Dormir en Oxford, París o Dublín: 6 universidades europeas donde alojarte este verano

Según Lonely Planet

Publicada 25/06/26

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Cuando las aulas se vacían y los estudiantes hacen las maletas, algunas universidades europeas abren sus residencias a viajeros que buscan una forma distinta de dormir en la ciudad. Según una selección de Lonely Planet, estos alojamientos permiten instalarse en campus históricos, antiguos conventos, colegios centenarios o residencias con vida local, a menudo con precios más contenidos que muchos hoteles urbanos.

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Viajar por Europa en verano tiene una paradoja conocida: las ciudades están más vivas que nunca, pero también más caras, más llenas y más difíciles de reservar. Hoteles disparados, apartamentos escasos, barrios saturados. Y, sin embargo, hay una puerta lateral que muchos viajeros todavía no muchos contemplan, el dormir en una universidad.

No se trata de volver a estudiar, sino de aprovechar el calendario académico. Cuando terminan las clases y las residencias quedan vacías, algunos campus abren habitaciones a visitantes durante semanas o meses concretos.

La fórmula tiene algo de hallazgo: los alojamientos están bien situados, son edificios con historia, con patios silenciosos, bibliotecas monumentales y una sensación de estar dentro de la ciudad, pero con menos trasiego que en otras zonas.

Para ello Lonely Planet ha seleccionado seis universidades europeas donde es posible alojarse en verano:

Trinity College, Dublín

Ideal para viajeros que buscan historia, literatura y una ubicación casi imbatible

Dormir en el Trinity College no es solo encontrar cama en Dublín, es alojarse en la universidad más antigua de Irlanda, fundada en 1592 por Isabel I, y atravesar a diario uno de los recintos académicos más reconocibles del país. El campus guarda algunos de los grandes símbolos culturales irlandeses, entre ellos la Antigua Biblioteca, su célebre Sala Larga y el Libro de Kells, manuscrito iluminado del siglo IX.

La universidad también arrastra un poderoso magnetismo literario, por sus aulas pasaron nombres como Oscar Wilde y Bram Stoker, y esa memoria se percibe en sus patios, escaleras y edificios de piedra.

Lonely Planet destaca residencias históricas como Rubrics, un inmueble de ladrillo rojo construido en la década de 1690, junto a habitaciones más modernas dentro del campus.

Grafton Street, Temple Bar, tiendas, pubs, músicos callejeros y el pulso más reconocible del centro de Dublín quedan a pocos minutos a pie. La escena es difícil de mejorar, salir de noche por la ciudad y volver caminando hasta Front Square, entre adoquines y fachadas universitarias.

  • Información práctica: Hay habitaciones individuales, opciones con baño privado y apartamentos de varios dormitorios con cocina, lo que permite adaptar la estancia tanto a viajeros solos como a grupos o familias. El desayuno puede tomarse en The Buttery, y los huéspedes también tienen acceso a instalaciones como gimnasio, piscina, baño de vapor y sauna. Las tarifas varían según la fecha y el tipo de alojamiento, con precios orientativos desde 93 euros para habitación individual, 144 euros para doble y 235 euros para apartamento.

Christ Church, Oxford

Ideal para quienes quieren dormir dentro de un imaginario casi cinematográfico

Oxford tiene muchas capas, pero Christ Church concentra varias de las más irresistibles con sus piedras doradas, patios solemnes, praderas, torres, escaleras antiguas y un Gran Salón Tudor que muchos viajeros asocian de inmediato con el universo de Harry Potter, que no es casualidad, ya que algunos de sus espacios inspiraron o aparecieron vinculados a las películas, y la atmósfera académica hace el resto.

Fundado por el cardenal Wolsey en 1525, Christ Church forma parte de la Universidad de Oxford y ha estado ligado a figuras como Lewis Carroll, John Locke, W. H. Auden y varios primeros ministros británicos.

Alojarse aquí durante las vacaciones universitarias permite acceder a una versión más inusual de Oxford: pasear por Tom Quad cuando los visitantes de día ya se han marchado, asomarse al Jardín de los Maestros o desayunar en un entorno que parece diseñado para la solemnidad.

  • Información práctica: Las habitaciones individuales y dobles, con baño privado o compartido, suelen estar disponibles durante los periodos de vacaciones universitarias, especialmente entre julio y septiembre, además de Semana Santa. Antes de reservar, conviene tener en cuenta dos detalles prácticos: el edificio no dispone de ascensor y algunas estancias obligan a subir escaleras empinadas. Las tarifas varían según la fecha, la disponibilidad y el tipo de habitación; como referencia, una ficha comercial de British Education sitúa los precios entre 39 y 120 libras por noche.

Residencia Universitaria María, Reina de la Pau, Barcelona

Ideal para mujeres que viajan solas y buscan una dirección céntrica con carácter

En pleno Barrio Gótico de Barcelona, entre callejones medievales, piedra oscura y plazas donde la ciudad murmura, la Residencia Universitaria María, Reina de la Pau ofrece una alternativa muy distinta al alojamiento turístico convencional. El edificio, un antiguo convento reconvertido, conserva un aire recogido, tiene un patio luminoso, macetas, fuente, vidrieras arqueadas y una terraza desde la que mirar los tejados de la ciudad.

La Catedral, el Museo Picasso y buena parte del centro histórico quedan a distancia de paseo. Pero, al cruzar la puerta, el ritmo cambia y el bullicio de Barcelona se queda fuera.

