecimiento junto a su cadena de valor, reducción del desperdicio alimentario y medidas para minimizar el consumo energético en sus cocinas.

La economía circular es uno de los ámbitos donde esa evolución se ve con más claridad, y es esencial destacar varios hitos a lo largo de los años: desde 2020, todos los hoteles de la compañía están libres de plástico de un solo uso, y justo un año después se creó el primer departamento global para eliminar el concepto de residuo en la industria hotelera.

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Mural en la zona de reciclaje de 3R en Iberostar Waves Cozumel. Fuente: Hosteltur.

Hoy en día Iberostar afirma que a nivel el 80% de sus residuos no se envía a vertedero a nivel y cuenta con más de 250 personas en equipos 3R -siendo el primer departamento de la industria hotelera dedicado a eliminar los residuos en los hoteles y tomando su nombre de reducir, reusar y reciclar- en sus hoteles.

A través de la creación de los equipos 3R, los empleados reciben formación y cuentan con herramientas y sistemas de datos que garantizan que su trabajo contribuya a la toma de decisiones en niveles superiores de la organización. Y estos equipos colaboran con las áreas de Sostenibilidad, Operaciones, Sostenibilidad de Producto y Destination Stewardship, utilizando los datos como una base común para la acción

Y en concreto, según el informe de "Iberostar Wave of Change 2025 Year in Review", en México -uno de los principales mercados de Iberostar en volumen de residuos-, la compañía logró evitar que el 82% de los más de 6,1 millones de kilos generados acabaran en vertedero, una cifra que refleja la escala a la que opera su estrategia de economía circular.

Una de sus actuaciones más visibles en los hoteles para los huéspedes, es la instalación de más de 1.300 fuentes de agua en sus establecimientos para reducir el uso de botellas de plástico

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Iberostar ha instalado más de 1.300 fuentes de agua en sus establecimientos para reducir el uso de botellas de plástico. Fuente: Grupo Iberostar.

Pero el dato por sí solo no explica el cambio, en las conversaciones con el equipo de 3R aparece una idea más operativa: la sostenibilidad no se resuelve solo con objetivos globales, sino hotel a hotel, midiendo volúmenes, consumos, instalaciones, antigüedad de los equipos y margen real de mejora.

En esa línea se enmarca la implantación de los sistemas de Winnow en las cocinas de Iberostar, tecnología basada en inteligencia artificial que permite identificar qué alimentos se tiran, en qué cantidades y dónde se producen las pérdidas, generando datos diarios para tomar decisiones más precisas. La herramienta contribuye así a reducir el desperdicio alimentario y acerca a la compañía a su objetivo de evitar el envío de residuos a vertedero.

Grupo Iberostar: cómo cambiar el sistema alimentario para reducir emisiones

Para reducir el desperdicio alimentario, Iberostar utiliza el sistema Winnow, una herramienta que, según explica Patricia Juárez, permite analizar los alimentos depositados en los puntos de desecho. Fuente: Grupo Iberostar.

Ese enfoque convierte los hoteles en espacios de prueba y mejora continua, donde la gestión de residuos, el desperdicio alimentario, el consumo energético o la reutilización de materiales dejan de ser acciones aisladas y pasan a formar parte de procesos de medición, seguimiento y decisión operativa

Para priorizar las actuaciones, el equipo analiza primero dónde puede tener mayor impacto: “Por lo general buscamos los difíciles. Porque si sabes que te funciona en el que más difícil y en el que más vas a sufrir, lo demás ya va a ser más fácil”, explica Patricia Juárez, PMO Sostenibilidad Operaciones Hoteleras de Iberostar Hotels & Resorts.

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Área de juegos en Star Camp de Iberostar Playa Paraíso, fabricada con 3.500 kg de plástico reciclado, lo equivalente a 32.500 envases de 5 litros y sustituyendo la madera de 65 árboles. Fuente: Hosteltur.

Tecnología para reducir consumo y desperdicio

En materia climática, Iberostar redujo un 7% sus emisiones de alcance 1 y 2 en 2025 respecto a 2024, apoyándose en la reducción del consumo energético, la electrificación progresiva de hoteles y el uso de energías renovables. Y según el mismo informe de 2025, en América, además, los hoteles lograron reducir su consumo energético un 23,5% respecto al mismo año de referencia, superando el objetivo regional fijado para 2025.

Para avanzar en esa dirección, la compañía también está introduciendo tecnología en la gestión operativa en eficiencia energética, y ha desarrollado con Sener, BRAIAN, un operador virtual basado en inteligencia artificial que optimiza la climatización de los hoteles.

