7 piscinas naturales para perder el calor en Sierra de Gata

Siete baños fluviales para descubrir el verano más fresco del norte de la provincia de Cáceres

Publicada 23/06/26

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Extremadura no tiene mar, pero sí una geografía líquida que en verano cobra categoría de refugio, y se muestra en el norte de Cáceres. La Sierra de Gata concentra ríos, arroyos, praderas, pueblos de piedra y piscinas naturales donde el baño llega sin cloro, sin oleaje y sin el bullicio de una costa convencional. A poco más de una hora de Cáceres capital, este territorio propone una escapada de agua dulce entre sombras de robles, chiringuitos estacionales, pozas transparentes y carreteras que se abren paso entre montaña, arquitectura rural y silencio.

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Extremadura tiene costa, aunque no sea salada. No hay oleaje ni paseos marítimos, pero sí ríos, gargantas, embalses, playas interiores y piscinas naturales que dibujan otra manera de mirar el verano. Sus 1.500 kilómetros de costa dulce explican por qué bañarse en agua dulce forma parte de la identidad estival de la región.

En la Sierra de Gata, al noroeste de Cáceres, esa condición se vuelve especialmente visible. ADISGATA, la Asociación para el Desarrollo Integral de Sierra de Gata, resume bien la imagen: hay tantas piscinas naturales como pueblos pequeños salpicando sus montañas. Y no todas son iguales, algunas son amplias y familiares; otras, más umbrías. Las hay con césped impecable, con chiringuito, con aparcamiento cercano, con agua casi glacial o con ese fondo pedregoso que obliga a entrar despacio.

Desde Cáceres capital, la mayor parte de estos baños se sitúan entre los 90 y los 120 kilómetros por carretera, según la localidad elegida. En la práctica, eso coloca muchas de las piscinas más conocidas a poco más de una hora de coche, aunque las más orientales o las que se acercan al límite con Las Hurdes pueden exigir algo más de margen.

El agua suele estar fría (a veces, muy fría). Y el fondo, como corresponde a un cauce de montaña, puede ser irregular y pedregoso. Pero ahí reside también parte de su encanto: se entra con cautela, con pasos breves y una ligera duda en el cuerpo, y se sale con una imagen nítida del verano.

Bañarse bajo un puente de piedra, sentir la piel erizada al salir del agua o comer sin prisa mirando a la sierra son recuerdos sencillos, pero persistentes. De esos que acompañan de vuelta al coche con la sensación de haber encontrado una Extremadura menos obvia, menos previsible y mucho más cercana a la esencia de un viaje.

Con esa idea, en Hosteltur hemos reunido algunas de las mejores piscinas naturales que se pueden encontrar en la Sierra de Gata, enclaves pensados para refrescarse, detener el reloj y guardar en la memoria una postal distinta del verano extremeño:

Piscina natural de Jevero, en Acebo

Distancia aproximada desde Cáceres: unos 95-100 kilómetros por carretera.

La piscina natural de Jevero es una de las más citadas cuando se habla de baños de agua dulce en Sierra de Gata. Se encuentra a unos dos kilómetros de Acebo, en un entorno donde la Rivera de Acebo baja todavía limpia y cercana a su nacimiento.

Agua transparente, fondo de piedras, zona de césped y una amplitud que permite repartir bien a los bañistas cuando no aprieta la hora punta. Tiene aparcamiento, servicios de restauración en temporada.

Resulta especialmente recomendable para viajeros que quieren combinar un baño cómodo con una visita al pueblo de Acebo o con alguna ruta cercana, como la vinculada al entorno de la Cascada de la Cervigona.

Piscina natural de Hoyos

Distancia aproximada desde Cáceres: unos 90-95 kilómetros por carretera.

Hoyos aparece pronto en cualquier ruta desde Cáceres hacia Sierra de Gata. El itinerario oficial de turismo de la ciudad marca 58 kilómetros hasta Coria y 31 más hasta Hoyos, lo que la convierte en una de las opciones más directas para una escapada de día. La piscina natural se ubica a unos tres kilómetros del municipio, en la Rivera de Acebo.

Tiene dimensiones generosas, zona de aparcamiento, entorno verde y chiringuito en temporada. Hay espacio para bañarse, descansar, comer algo y volver al agua cuando el cuerpo lo pide.

Hoyos, además, suma el encanto del casco urbano. Sus calles, su arquitectura tradicional y su condición de pueblo serrano permiten alargar el plan sin convertirlo en una simple jornada de baño.

Piscina natural de Perales del Puerto

Distancia aproximada desde Cáceres: unos 98-100 kilómetros por carretera.

Perales del Puerto suele aparecer entre las favoritas de quienes conocen bien la Sierra de Gata. Está cerca del pueblo, a menos de dos kilómetros, y se encuentra junto a la EX-109, lo que facilita el acceso.