Las habitaciones, según la descripción recogida por Lonely Planet, son luminosas, con ropa de cama estampada, detalles de color y azulejos de inspiración mosaico. También hay biblioteca, gimnasio, sala de música y capilla, además de desayuno buffet.

  • Información práctica: La residencia está gestionada por las Hermanas Dominicas de la Presentación y funciona como alojamiento exclusivamente femenino, salvo en julio. También conviene tener presente su toque de queda a medianoche, un detalle relevante para quienes quieran alargar las noches en Barcelona. En cuanto a las tarifas, los precios publicados para estancias se calculan por meses completos y la residencia cierra durante agosto, por lo que no es una opción disponible para todo el verano.

Centre Culturel Irlandais, París

Ideal para quienes quieren dormir en el Barrio Latino sin renunciar al ambiente cultural

Encontrar alojamiento asequible en París durante el verano puede rozar la acrobacia. Más aún en el Barrio Latino, una de las zonas más codiciadas por su vida universitaria, su historia intelectual y su cercanía a algunos de los grandes iconos de la ciudad. En ese contexto, el Centre Culturel Irlandais aparece como una rareza valiosa.

El edificio, cuyos orígenes se remontan a una comunidad universitaria irlandesa vinculada a sacerdotes y seminaristas, fue construido en 1775 y restaurado recientemente. Su fachada de piedra clara, el patio arbolado y la programación cultural -con danza, teatro, poesía, conciertos y exposiciones- lo convierten en algo más que una residencia temporal.

En el interior destacan la capilla dedicada a San Patricio y una antigua biblioteca abovedada con miles de libros raros y manuscritos ilustrados, visitable con cita previa. Fuera, París despliega su repertorio para seguir sorprendiéndonos: la Sorbona, el Panteón, el Jardín de Luxemburgo y la Gran Mezquita de París quedan en el radio natural de un paseo.

  • Información práctica: La residencia abre a personas no estudiantes entre mayo y septiembre, siempre para estancias cortas de al menos dos noches y sujetas a disponibilidad. Las habitaciones cuentan con baño privado y el edificio dispone de cocinas compartidas, además de una sala común donde leer o ver películas. Aunque las tarifas no figuran publicadas en su web, el Centre Culturel Irlandais facilita un correo de contacto para solicitar información sobre el alojamiento de verano y tramitar la reserva.

Corpus Christi College, Cambridge

Ideal para quienes buscan río, calma británica y vida universitaria clásica

El río Cam, las barcas, los jardines traseros de los colleges, las librerías de segunda mano y la arquitectura académica le dan una textura más sosegada a Cambridge, en relación con otras ciudades universitarias. En ese escenario, Corpus Christi College permite una inmersión directa en la tradición de Cambridge.

Fundado en el siglo XIV, el college conserva espacios de aire monástico como Old Court, uno de los patios medievales más evocadores de la ciudad. Además, el reloj de sol y una placa dedicada a Christopher Marlowe, dramaturgo, poeta y antiguo alumno es una de las cosas que no te puedes perder en este alojamiento. Y en New Court se encuentra la Parker Library, conocida por su colección de manuscritos anglosajones.

La localización esta a pocos minutos está Scudamore’s, uno de los puntos clásicos para subir a una barca o alquilarla y recorrer el Cam. También queda cerca el Museo Fitzwilliam, con colecciones de arte, hallazgos romanos y egipcios y obras de grandes maestros.

  • Información práctica: Las habitaciones modernas se distribuyen en edificios históricos del campus y pueden ser individuales, con baño compartido o privado. El desayuno no está incluido, aunque Fitzbillies, célebre por sus Chelsea buns, queda a poca distancia. Las tarifas publicadas varían según la temporada y el tipo de habitación; como referencia, British Education sitúa los precios entre 46,25 y 138,60 libras por noche.

Porzellaneum, Viena

Ideal para quienes quieren pasar una estancia larga en una Viena menos monumental y más vecinal

El Porzellaneum, en el distrito 9 de Viena, Alsergrund, propone otra lectura de la capital austríaca. No está en el núcleo más ceremonial del Innere Stadt, pero precisamente ahí reside parte de su interés. Este barrio arbolado, elegante y menos obvio, estuvo vinculado a figuras como Sigmund Freud y conserva una vida cotidiana más discreta, lejos del circuito inmediato de palacios y grandes avenidas.

Fundada en 1887, esta residencia es considerada la más antigua de Austria y abre sus puertas al público general de julio a septiembre. El edificio del siglo XIX mantiene una estética de época, con bóvedas, paredes encaladas y un patio empedrado bajo los árboles, pensado para leer, conversar o simplemente hacer una pausa entre paseos.

El entorno permite explorar una Viena cultural con el Museo Sigmund Freud, el Palacio Liechtenstein y las calles del Servitenviertel -conocido como el “Pequeño París” vienés por sus cafés y pastelerías de aire francés-.

  • Información práctica: Hay habitaciones individuales, dobles y cuádruples, con baños y cocinas compartidas en cada planta. La residencia también cuenta con gimnasio y una sala común con mesa de ping-pong. En su propia web aparecen precios de verano desde 40 euros, aunque conviene comprobar la disponibilidad y las condiciones antes de reservar, ya que las tarifas pueden variar y no siempre se muestra una tarifa base oficial cerrada para todas las fechas.

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