ACI Europe y A4E piden suspender el sistema cuando se concentren demasiados pasajeros; Ryanair y Wizz Air, interrumpirlo en verano

Suspender cuando haya colas o retrasar hasta septiembre, así encajará el sector aéreo el EES

La industria no cuestiona el objetivo de seguridad, sino su despliegue operativo en plena temporada alta

Suspender cuando haya colas o retrasar hasta septiembre, así encajará el sector aéreo el EES

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A dos meses del inicio de la obligatoriedad del Sistema de Entrada y Salida de la UE (EES, según sus siglas en inglés) en las fronteras exteriores del espacio Schengen, el sector aéreo arranca la temporada alta con dos peticiones: flexibilidad real para suspender o relajar controles biométricos cuando las colas amenacen la operativa y suspensión hasta septiembre. El registro electrónico sustituye el sellado del pasaporte, pero su primera inscripción añade fotos, huellas y verificación documental a millones de pasajeros no comunitarios en pleno verano.

La tensión no procede tanto del objetivo del sistema como de su ejecución. ACI Europe ha comunicado esperas de dos a tres horas en aeropuertos de varios países y picos que, en momentos concretos, llegan a cinco minutos por pasajero. Bruselas defiende que el registro medio ronda el minuto, pero reconoce incidencias técnicas puntuales y remite a cada Estado miembro la aplicación sobre el terreno en cada frontera exterior Schengen operativa nacionalmente.

Dos años hasta que el EES sea estable

La diferencia entre una media administrativa y una cola turística es decisiva para aerolíneas, aeropuertos, turoperadores y destinos. Un proceso de 70 segundos puede encajar en baja demanda, pero se vuelve crítico cuando coinciden vuelos extracomunitarios, familias, equipajes y conexiones cortas. Frontex ha admitido además que algunos Estados siguen ajustándose y que la estabilización plena del EES podría tardar entre uno y dos años completos todavía, incluso más tiempo operativo.

Qué pide el sector aéreo respecto a la aplicación de los controles biométricos del EES
Los controles biométricos deberían flexibilizarse durante la temporada alta, según el sector aéreo. Fuente: Archivo Hosteltur

En ese contexto, el debate ya no es si el EES debe existir, sino cómo evitar que el registro electrónico deteriore la movilidad turística europea durante julio y agosto. La propia normativa permite suspensiones temporales en puntos concretos ante circunstancias excepcionales. La cuestión que plantea el sector es si esa válvula debe aplicarse de forma amplia, homogénea y preventiva, en vez de esperar a que cada aeropuerto entre en congestión crítica severa visible.

Las peticiones del sector aéreo

  • ACI Europe y Airlines for Europe (A4E), 10 de abril: ambas patronales pidieron que las autoridades fronterizas pudieran suspender totalmente el EES cuando los tiempos de espera fueran excesivos. Olivier Jankovec y Ourania Georgoutsakou defendieron que esa flexibilidad era necesaria no solo durante las primeras semanas, sino durante toda la temporada alta. La propuesta mantiene el apoyo al sistema, pero subordina su despliegue a eficiencia operativa y experiencia del pasajero aéreo internacional europeo.
  • Aéroports de Paris, 8 de abril: el gestor de París-Orly y París-Charles de Gaulle reclamó la suspensión completa del EES durante el periodo de mayor actividad estival, según informó The Times. La petición refleja el temor de los grandes hubs a que un sistema parcialmente inmaduro multiplique los efectos de cualquier incidencia técnica. En aeropuertos de conexión, la cola fronteriza no afecta solo al viajero, sino a rotaciones y puntualidad aérea programada diaria.
  • IATA, 1 de abril, y Airlines UK, 16 de mayo: la patronal mundial de aerolíneas pidió ampliar la posibilidad de suspender parcial o totalmente el EES en periodos punta, reforzar personal y eliminar controles redundantes. Airlines UK sostuvo después que las flexibilidades debían aplicarse de forma pragmática mientras continuara el despliegue. Ambas posiciones apuntan a una transición más gradual, sin renunciar al objetivo de seguridad fronteriza europea común compartida del sistema para viajeros.
  • Ryanair, 1 de mayo: la compañía escribió a los 29 países que aplican el EES para pedir la suspensión del sistema hasta septiembre. Su director de operaciones, Neal McMahon, afirmó que los gobiernos estaban desplegando una plataforma informática incompleta en plena temporada de viajes y que los pasajeros pagaban el coste en forma de colas y vuelos perdidos. La aerolínea citó problemas en Francia, España, Portugal y Malta especialmente críticos para operaciones estivales.
  • Wizz Air, 30 de mayo: Yvonne Moynihan, directora general de Wizz Air UK, pidió a los países europeos suspender durante el verano los controles biométricos a los viajeros británicos. La ejecutiva describió una aplicación fragmentada y recomendó llegar con tres horas de margen a los aeropuertos de retorno. Su propuesta se apoya en una lectura comercial: menos incertidumbre fronteriza, más confianza del pasajero en reservar vuelos europeos este verano vacacional cercano de corta distancia.
  • Consejo Mundial del Turismo (WTTC), 9 de junio: aunque no es un órgano explícito del sector aéreo, por se ha implicado en esta cuestión y en un informe alerta de que hasta 41 millones de llegadas y 45.400 millones de dólares en gasto podrían estar en riesgo si las largas demoras se convierten en una constante en la experiencia del viajero.

Las reacciones de las autoridades territoriales

  • Grecia, 18 de abril y 14 de mayo: autoridades turísticas griegas anunciaron inicialmente que los británicos quedarían exentos de biometría, pero AP recogió después que Atenas negaba una exención formal por nacionalidad. La medida real queda en la flexibilidad operativa: aeropuertos saturados pueden apagar escáneres en horas punta. Para destinos insulares, el objetivo es proteger llegadas estivales sin romper abiertamente las reglas comunes Schengen comunes ni el encaje jurídico europeo vigente del sistema.
  • Portugal y Dover, 3 y 23 de mayo: Portugal relajó informalmente el uso de máquinas EES en Lisboa, Faro y Oporto cuando crecieron las colas, mientras Dover activó una relajación territorial bajo control francés. La Policía de Fronteras francesa invocó el artículo 9 para reducir tiempos sin eliminar controles convencionales. Ambos casos muestran la pauta probable del verano: no suspensión nacional, sino apagados tácticos ante saturación visible prolongada turística real en frontera exterior.

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