Turkish Airlines sopesa recortes de frecuencias o suspensión de destinos si el jet fuel no baja antes de septiembre
Crisis de queroseno: ¿se están preparando las aerolíneas para un invierno de recortes?
ITA Airways contempla hasta un 20% menos de capacidad invernal en el peor escenario
Publicada 11/06/26
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La Asamblea General Anual de IATA, celebrada en los últimos días en Río de Janeiro, ha convertido la crisis del queroseno en el principal termómetro del sector aéreo mundial. La cita, acompañada por el World Air Transport Summit, reúne a directivos que llegan con una preocupación común: cómo sostener la red del próximo invierno si la guerra en Oriente Medio mantiene el combustible en niveles incompatibles con rutas aéreas de baja rentabilidad durante meses decisivos.
El debate ya no se limita al precio de los billetes ni a los recargos sobre determinadas rutas. Varias aerolíneas preparan recortes sustanciales de sus programas de invierno, una temporada históricamente débil para la demanda, según ha informado Financial Times. El mensaje que circula entre ejecutivos es pragmático: cuando los aviones vuelan con menos ocupación y el fuel absorbe más margen, algunas frecuencias dejan de tener sentido económico.
Septiembre, la próxima fecha límite
ITA Airways es el caso más concreto conocido hasta ahora dentro del debate abierto en la industria. Su consejero delegado, Joerg Eberhart, declaró a la prensa que la compañía italiana podría reducir hasta un 20% de su capacidad entre octubre y abril en el peor escenario. La aerolínea no ha presentado una decisión cerrada, sino un plan de contingencia ligado al precio del combustible, la demanda y la evolución financiera.
Por su parte, Turkish Airlines también ha admitido que revisará su programación si los precios elevados se prolongan después del verano. Su presidente, Murat Şeker, explicó que la compañía podría aplicar recortes de frecuencias o dejar de operar en determinadas ciudades si el coste del fuel no baja antes de septiembre. La decisión tendría impacto en conexiones entre Europa, Asia, Oriente Medio y África, mercados clave para el tráfico turístico.
El ajuste potencial alcanza a más operadores internacionales y confirma que el debate no es aislado. ANA ha anunciado que prevé abrir conversaciones internas si el precio del combustible se mantiene en los niveles actuales. Latam también aparece entre las compañías que analizan cómo proteger su rentabilidad. La diferencia estará en la capacidad financiera: los grandes grupos pueden mover aviones entre mercados, mientras los operadores más débiles tienen menos margen para absorber pérdidas invernales.
Las aerolíneas ANA y Latam revisan internamente su programación para proteger sus márgenes durante la próxima temporada baja
IATA ha puesto cifras al problema en Río durante su encuentro anual sectorial con la industria. La asociación ha rebajado su previsión de beneficio neto global para 2026 hasta 23.000 millones de dólares y atribuye el deterioro al aumento del fuel. En ese sentido, Willie Walsh, director general de la organización internacional, considera inevitables subidas de tarifas y advierte de márgenes muy estrechos para una industria aún rentable, pero vulnerable.
El impacto del sobrecoste del jet fuel
Y es que el combustible aéreo podría promediar 152 dólares por barril en 2026 y superar el 31% de los costes operativos de las aerolínea, según ha señalado Associated Press. En abril, las compañías estadounidenses gastaron casi 6.500 millones de dólares en fuel, un 78% más que un año antes. Ese salto explica por qué los recortes empiezan a evaluarse antes de cerrar la temporada.
La causa de fondo es geopolítica y operativa, no solo coyuntural. La guerra en Oriente Medio y las tensiones sobre el estrecho de Ormuz han encarecido el petróleo y elevado la prima del queroseno. Aunque las autoridades europeas y la propia industria descartan por ahora una escasez generalizada, el problema no es solo disponer de combustible: es vender asientos suficientes para cubrir un coste que cambia el umbral de rentabilidad.
Ante un posible invierno sin crecimiento
Por otro lado, si hubs como Estambul, Roma u otros grandes nodos reducen frecuencias en invierno, algunos destinos perderán conectividad, opciones de enlace o capacidad en mercados emisores. Hoteles, turoperadores y agencias deberán vigilar no solo los anuncios de cancelaciones, sino también los ajustes silenciosos de horarios, frecuencias, cupos aéreos e ingresos durante la temporada baja.
La conclusión del encuentro de IATA es que el invierno de 2026 se programará con más prudencia que crecimiento. Las aerolíneas intentarán proteger rutas estratégicas, trasladar costes cuando puedan y recortar donde la demanda no justifique el riesgo. Para el sector turístico, la crisis del queroseno anticipa un invierno con menos tolerancia al asiento vacío, menor elasticidad comercial y mayor presión sobre precios en los canales de venta internacionales turísticos.
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