El alga asiática enciende las alarmas en las playas españolas
Publicada 17/06/26 15:55h
Añadir HOSTELTUR en GoogleLa expansión del alga asiática (Rugulopteryx okamurae) ha dejado de ser un problema localizado en el Estrecho de Gibraltar para convertirse en una preocupación creciente en varios destinos turísticos españoles. Cádiz, Málaga, Almería, Cantabria y Bizkaia figuran ya en el mapa de una especie invasora que afecta a los ecosistemas marinos, complica la actividad pesquera y obliga a los ayuntamientos a reforzar la limpieza de playas en plena temporada alta.
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La Rugulopteryx okamurae, conocida como alga asiática, se detectó por primera vez en España en 2016 en el entorno del Estrecho de Gibraltar, tras los primeros arribazones localizados en Ceuta. Una década después, su expansión ha dejado de ser un problema puntual del sur peninsular y se ha convertido en un frente abierto para varios destinos costeros, con impacto ambiental, pesquero y turístico.
En 2026, Andalucía ha declarado de fuerza mayor la llegada masiva de esta especie en zonas del litoral, mientras municipios de Cádiz, Málaga y Almería refuerzan planes de limpieza y seguimiento. Cantabria también prepara dispositivos tras los episodios registrados en Noja, y Bizkaia vigila su avance tras detecciones recientes en Muskiz y Sopela.
El revuelo se explica por su rápida colonización, la acumulación de arribazones en la arena, los malos olores, el coste de retirada y el impacto visual sobre playas muy frecuentadas.
Esta especie puede fijarse sobre rocas, otras algas e incluso organismos marinos, y la estrategia nacional la describe como una invasión de biomasa “extraordinaria”, sin precedentes en el litoral español
En Andalucía, la presión se concentra ahora en Cádiz y Málaga, aunque la expansión ya alcanza otros puntos del litoral andaluz. La Junta declaró el 29 de abril de 2026 la situación de fuerza mayor y extrema necesidad por la llegada masiva de arribazones, una medida dirigida a aliviar la carga económica de los ayuntamientos mediante la exención del impuesto estatal por depósito en vertedero.
En Cádiz, la Diputación ha elevado en 2026 hasta 605.460 euros la línea de ayudas para municipios afectados por el alga invasora, 100.000 euros más que el año anterior. Los fondos se destinan a limpieza de playas, transporte a vertedero, maquinaria y contratación de servicios o personal.
El coste de convivir con el alga ya se mide en millones, según una investigación de la Universidad de Sevilla cifra en más de 3,3 millones de euros al año las pérdidas que esta especie invasora genera en Tarifa.
El problema es visible en municipios como Algeciras, donde la playa de Getares ha vuelto a requerir maquinaria y personal tras nuevos arribazones asociados al levante. En Málaga, los episodios recientes afectan a la Costa del Sol occidental: Estepona, Marbella, Manilva y Casares han reforzado dispositivos de retirada, con acumulaciones de cientos o miles de toneladas según datos municipales difundidos por medios locales.
En Almería, la llegada de Rugulopteryx okamurae a fondos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar eleva la preocupación por el impacto en un espacio protegido de alto valor ambiental y turístico. El riesgo no afecta solo a la biodiversidad marina, sino también a actividades vinculadas a la experiencia del destino, como el buceo, la observación de fondos y el atractivo paisajístico del litoral.
Un estudio reciente de investigadores andaluces advierte de que el alga asiática ya está presente en playas de Adra, Almería capital, Balanegra, El Ejido, Enix, Níjar y Roquetas de Mar. Y sus estimaciones apuntan a que, en los próximos años, podrían retirarse entre 2.000 y 4.000 toneladas anuales de biomasa solo en la provincia.
La Junta mantiene un Plan de Gestión frente a Rugulopteryx okamurae para la costa andaluza, con medidas de prevención, detección temprana, seguimiento y control de la especie
Pero el problema, no se queda solo en el sur, también se ha desplazado al norte. En Cantabria, Noja ha activado una Mesa Regional frente al alga asiática, con participación del Gobierno autonómico, MITECO, organismos científicos y sector pesquero, tras los episodios registrados en Trengandín y otras playas.
El Gobierno cántabro estudia además reclamar al Estado los costes de retirada asumidos en 2025, cuando destinó cerca de 600.000 euros a trabajos de limpieza.
La preocupación alcanza también a Bizkaia, donde la Diputación confirmó detecciones en 2025 en Muskiz, Las Arenas, Sopela y el Puerto de Bilbao, aunque sin acumulaciones masivas como las registradas en Cantabria. La institución admite que la erradicación total no es viable a corto plazo, por lo que el seguimiento y la retirada temprana son ahora claves para evitar una colonización más avanzada.
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