La guerra en Oriente Medio que comenzó el 28 de febrero de este año y cumple ahora cuatro meses, que se ha ralentizado por un acuerdo preliminar pero que aún no ha terminado, ha afectado de manera muy intensa al sector aéreo mundial. Y entre las aerolíneas han sido las low cost las más afectadas por la cancelación de rutas, el suministro y el precio del combustible aéreo. En este marco de incertidumbre, ¿se puede establecer hasta dónde llega el impacto, especialmente de aquellas que son independientes al no formar parte de un grupo aéreo? ¿Cómo están aguantando el envite?
A los cuatro meses del estallido bélico, las tres grandes low cost paneuropeas: easyJet, Ryanair y Wizz Air, permanecen fuera de los grupos aéreos tradicionales y llegan al verano con balances muy distintos. EasyJet ha pasado de la presión operativa al foco corporativo por Castlelake; Ryanair resiste apoyada en escala y coberturas; y Wizz Air acusa una combinación más dura de rutas suspendidas, combustible caro y aviones parados por motores GTF, todavía, en plena temporada alta.
Las low cost independientes dependen de sí mismas
Se quedan fuera de este análisis aerolíneas relevantes para el mercado español, pero que no se pueden considerar paneuropeas, como Volotea, Norwegian, Pegasus Airlines o Smartwings. Tampoco cuentan Vueling, Transavia, Eurowings y AJet (Turkidh Airlines), que pertenecen a grupos aéreos; ni Jet2.com, que está integrada en un grupo turístico. A todas les afecta la crisis pero las independientes dependen de sí mismas, y cuanto más grandes, más puede impactar en el turismo europeo cualquier cambio drástico que experimenten.
La guerra en Oriente Medio ha impactado en toda la aviación, pero más en el sector low cost. Fuente: Mabrian
El análisis de Official Airline Guide (OAG) confirma que la crisis no se limita al precio del carburante. La capacidad en Oriente Medio se desplomó al inicio del conflicto y varias aerolíneas europeas retiraron vuelos programados. Para las low cost, el golpe es doble: menos rutas disponibles y menor capacidad de trasladar precios en el corto radio. IATA calcula que el beneficio mundial del sector caerá este año a la mitad, hasta 23.000 millones de dólares.
La resiliencia de las tres low cost paneuropeas
- EasyJet, deseada por Castlelake (y quizá por IAG). Sus resultados de invierno han sufrido por el conflicto, con 25 millones de libras de sobrecoste de combustible en marzo, menor visibilidad de reservas y una curva de compra más corta. Pero la compañía conserva caja neta, 4.700 millones de libras de liquidez y coberturas relevantes para el verano. Esa fortaleza explica que el consejo prefiera defender el plan propio antes que abrir la puerta a una venta defensiva al fondo de inversión norteamericano Castlelake.
- Ryanair, se muestra autosuficiente. La irlandesa cerró su ejercicio con 2.260 millones de euros de beneficio y 208 millones de pasajeros, pese a los retrasos de Boeing en la entrega de buevas aeronaves. Su escudo principal es una cobertura del 80% del fuel para el ejercicio 2027 a unos 67 dólares por barril. Aun así, su CEO Michael O’Leary evita dar guía de beneficios: el 20% no cubierto queda expuesto a Oriente Medio, Ucrania y huelgas de control.
- Wizz Air, resistencia en condiciones más duras. La aerolínea húngara crece en pasajeros y mantiene liquidez, pero cerró el ejercicio con apenas 1,3 M € de beneficio neto, frente a 213,9 millones el año anterior. La guerra le obligó a cancelar Tel Aviv, Oriente Medio y Chipre, con un impacto de unos 50 M €. A ello se añaden inspecciones de motores GTF que mantienen parte de la flota inmovilizada.
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