Aunque BRAIAN ya funciona en hoteles de España y México, aún no ha llegado a los hoteles visitados -sí que está en uso en Iberostar Selection Cancún-, pero nos explican que la herramienta permite anticipar necesidades de climatización en función de variables como la ocupación, el sistema de control del hotel, el PMS o la previsión meteorológica.

No sustituye al personal técnico, sino que actúa como apoyo para facilitar la toma de decisiones y mejorar el desempeño energético de los alojamientos donde se implementa. En esa lógica, la tecnología no se plantea solo como una herramienta de ahorro, sino también como apoyo a la gestión diaria de los equipos.

“El reparto de las habitaciones según necesidades, quién viene, cuánto tiempo, qué tipo de familia o en qué zona se va a alojar, eso es para facilitar la vida de los empleados realmente”, explica Juárez.

Cadena de valor y pesca responsable

La estrategia también se apoya en la colaboración con actores externos, donde Iberostar rastrea el recorrido de sus residuos una vez salen de sus instalaciones para conocer dónde terminan en cada destino y si son clasificados, reciclados, compostados o incinerados. Esta trazabilidad refuerza la transparencia y la colaboración con los gestores locales, al tiempo que permite desarrollar soluciones adaptadas a cada contexto y con capacidad de escalarse.

Esa lógica se extiende también a la cadena de suministro, en México por ejemplo, la compañía trabaja en proyectos ligados a ganadería regenerativa y sistemas silvopastoriles, con la vista puesta en integrar a futuro proveedores locales en su cadena de valor.

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Iberostar es la primera cadena del sur de Europa en obtener la certificación MSC. Fuente: Hosteltur.

Por otro lado, en Blue Foods, Iberostar pone el foco en la trazabilidad y el abastecimiento responsable de productos del mar. En 2025, México alcanzó el 100% de pescado y marisco de origen responsable, con 570.112 kilos adquiridos bajo estos criterios, según los datos de la compañía. El país se suma así a España y Portugal, que también lograron mantener el mismo porcentaje de abastecimiento responsable, y a nivel global muestran la cifra del 93%.

Esta línea busca transformar la compra de pescados, mariscos y otros productos marinos a través del marco Lifting Up Local, orientado a apoyar prácticas de pesca responsable y a comunidades pesqueras en los destinos.

El objetivo va más allá de lo que ocurre dentro del hotel, se conecta la sostenibilidad con la cadena de suministro, los proveedores y el impacto que las decisiones de compra tienen en las economías locales y en los ecosistemas marinos

Naturaleza desde los corales, dunas, manglares hasta el 'regreening'

La parte más visible del viaje a México fue la vinculada a naturaleza, donde la estrategia se aprecia casi con ojos de huésped: en una duna en restauración, en el cambio de vegetación del hotel o en el laboratorio donde se cultivan corales. Iberostar trabaja en la recuperación, protección y conservación de arrecifes, dunas costeras y manglares, tres ecosistemas conectados con la estabilidad de los destinos de costa.

Como parte de sus iniciativas de conservación de corales, la compañía cuenta con siete viveros en el Caribe y tres laboratorios en República Dominicana, Jamaica y México, trabajados bajo el nombre de Coral Labs.

Tres de esos viveros se encuentran en México: dos en Playa Paraíso y uno en el Iberostar Waves Cozumel

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Laboratorio de corales en Iberostar Playa Paraíso. Fuente: Grupo Iberostar.

En Playa Paraíso, Coral Lab México funciona como espacio de investigación, producción de tejido coralino y educación ambiental. Más de 1.500 personas han visitado el laboratorio, incluidos huéspedes, estudiantes universitarios y niños del programa Star Camp.

Sin embargo, el objetivo del proyecto va más allá de producir fragmentos de coral, según explicó Johanna Calle, Science Coordinator de Coral Lab México, la investigación se centra en identificar colonias especialmente resistentes al estrés térmico, las enfermedades o los huracanes, con el fin de comprender qué factores favorecen la resiliencia de los arrecifes.

"No solamente cortar y pegar corales", explicaba Calle, el equipo estudia aspectos como la genética, los microbiomas o la interacción entre especies para restaurar ecosistemas funcionales, donde la calidad del agua, los peces herbívoros o el control de macroalgas son tan importantes como los propios corales.