Es una piscina larga, cómoda, con chiringuito, aparcamiento y zonas verdes. Pero, sobre todo, muchos viajeros la valoran porque el agua resulta algo menos severa que en otras piscinas de la comarca. Sigue siendo agua de sierra, no hace concesiones tropicales, pero permite un baño más prolongado.

Es una buena elección para quienes buscan un espacio amplio y con servicios, especialmente si viajan en familia o no quieren depender de una logística complicada. La contrapartida es evidente: al ser conocida y accesible, puede llenarse en tardes calurosas y fines de semana.

Piscina natural Los Molinos, en Torre de Don Miguel

Distancia aproximada desde Cáceres: unos 104-107 kilómetros por carretera.

La piscina natural de Torre de Don Miguel, conocida como Los Molinos, tiene una cualidad que no siempre se encuentra en los baños más populares: transmite cierta separación del mundo. Está cerca del municipio, pero lo bastante apartada como para que el baño parezca más resguardado. Es una piscina cuidada, con césped, sombrillas de paja, acceso facilitado mediante silla hidráulica y un chiringuito reconocido con un Solete de Verano de la Guía Repsol.

Hay un punto escénico en la pradera, en el orden del espacio, en la vista del recinto y en esa mezcla de baño popular y enclave serrano. El agua suele estar fría, mucho. Pero precisamente por eso funciona como antídoto contra los días más ásperos del verano extremeño.

Piscina natural Los Cachones, en Cadalso

Distancia aproximada desde Cáceres: unos 105-112 kilómetros por carretera.

Cadalso guarda una de las piscinas naturales más agradecidas para quienes viajan con niños o buscan comodidad. Los Cachones se ubica cerca de la entrada del municipio, en la carretera CC-5.1, con fácil aparcamiento y un entorno muy verde.

Su mayor virtud es que reúne varias piezas útiles sin perder carácter: zona arbolada, mesas, bancos, chiringuito estacional y espacio para que el día no dependa solo del baño. Es una piscina larga, con ambiente familiar y una relación amable entre naturaleza y servicio.

Además, queda de camino hacia algunos de los pueblos más sugerentes de esta parte de Cáceres, por lo que puede funcionar como parada intermedia en una ruta más amplia por Sierra de Gata.

Piscina natural La Peña, en Villasbuenas de Gata

Distancia aproximada desde Cáceres: unos 100-105 kilómetros por carretera.

Se encuentra en la EX-205, a pocos kilómetros del municipio y cerca del cruce de la Fatela, en un entorno frondoso de robles y castaños, donde el baño se percibe más rural.

Es una opción interesante para viajeros que prefieren huir de los enclaves más repetidos o que quieren combinar el baño con un recorrido pausado por pueblos cercanos. También para quienes entienden que una piscina natural no tiene que ser perfecta para ser memorable: a veces basta con que el agua corra, que haya sombra y que el ruido principal sea el del verano bajando de revoluciones.

Piscina natural de Descargamaría

Distancia aproximada desde Cáceres: unos 115-120 kilómetros por carretera.

Descargamaría queda algo más lejos de Cáceres que las piscinas de Hoyos, Acebo o Perales del Puerto, pero tiene una presencia difícil de confundir. Se trata de una de las más espectaculares de la comarca y destaca su decoración con piedras de pizarra y azulejos de colores, además de su cascada y su emplazamiento en el río Árrago..

La piscina deja una vista deslumbrante del valle, con el agua cayendo, siendo una buena elección para quienes no buscan la piscina más cercana, sino una de las que dejan más recuerdo visual.

Qué esperar antes de ir a las piscinas naturales

La Sierra de Gata no ofrece un único tipo de piscina natural, y ese es precisamente su valor: Jevero y Perales del Puerto son buenas candidatas para quien prioriza comodidad y baño amplio; Hoyos funciona muy bien como escapada cercana desde Cáceres; Torre de Don Miguel aporta cuidado, paisaje y un plus gastronómico en temporada; Cadalso resulta práctica para pasar varias horas; Villasbuenas ofrece una versión más umbría y rural; y Descargamaría compensa la distancia con una estampa de mayor carácter.

En todas conviene llevar calzado de agua o escarpines si se tiene poca costumbre de pisar piedra, consultar la apertura de chiringuitos antes de desplazarse, evitar las horas centrales si se viaja con niños pequeños y respetar la lógica del río: no mover piedras, no dejar residuos, no usar jabones ni productos que acaben en el cauce.

También merece la pena mirar el viaje como algo más que un baño. La Sierra de Gata permite enlazar piscinas naturales con pueblos de arquitectura tradicional, rutas por castañares, miradores, embalses, gastronomía local y noches bastante más amables que las tardes de asfalto.

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