El tren vintage de Suiza donde puedes viajar entre lagos y Alpes por menos de 40 euros

Publicada 11/06/26 15:33h

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Hay viajes en los que el destino es lo más importante y otros en los que el trayecto se convierte en parte fundamental de la experiencia. Para muchos personas, el tren sigue ocupando un lugar especial precisamente por eso: permite disfrutar del paisaje sin prisas, observar cómo cambia el entorno a través de la ventana y convertir el desplazamiento en algo más que un simple traslado.

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Suiza es uno de los países donde esa tradición ferroviaria sigue muy presente. Entre sus rutas más llamativas destaca el GoldenPass Belle Époque, un tren histórico que conecta Montreux y Zweisimmen en un recorrido de menos de dos horas que atraviesa algunos de los paisajes más conocidos del país.

Lo primero que llama la atención no son únicamente las vistas, sino también el propio convoy. Su diseño está inspirado en el Golden Mountain Pullman Express de los años treinta, heredero del espíritu de los grandes trenes europeos de la época. Los interiores conservan una estética elegante con maderas nobles, detalles cuidados y asientos de terciopelo azul que evocan otra forma de viajar.

Además, es posible conseguir billetes por menos de 40 euros, una cifra muy alejada de la que suelen exigir otros trenes históricos considerados de lujo. Esa combinación de precio y atractivo visual explica parte de su popularidad entre quienes buscan algo diferente durante una escapada por Suiza.

GoldenPass Belle Époque, el tren histórico suizo entre Montreux y Zweisimmen, uno de los más famosos de Suiza y que cues
Pasajeros en el GoldenPass Belle Époque. Fuente: GoldenPass Belle Époque.

El recorrido comienza junto al lago Lemán, el mayor lago de agua dulce de Europa Occidental. Desde allí, el paisaje va transformándose progresivamente entre montañas, praderas y pequeñas localidades de arquitectura tradicional. Más adelante aparecen algunos de los escenarios más reconocibles del país, como la región de Gruyère, famosa por su queso y por sus pueblos de aspecto medieval.

A lo largo del trayecto también se pueden contemplar lugares tan emblemáticos como el Castillo de Chillon, situado junto a las aguas del lago. Bosques, valles alpinos y pueblos de madera completan una ruta que resume buena parte de la diversidad paisajística suiza en apenas unas horas.

Aunque su apariencia sea retro, el confort es plenamente actual. Los viajeros disponen de amplios ventanales panorámicos, asientos cómodos y servicios a bordo que permiten disfrutar del paisaje sin perder comodidad.

Conviene tener en cuenta que el GoldenPass Belle Époque realiza únicamente dos viajes de ida y vuelta al día, ambos por la mañana. Por ese motivo, especialmente durante los meses de verano, es recomendable reservar asiento con antelación para evitar quedarse sin plaza.

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