En México, el equipo trabaja con más de 20 especies de coral y suma más de 1.500 m² intervenidos, con tasas de supervivencia superiores al 80%, según explicó Calle durante la visita

En dunas y manglares, la lógica es similar, recuperar funciones naturales que protegen la costa. Ariadna León, Nature Based Solutions Projects Coordinator, explica que la restauración de dunas busca sustituir especies invasoras por plantas endémicas de la zona que son capaces de acumular arena y reforzar la protección natural de la playa frente a tormentas.

La duna trabaja con un “banco” de arena: cuando llega un temporal, la playa pierde sedimento, si el sistema vegetal funciona, esa arena acumulada puede volver al ecosistema y contribuir a mantener el equilibrio de la línea de costa

La restauración de dunas tiene también una lectura de riesgo para el negocio hotelero si no se tiene en cuenta, sin esa barrera natural, la playa pierde capacidad de recuperarse tras temporales y el mar acaba avanzando sobre la línea construida, una situación que ya se observa en otros hoteles de la zona donde la erosión ha reducido de forma visible el espacio de playa.

Los manglares que se ven a lo largo de la propiedad cumplen una función complementaria. En México, Iberostar trabaja principalmente con mangle rojo y mangle blanco, aunque en el país existen cuatro tipos: rojo, blanco, negro y botoncillo.

Durante años, estos ecosistemas fueron eliminados en muchas zonas costeras para liberar espacio a nuevos desarrollos, pero hoy, en cambio, su conservación se entiende como una herramienta de protección natural. En los complejos de Iberostar, la compañía ha optado por integrarlos en el paisaje hotelero y repoblar áreas de oportunidad o zonas afectadas, siempre bajo autorización y con ejemplares procedentes de viveros con UMA, la unidad de manejo ambiental necesaria para trabajar con estas especies protegidas.

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Según explica Ariadna León en nuestra visita, el valor de los manglares va más allá del paisaje, ya que estabilizan la costa, actúan como zona de crianza para peces, filtran contaminantes y capturan carbono. Fuente: Hosteltur.

Según explicó León durante la visita, su conservación es especialmente relevante en la península de Yucatán, donde el suelo kárstico facilita que cualquier contaminante que entra en tierra pueda desplazarse hacia los ríos subterráneos, los cenotes y, finalmente, el arrecife.

Dentro del proyecto regreening, Iberostar añade otra capa a esa estrategia: sustituir especies invasoras u ornamentales por plantas endémicas para recuperar biodiversidad y funcionalidad ecológica. Entre las especies que están recuperando figuran la uva de playa, la riñonina, el lirio de playa, el orégano de playa, el cenizo, el chunu’ub y las puntas flechas.

Frente a ellas, el equipo ha ido retirando especies invasoras como el teléfono, una de las más críticas en Cozumel, además de laurel, lechuga de playa o jabonera de Madagascar.

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Señalética informativa sobre las dunas en primera línea de playa en Iberostar Waves Cozumel. Fuente: Hosteltur.

En Iberostar Waves Cozumel, el establecimiento se presenta como el primer hotel del grupo libre de especies invasoras tras un proceso de aproximadamente un año, liderado sobre el terreno por el jefe de jardinería, José Antonio Hernández.

Los trabajos de restauración vegetal están acompañados de un seguimiento de la biodiversidad que ya muestra resultados. Según el equipo, se ha detectado el retorno de especies vinculadas al ecosistema original de la isla, entre ellas el esmeralda de Cozumel (Cynanthus forficatus).

La actuación se enmarca además en un entorno de alto valor ambiental, vinculado a la Reserva de la Biosfera, donde Iberostar trabaja con la comunidad y participa en alianzas hoteleras para reforzar la conservación. En la isla de Cozumel, la compañía también colabora en proyectos de protección de tortugas marinas, especialmente caguama y verde, que anidan en la zona.

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El resort de Iberostar Waves Cozumel se encuentra en un entorno natural privilegiado, rodeado de flora y fauna y junto al segundo arrecife de coral más grande, el Sistema Arrecifal Mesoamericano. Fuente: Grupo Iberostar.

Comunidades y alianzas en destino

La evolución de Wave of Change también incorpora proyectos comunitarios. Desde 2023, Iberostar impulsa 36 iniciativas de turismo comunitario, con un alcance potencial de más de 955.000 viajeros, la participación de 35 comunidades y un impacto estimado en más de 13.000 personas. El objetivo del grupo es extender este modelo a todas las regiones donde opera con hoteles Iberostar antes de 2030.

En México, donde la compañía cuenta con 12 hoteles en Cancún, Cozumel, Riviera Maya y Riviera Nayarit, Fundación Iberostar ha desarrollado en estos años junto a Planeterra uno de sus primeros proyectos de turismo comunitario. La iniciativa se articula en torno a Bejil-Ha, una cooperativa de Chemuyil, en Quintana Roo, creada por jóvenes locales para conservar más de 50 cenotes y proteger la flora y fauna autóctonas de la península de Yucatán.

