En el plano geopolítico, el presidente de EEUU, Donald Trump, declaró el pasado 11 de junio que Estados Unidos volvería a atacar a Irán "con mucha fuerza", pero luego anunció la cancelación de los ataques porque los negociadores acababan de alcanzar un "gran acuerdo" con Irán, que mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz. No obstante, Teherán afirma que aún no se ha llegado a una decisión final sobre un acuerdo para poner fin al conflicto actual con Estados Unidos.
Las compañías del sector turístico que cotizan en bolsa sufren ante toda esta volatilidad geopolítica. De hecho, un 50% de los flujos de petróleo que normalmente pasan por el estrecho de Ormuz están parados y sin capacidad de redirección, lo que presiona la inflación y endurece las condiciones financieras. En este contexto, el Banco Central Europeo (BCE) subió este jueves los tipos de interés de los depósitos de los bancos en un cuarto de punto, hasta el 2,25%, porque la inflación va a subir más debido a la guerra en Irán.
Pero además del conflicto de Oriente Medio, otro factor parece estar alterando sensiblemente la cotización en bolsa de las compañías turísticas: la inteligencia artificial.
En este sentido, los analistas bursátiles apuntan que existe una preocupación persistente sobre cómo la inteligencia artificial podría alterar el modelo de negocio, basado en la intermediación, de las grandes plataformas digitales. Algunos informes sugieren que los inversores prefieren acciones de compañías de IA pura con mayor potencial de crecimiento a corto plazo.
Tecnológicas
Así, se puede observar que tanto Booking Holdings (que incluye Booking.com, Agoda, Priceline, Kayak y Open Table) como Expedia (Expedia.com, Hotels.com, Vrbo, Travelocity, Orbitz, Hotwire y eBookers) están experimentando un 2026 complicado en bolsa, con caídas que superan el 20%. Aunque las OTA están incorporando rápidamente la inteligencia artificial a sus sistemas de reservas, los analistas sugieren que el mercado parece estar ajustando las valoraciones de estas plataformas online ante el potencial de la IA directa, percibida como un nuevo competidor en el mercado de viajes.
En el caso de Booking, por ejemplo, el precio de su acción se sitúa este 12 de junio en 169 dólares, frente a los 212 dólares de principios del año, lo que supone un descenso del 23,6%. Otros descensos destacados entre las compañías tecnológicas corresponden a Expedia (-20,70%), Amadeus (-18,49%), TripAdvisor (-18,20%) y Airbnb (-3,5%).
Cadenas hoteleras
Por el contrario, los proveedores físicos de servicios turísticos han registrado un notable impulso desde principios de año. Un caso destacado es el grupo español Meliá Hotels International: el precio de su acción en bolsa, que era de 7,9 euros a principios de enero, llega ahora a los 11,4 euros, lo que significa una revalorización del 44%.
Otros aumentos destacados entre los grupos hoteleros son Marriott (+27,93%), Hyatt (+23,42%), IHG (+19,83%) y Hilton (+19%).
En resumen, los inversores están premiando en 2026 a las empresas que poseen y/o gestionan los activos (las camas, las salas de reuniones, el bar con piscina, el rooftop, el spa, los restaurantes, etc.) frente a las compañías que actúan como meros intermediarios digitales, cuyo dominio se ve amenazado ahora por el avance de la inteligencia artificial.
Cruceros
Por lo que respecta a las compañías de cruceros, la evolución es desigual: el precio de las acciones de Royal Caribbean se ha revalorizado un 3,2% desde principios de año, mientras que sus rivales Carnival y Norwegian registran descensos del 7,9% y 14,6%, respectivamente. En cambio, Viking Cruises (especializada en cruceros fluviales por Europa) se dispara un 30%.
Aerolíneas
Las aerolíneas también muestran una evolución dispar. Entre las que suben figuran Delta (+17,9%), IAG (+4,5%), Lufthansa (+1%) y United Airlines (+0,7%); en cambio, descienden Air France-KLM (-2%) y American Airlines (-4,4%).
El año 2026 está siendo desigual para las compañías turísticas cotizadas en bolsa. Fuente: Adobe Stock.
Evolución de la crisis en Oriente Medio
En cualquier caso, el sector turístico sigue muy pendiente de la evolución de la crisis en Oriente Medio, una atención que comparten las compañías aseguradoras. Según advirtió ayer la firma española Crédito y Caución, “el incremento de los costes del combustible está provocando un aumento de las tarifas aéreas, llevando a los consumidores a optar por destinos más cercanos y accesibles, lo que favorece los viajes de corta y media distancia, especialmente dentro de Europa y Asia”.
Por ahora, añade esta firma, “la situación se caracteriza mejor como una crisis de precios que como una interrupción física del suministro”. No obstante, debido a la presión operativa y financiera sobre el transporte aéreo causada por la crisis en Oriente Medio, “la resiliencia de las aerolíneas dependerá en gran medida de su solidez financiera, de sus estrategias de cobertura de combustible y de su poder de fijación de precios”.
En este escenario, el análisis de la aseguradora de crédito señala que el impacto será desigual: “Es probable que los segmentos vinculados a los viajes de corta distancia y nacionales demuestren una mayor resiliencia, beneficiándose de la reasignación de la demanda”.
Según concluye esta firma, “la situación actual no apunta a una parada brusca del turismo mundial, pero sí pone de manifiesto una vulnerabilidad estructural. Si las restricciones persisten, el sector podría enfrentarse a un periodo más prolongado de menor conectividad, precios más altos y cambios en los patrones de viaje”.
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