El precio del combustible aéreo en Europa ha recorrido en 2026 una curva abrupta: partió de un mercado relativamente asumible para las aerolíneas, se disparó con la guerra en Oriente Medio y ha llegado a junio todavía en niveles elevados, aunque más ordenados. La evolución del queroseno ha vuelto a situar el coste energético en el centro de la aviación comercial, justo cuando el sector aéreo prepara la temporada alta europea.
A comienzos de enero, el jet fuel mantenía una referencia global próxima a los 90 dólares por barril, con un mercado europeo pendiente de márgenes de refino, fletes y compras de cobertura. A finales de ese mes, el índice publicado por IATA situaba la media global en 94,97 dólares por barril, tras una subida semanal del 4,4%, todavía lejos del estrés observado pocas semanas después en Europa continental como referencia para contratos y presupuestos.
El duro golpe por la escalada bélica
El cambio de régimen llegó a partir de finales de febrero y primeros días de marzo. La escalada bélica en Oriente Medio tensionó el petróleo, pero golpeó con especial dureza al queroseno, más dependiente de cadenas logísticas específicas. En el noroeste de Europa, el precio de referencia del jet fuel alcanzó 1.416 dólares por tonelada, su nivel más alto desde junio de 2022, según datos de Argus citados por Financial Times.
En el noroeste de Europa el precio del jet fuel llegó a 1.416 dólares por tonelada en marzo, el máximo desde junio de 2022
La clave no fue solo el crudo. El diferencial del combustible aéreo frente al Brent se ensanchó hasta niveles extraordinarios, con primas cercanas a 97 dólares por barril en Europa. Ese salto reflejó una escasez física de producto refinado y no únicamente un encarecimiento del petróleo. Para las aerolíneas, la señal fue clara: el queroseno se comportaba como un mercado propio, más tensionado, caro y menos líquido en plazas europeas clave.
El precio del jet fuel continúa elevado en junio. Fuente: Hosteltur
La guerra alteró también las rutas de suministro. Europa importa una parte relevante de su jet fuel desde Oriente Medio, y cualquier fricción en el Golfo Pérsico se trasladó rápidamente a precios, fletes y disponibilidad. Las compañías con mayor cobertura financiera amortiguaron el golpe; las menos protegidas quedaron más expuestas. En la práctica, el precio del combustible pasó a ser una amenaza directa sobre márgenes, caja, caja operativa y programación.
Marzo fue el mes más disruptivo
La subida obligó en marzo a revisar previsiones de coste, ajustar redes y recalcular rentabilidad de rutas, sobre todo en mercados de medio radio y alta competencia. El impacto fue desigual: los grandes grupos podían apoyarse en coberturas, escala y compras centralizadas; las aerolíneas pequeñas o de bajo coste afrontaron menos margen de maniobra. El combustible volvió a pesar como riesgo central del negocio para toda la industria.
En abril, el mercado empezó a mostrar señales de digestión, aunque no de normalidad. ICIS (Independent Commodity Intelligence Services, entidad que realiza un seguimiento del mercado del jet fuel) observó que los diferenciales y los cracks del jet fuel en Europa se habían suavizado desde los máximos, con niveles CIF (siglas en inglés para: Coste, Seguro y Flete) en el noroeste europeo alrededor de 260 dólares por tonelada. La mejora respondió a mayores flujos alternativos, más actividad de refino y cierta adaptación logística, no a una desaparición del riesgo geopolítico en el corto plazo.
Evolución del precio del combustible aéreo en Europa en los primeros cinco meses de 2026. Fuente: Hosteltur
Esa estabilización parcial no eliminó la volatilidad. La compañía de inteligencia de datos para la aviación Cirium e ICIS describieron a comienzos de junio un mercado europeo “dramáticamente remodelado” por la crisis de Oriente Medio: primero por el salto de precios y después por el reequilibrio de flujos. La lectura para el sector turístico es directa. El precio del combustible siguió condicionando capacidad, tarifas, programación de vuelos y apetito comercial de las aerolíneas ante el verano en los principales hubs.
En abril y mayo se produjo un ajuste parcial de los precios del combustible aéreo, pero aún no se ha alcanzado una normalización completa del mercado
El último dato disponible de IATA antes del 8 de junio reflejaba una corrección semanal del 11,4%, hasta 141,64 dólares por barril para la media global del jet fuel. La caída alivió la presión inmediata, pero el nivel seguía muy por encima de las referencias de enero. Para Europa, la señal era ambivalente: menor tensión en el margen, aunque con precios todavía muy exigentes para operar durante el verano.
Los cambios que inciden en el mercado
La comparación entre enero y junio muestra un mercado más caro, más nervioso y menos predecible. En cinco meses, el combustible aéreo pasó de una preocupación habitual de costes a un indicador de riesgo estratégico. La aviación comercial europea no solo miró al precio del barril; tuvo que vigilar disponibilidad de queroseno, rutas marítimas, capacidad de refino, primas regionales y comportamiento de proveedores en cada escala y en cada aeropuerto relevante.
El efecto sobre el turismo no se limita a las cuentas de resultados de las aerolíneas. Cuando el precio del combustible sube con fuerza, aumenta la presión para trasladar costes al billete, reducir frecuencias marginales o proteger las rutas más rentables. En un año de fuerte demanda vacacional, ese equilibrio es sensible para destinos dependientes del avión, especialmente islas, largo radio y ciudades con competencia aérea limitada durante la temporada alta.
La evolución del precio del combustible al inicio de la temporada alta deja una conclusión operativa: el combustible vuelve a ser una variable de conectividad
Ahora, los destinos turísticos que negocian capacidad aérea deben seguir la cotización del queroseno casi al mismo nivel que la demanda emisora o la disponibilidad hotelera. Un precio elevado puede no cancelar una temporada, pero sí cambiar qué rutas crecen, qué frecuencias se consolidan y qué mercados resultan prioritarios en la negociación comercial.
La incertidumbre, como el conflicto, continúa
Por tanto, la fotografía a día de hoy refleja un alivio relativo, pero no un regreso al punto de partida. El jet fuel ha corregido desde los máximos de marzo, pero mantiene una prima de riesgo asociada a Oriente Medio, a la logística y a la oferta refinada. Para el sector aéreo europeo, 2026 confirma que la guerra y la energía siguen marcando la movilidad turística internacional y su planificación de red.
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