El proyecto beneficia a más de 30 familias locales y propone itinerarios alejados de los circuitos turísticos masivos, con visitas a cenotes, rutas en bicicleta y experiencias gastronómicas acompañadas por guías de la comunidad. La lógica no es sustituir la actividad local por una oferta hotelera, sino facilitar que la comunidad llegue al viajero final sin perder el control de su proyecto.

Con esta alianza Iberostar y Planeterra muestran cómo las grandes cadenas pueden marcar la diferencia y fomentar el turismo como un catalizador para promover el bienestar de las comunidades, proteger el medioambiente y celebrar la cultura y las tradiciones

En ese punto aparece una de las claves del modelo: una relación de simbiosis entre hotel y comunidad. Bejil-Ha no busca atraer turismo masivo, sino generar ingresos suficientes para sostener la conservación del entorno y mejorar las oportunidades locales. Para Iberostar, la colaboración permite conectar al huésped con una experiencia más vinculada al territorio y para la comunidad, abre una vía de actividad económica compatible con la protección de los cenotes de la zona.

La compañía también desarrolla proyectos de turismo comunitario y riqueza local en República Dominicana, Túnez, Marruecos y Brasil, además de alianzas en destino orientadas a conectar comunidad local, naturaleza y nuevas oportunidades económicas.

Una hoja de ruta con horizonte 2030

El resultado es una estrategia que combina objetivos operativos, ambientales y sociales, con 2030 como horizonte para la neutralidad de carbono, la circularidad, la protección de la naturaleza y el crecimiento responsable. Iberostar cuenta además con más de 60 hoteles certificados por EarthCheck y con un indicador propio de desempeño en sostenibilidad, el SPI (Sustainable Performance Index).

La evolución de Wave of Change muestra cómo la sostenibilidad hotelera está dejando de medirse solo por lo que ocurre dentro del establecimiento. Iberostar parte de la gestión interna, con plásticos, residuos, agua, energía y compras, pero amplía el foco hacia biodiversidad, cadena de valor, comunidades y resiliencia de los destinos.

Ese es el cambio de fondo, el hotel sigue siendo el punto de partida, pero ya no el único espacio de actuación. La sostenibilidad amplía su alcance hacia una lógica en la que circularidad, acción climática, restauración de ecosistemas y alianzas en destino forman parte de una misma hoja de ruta global: reducir impactos, reforzar la resiliencia de los destinos y alinear el crecimiento turístico con la conservación de los recursos de los que depende la actividad.

El enfoque conecta con una tendencia más amplia en la hotelería, según el informe publicado en 2026 de "Towards Circular Hospitality", elaborado por Circle Economy e Iberostar en colaboración con ONU Turismo, plantea oportunidades de actuación en ámbitos como las compras, las operaciones, la construcción, la experiencia del huésped y la gestión de los destinos, con el objetivo de avanzar hacia modelos turísticos más circulares.

Las soluciones basadas en la naturaleza refuerzan esa lógica, ecosistemas como corales, manglares, dunas o praderas marinas no solo tienen valor ambiental, sino que prestan servicios esenciales para la actividad turística: protegen frente a temporales, almacenan carbono, filtran contaminantes, sostienen biodiversidad y ayudan a mantener la estabilidad de las playas.

En un contexto de aumento de temperaturas, acidificación del océano, subida del nivel del mar y fenómenos meteorológicos más extremos, conservarlos se convierte también en una cuestión de adaptación y competitividad para los destinos de costa. Desde esa perspectiva, la evolución de Wave of Change puede servir como referencia para otras compañías hoteleras que busquen ampliar su estrategia ambiental, impulsar alianzas en destino o avanzar hacia modelos de gestión que integren operación hotelera, comunidad y naturaleza.

Por otro lado, el viajero también ocupa un papel relevante en esta estrategia, que se traduce en una experiencia más vinculada al entorno. Iberostar busca implicar al huésped mediante señalética, mensajes en zonas de reciclaje, puntos de reutilización de elementos de ocio e información sobre los ecosistemas presentes en el hotel, integrando así sus iniciativas medioambientales en el relato de la estancia y acercándolas al cliente para hacerlo partícipe.

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El hotel ha creado un espacio de reutilización para que los huéspedes compartan artículos de ocio y playa, reduciendo residuos y fomentando la economía circular entre los visitantes. Fuente: Hosteltur.

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